La anulación de las elecciones presidenciales en Rumanía, respaldada por la Corte Constitucional, acusa intervención rusa en favor de Calin Georgescu. La decisión reconfigura el panorama político, favoreciendo al primer ministro Marcel Ciolacu y generando tensión entre fuerzas prooccidentales y nacionalistas. Se anticipan nuevos comicios en un clima de incertidumbre.