Carta por la República

Una considerada misiva desde el otro lado del Atlántico

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Respetada monarquía española:
Te escribo desde la distancia, la física que nos separa, más de ocho mil kilómetros, y la espiritual que nos confronta.
Puede que no sea un ejemplo paradigmático de democracia y paz, que en mi territorio haya injusticias y desigualdad, que las violencias sigan regando sangre en nuestros surcos de dolores, pero creo tener, después de más de doscientos años de habernos divorciado, y de practicar, con todos sus defectos, el republicanismo, derecho a decirte que
A ti nadie te ha elegido. Seguro que habrás pensado, bueno me nombró aquel dictador bajito con bigote. Pero es que, precisamente, aquel sujeto fue un golpista que se alzó en armas y masacró a mi hermana: la II República española.
Tu ciudadanía no ha tenido siquiera la posibilidad, después de casi medio siglo de sancionar la Constitución de 1978, de expresarse y decidir qué sistema político desea.
Tu tan alabada Transición no fue sino un pañuelo para tapar la sangrienta y represora anterior etapa, echar más tierra sobre la que ya cubría la indignidad enterrada en las cunetas y abrazar una bandera a la que le falta un color y le sobran aguiluchos y pulseras.
La derecha extrema y la extrema derecha que campan dentro de tus fronteras siguen sin reconocer el valor de la República, sin pedir perdón por el alzamiento ilegal y el golpe de Estado que lo siguió (aprovecho para decirte que sería bueno pedirlo también por lo que vuestros antepasados hicieron por estas tierras), y continúan luchando contra los más elementales derechos que mi hermana logró sembrar sin que tú les digas siquiera un “hasta aquí”.
Por sentido común, por ética cívica y por dignidad democrática, creo que sería bueno que dieras un paso al frente, mejor a un lado, y dejaras que las y los españoles pudieran elegir cómo quieren ser gobernados.
En estos tiempos de hipocresías, de ruinas morales, de conflictos armados, de ausencia de paz, de pérdidas de derechos y libertades y de autócratas que se creen reyes, emperadores o hasta dioses, sería bueno que te quitaras la corona y dejaras paso a la que consideraría como mi más querida sobrina, la III República.
Que España vuelva a ser una República democrática de trabajadoras y trabajadores que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia, que respeta los valores y no pone en duda los derechos fundamentales, ni la educación, ni la sanidad, ni la justicia social, ni la solidaridad, ni la paz.
Hoy no es un día cualquiera, hoy puede ser un gran día, hoy es el aniversario de aquella hermana que tuve y que no deberías olvidar. Hoy sería el momento perfecto de devolver a la República al lugar que le corresponde.
Te lo dice, con todo el respeto, tu compañera en este viaje por una vida que debería ser de amor, de paz, de luz del alba y de libertad. Una discípula que sigue aprendiendo cada día a intentar ser mejor y a estar del lado de sus gentes.
Firmado: la República de Colombia.

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