Opinión

Comunistas

·

·

El próximo congreso del PCE es un desafío y una oportunidad. Desafío, porque la situación general de la izquierda alternativa y del movimiento obrero pasa por momentos de grandes dificultades y de pérdida de objetivos estratégicos, en el contexto de una durísima ofensiva capitalista, donde la guerra reaparece -nunca nos abandonó- como instrumento normalizado de la política. Oportunidad, porque los comunistas seguimos teniendo muchas cosas que decir y, sobre todo, porque la hegemonía política y cultural se construye en los momentos difíciles en los que parece que no existen salidas, prisioneros entre el repliegue identitario y la claudicación ideológica.

El debate de fondo parece claro: qué PCE y qué organización son necesarios en este período. Un partido soberano en una IU soberana y plural, asumiendo las contradicciones que, inevitablemente, surgirán y que hoy parecen mucho más fuerte que en otra época. Aquí no caben equívocos, la posición crítica que el PCE tiene hoy sobre aspectos sustanciales de la política de IU se fundamenta en que esta IU comienza a parecerse bastante poco al proyecto que le dio origen y que el PCE defendió y sigue defendiendo, es decir una IU alternativa, democrática y plural. Si hay involución, no viene precisamente del PCE.

La otra cuestión tiene que ver con algo consustancial a la estrategia del PCE: la necesidad de un partido comunista aquí y ahora, capaz de ser un soporte básico para IU y de intervenir en la sociedad. No se trata de abstracciones. Las prioridades del PCE, su especificidad, tiene que ver con un trabajo sistemático en los movimientos sociales poniendo el acento en el movimiento obrero y situando su carácter marxista y de clase como elemento fundamental de una opción político-cultural que tiene al socialismo como objetivo.

Como siempre, la organización debe de estar al servicio de una política. Lo decisivo es concretar las líneas maestras de un programa y ser capaces de llevarlo a la sociedad. En este contexto, la organización se convierte en un instrumento decisivo. En el centro, la agrupación del partido y unas direcciones capaces de darle a todos y cada uno de los militantes instrumentos de análisis , experiencias, coordinación de luchas y modos de intervenir en una sociedad cada vez más compleja y donde la «política» aparece como algo ajeno cuando no despreciable.

Ahora como siempre, esta pasión razonada y organizada requiere de mujeres y hombres que se sientan orgullosos de ser comunistas.

ETIQUETAS: