Por un momento me sentí como en casa, 26 de Julio en Madrid.
Justo ahora encuentro un tiempo para sentarme frente al ordenador. Soy una cubana residente en España, normalmente tengo un trabajo de media jornada, con un salario mínimo, pero desde el comienzo de las vacaciones escolares mi jefe me ha ampliado el contrato, solo por estos dos meses y casi no me queda tiempo para nada.
A menudo varias personas me dicen que debo de dar gracias por trabajar, yo les respondo que más que gracias, lo que deberíamos es salir a la calle a exigir nuestro derecho a un empleo digno. España es unos de los países europeos con más paro.
El 26 de julio terminé mi jornada laboral a las 20 horas (Igual que de lunes a sábado) y salí muy apurada a coger el metro en dirección Atocha, al llegar solo vi unas cuantas ¨lecheras¨ y caminé muy deprisa hasta Antón Martín, donde ondeaban muchas banderas cubanas mezcladas con republicanas, en una marcha para celebrar el Día de la Rebeldía Nacional de Cuba.
Me sentí muy orgullosa al estar rodeada de cientos de personas que gritaban con emoción ¨Cuba es y será ejemplo de dignidad¨; esa consigna resume todo, es el resultado de más de cincuenta años de Revolución en un país constantemente asediado por el gobiernos de Estados Unidos y otros títeres del monstruo del Norte que se ha mantenido inquebrantable.
En mi tierra no exigimos tener derecho a la sanidad, ni a la educación pública, porque disfrutamos de ambas desde hace muchos años, incluso porque nos sobran médicos muy bien formados se los enviamos a países que los necesitan, lugares donde no han visto uno en la vida. Realizamos la Operación Milagro devolviendo la vista a miles de personas y las brigadas de doctores cubanos viajan a diferentes lugares del mundo a salvar vidas.
Con el programa conjunto entre Cuba y Venezuela, Yo Si Puedo también se ha alfabetizado a varios países que vivían bajo el velo de la ignorancia gracias a unos presidentes glotones de capitalismo.
Al compás de la Guantanamera continuamos la marcha hasta llegar a la Plaza de Tirso de Molina, que por otro año más se llenó de ¨cubanía¨ en una nueva demostración de solidaridad con el pueblo de Cuba y para celebrar la gesta del ataque a los cuarteles Moncada y Carlos manuel de Céspedes, proeza realizada en 1953 por los revolucionarios comandados por Fidel Castro.
Numerosas asociaciones participaron en el acto conmemorativo como el Colectivo de Jóvenes Comunistas, Izquierda Unida, Ateneo Republicano de Caranchel , Fundación Hijos del Maíz, entre otras, y en el comunicado también se exigió la libertad para los cubanos presos del imperio norteamericano.
Al ver la felicidad de la gente que me rodeaba me sentí por un momento como en casa , porque vivir en este pedazo del viejo continente me reafirma cada vez más. Vivir en un sistema capaz de devorar humanos por humanos, me hace amar más y defender los logros de la Revolución.






