El pasado 12 de diciembre, tuvo lugar en el Parlamento Vasco la sesión de investidura del nuevo Lehendakari. Se presentaron dos candidaturas y dos programas, la de Iñigo Urkullu, candidato del PNV y ganador de las elecciones autonómicas con 27 escaños, y la de Laura Mintegi, candidata de EH Bildu, con 21 escaños.
Dos jornadas fueron necesarias para que el pleno del Cámara Vasca eligiera a Iñigo Urkullu como nuevo Lehendakari. Con ello, el PNV vuelve de nuevo al Ejecutivo vasco tras un paréntesis de tres años y medio en los que el PSE-EE ha gobernado en minoría en Euskadi.
A pesar de que Urkullu planteó la reactivación económica y el empleo, la paz y un nuevo estatus jurídico, así como la reforma de la administración y el entramado institucional vasco, estos objetivos se quedaron sólo en palabras. Un discurso vacío de contenido social y repetitivo de lo que fueron sus propuestas genéricas en campaña electoral, sin que propusiera ni una sola medida concreta para resolver el principal problema de la sociedad vasca, el paro.
Habló de “impulsos, planes y compromisos”, sin especificar medidas concretas o cantidades presupuestarias a destinar. Tampoco habló de los recortes aplicados en política social, derechos laborales o el creciente empobrecimiento de la sociedad vasca. Ni una palabra para las miles de personas que ahora mismo no encuentran trabajo y que ven cómo sus prestaciones de desempleo tienden a agotarse sin solución de continuidad. La ausencia de sensibilidad social de Urkullu fue escandalosa teniendo en cuenta la dramática situación que sufren muchas familias.
En el ámbito económico, Urkullu anunció un ajuste en las estructuras del Gobierno Vasco y la administración, ajuste que no especificó y que hace temer por una pérdida de empleo y de calidad en los servicios públicos, ya bastante deteriorados como consecuencia de los recortes de la era López, y una apuesta por el ámbito de lo privado.
En cuanto a los objetivos relacionados con la paz y un nuevo estatus jurídico, Urkullu dio su «apoyo» a la Ponencia de Paz y Convivencia creada en la anterior legislatura, advirtiendo de la necesidad de «adecuarla a la nueva representación» del Parlamento Vasco y abrir un debate en torno al derecho a decidir a través del acuerdo entre diferentes. Estos son objetivos compartidos por Ezker Anitza-IU que participó en la pasada legislatura en la Ponencia de Paz y comparte la necesidad de continuar con el trabajo desarrollado con la presencia también de EH Bildu y comparte, también, el derecho de autodeterminación.
Laura Mintegi de EH Bildu presentó su programa priorizando, en primer lugar, la soberanía como única solución a los problemas económicos, laborales y sociales que sufre Euskadi, poniendo de manifiesto el análisis que hace la izquierda abertzale sobre la crisis, basado en la confrontación entre territorios y no en la confrontación entre clases.
Continuó desgranando sus prioridades y habló de la paz, de un país que «finalice la violencia y cierre sus heridas», pero no tuvo ninguna palabra de reconocimiento del daño causado durante años de violencia ejercida por ETA.
Defendió el derecho a decidir y propuso que éste fuera una «prioridad» en esta legislatura sobre la base del » diálogo entre los partidos”.
En último lugar, habló de economía, y en este apartado las coincidencias con Ezker Anitza-IU fueron mayores; habló de 35 horas, reforzar el sector público, reforma fiscal, ley de vivienda, ley municipal, nuevo modelo energético, entre otros.
El nuevo Parlamento y el nuevo Gobierno Vasco, desgraciadamente, van a seguir gobernando para los mercados y los poderosos. No van a aplicar políticas que favorezcan a la mayoría social vasca. No vamos a ver una mayor recaudación y una mayor inversión e intervención pública en la económica. Tampoco va a suponer una más justa distribución de la riqueza, ni mayores y mejores servicios públicos.
Y tampoco esperamos gran cosa de la oposición liderada por EH Bildu, más interesada en temas identitarios y territoriales que en las necesidades urgentes que tiene la ciudadanía vasca de articular un discurso potente de unidad de clase y en la búsqueda de alianzas plurales, amplias, rompiendo fronteras y combatiendo al capitalismo global.
La irrupción de Ezker Anitza-IU en el Parlamento Vasco, sin embargo, hubiera podido condicionar muchas políticas económicas, fiscales, medioambientales y sociales a través de alianzas parlamentarias puntuales y mayoritarias, en el ámbito de la izquierda. Pero su no presencia, es otra historia.






