Desde que CCOO y UGT decidimos convocar una Huelga General para el próximo 14 de noviembre, los acontecimientos se han venido sucediendo a toda velocidad. De manera inmediata se produjo la adhesión de distintas organizaciones, empezando por la Cumbre Social. Diferentes sindicatos, fuerzas políticas, asociaciones de vecinos, organizaciones estudiantiles, movimientos sociales, representantes del mundo de la cultura y el espectáculo, son una muestra de otras muchas adhesiones que se irán produciendo en los próximos días.
También han empezado a pronunciarse, como siempre, aquellos que, tan pronto nos acusan a los sindicatos de no hacer nada ante la crisis como se afanan en decir, una vez convocada alguna movilización, que somos irresponsables y que una huelga general es lo peor que le viene a España, especialmente ahora que estamos a las puertas de un rescate. Afirman que hacer huelgas daña la imagen de nuestro país ante “nuestros socios”.
Quienes dicen esto no parecen tener en cuenta la verdadera imagen de esta crisis y el daño que están provocando las políticas de ajuste.
España se encuentra en una situación insostenible:
– Cerca de 6 millones de personas sin empleo (a pesar de las sucesivas reformas laborales impuestas primero por el PSOE y ahora por el PP).
– Más del 50% de nuestros jóvenes en paro (a pesar de ser la generación mejor formada de nuestra historia).
– Cerca de 400.000 desahucios desde el año 2008 (a pesar de haber dedicado al rescate de nuestros bancos más de 100.000 millones de Euros procedentes de fondos públicos).
– Millones de trabajadores y trabajadoras que han perdido su empleo o ven seriamente reducidas sus condiciones salariales y sociales con la excusa de que esto es necesario para mejorar nuestra competitividad (a pesar de que esto traiga, como consecuencia, una mayor recesión).
– Un sistemático recorte a los servicios públicos fundamentales, como la sanidad y la educación, y una reducción significativa a la protección social, la dependencia, las ayudas a la cooperación al desarrollo, al mundo rural y al medio ambiente con la excusa de que “no nos podemos permitir este gasto” (a pesar de seguir teniendo una gran bolsa de fraude fiscal).
– Un progresivo deterioro de nuestros sectores industriales con el cierre de miles de empresas y la destrucción de más de 600.000 empleos (a pesar de que la Industria debe ser la base de nuestro modelo de crecimiento para evitar la reproducción de la burbuja inmobiliaria en el futuro).
Estos son algunos de los elementos que componen la verdadera imagen de esta crisis. Esa que algunos pretenden ocultar.
Esta crisis tiene millones de damnificados en nuestro país. Y también tiene culpables. Son pocos, pero son todos aquellos que siguen obteniendo sustanciales beneficios a costa del sacrificio de la mayoría de la sociedad. Con esta crisis los ricos son más ricos y los pobres aumentan cada día.
Pretenden hacernos creer que somos los culpables de esta situación. Insisten en que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, a pesar de que no habíamos llegado a alcanzar los estándares medios europeos en nuestro Estado de Bienestar.
El 14-N es una movilización necesaria para cambiar esta situación y las políticas que la provocan. Será una jornada de huelga general en la que pararemos los que tenemos empleo, pero deberá ser una jornada de movilización general en la que debemos paralizar la vida cotidiana del país. Trabajadores y trabajadoras, personas que están en paro, estudiantes, pequeños comerciantes, todos los colectivos en particular y toda la ciudadanía en general tenemos la oportunidad de decir ¡Basta Ya!
Pero, además, este día no estaremos solos. Grecia, Portugal, Chipre y Malta también realizarán una huelga general. Y el resto de países europeos están convocados por la CES a una Jornada Europea de Acción y Solidaridad.
Es la segunda convocatoria en poco tiempo a nivel europeo. El día 8 de octubre los sindicatos de los sectores industriales realizamos una movilización en defensa de la Industria, reclamando que el futuro en Europa pasa por la creación de riqueza y el empleo de calidad.
Las cosas empiezan a cambiar dentro y fuera de nuestro país. Por eso, frente a lo que algunos dicen, hoy podemos afirmar que la huelga general no sólo es necesaria. ¡También es útil! Todas las huelgas que hemos hecho, tarde o temprano, han traído resultados. Esta también dará sus frutos.
Van a ser unas semanas intensas. Ya hemos empezado las asambleas en los centro de trabajo y, en los próximos días, recorreremos las calles, repartiremos propaganda en las estaciones y haremos miles de actos.
Tenemos muchas razones para hacer esta huelga y tenemos alternativas frente a estas políticas.
Hagamos, entre todos y todas, que el 14-N sea una jornada de movilización histórica.






