La segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú no puede leerse como una simple disputa entre dos candidaturas. Lo que se ha puesto en juego este 7 de junio es mucho más profundo: la posibilidad de que el pueblo peruano cierre, aunque sea parcialmente, un ciclo de captura oligárquica del Estado, o que el fujimorismo regrese al Gobierno como expresión concentrada de autoritarismo, neoliberalismo y revancha de clase. Mientras…