Juan Madrid publica Los hombres mojados no temen la lluvia, una novela negra o criminal. “Los escritores de novela negra en España somos tan pocos, que Juan Madrid es uno de los dos”, dijo Manuel Vázquez Montalbán. Y es verdad. España, el país de la paz social interminable, no ha necesitado este escalpelo literario, porque nunca ha querido ver la realidad en blanco y negro, que es el color de los problemas reales. Por eso hay que detenerse en la última, por ahora, novela de este malagueño de 1947.
La novela negra es, en realidad, la última gran metáfora del capitalismo. Es el espectáculo de la metáfora en torno al capital y su funcionamiento. Y lo mismo que el fascismo es un capitalismo de excepción, la mafia, (la `ndrangheta), es esa organización de excepción que se basa en la idea de que el delito, y el asesinato, son el negocio y el mercado por otros medios.
En la novela criminal clásica, con el ejemplo máximo de Doyle y su criatura Holmes, la investigación de la realidad, en persecución del asesino, se convierte en toda una estrategia empírica, que se monta sobre el estudio minucioso de las pistas y de cómo estas pistas, paso a paso, pueden conducir al culpable. Y al final el culpable y su nombre son señalados directa- mente, culminando ahí la investigación y la novela. En la novela negra posterior, creada a partir de Chandler y de Hammet, el dedo señala la cara oculta de la luna: ya no interesa tanto el autor del crimen y su nombre cuanto la estructura causal y las relaciones históricas que han hecho posible los hechos que se describen, dándoles así una explicación “social” (se suele decir) a las cosas. Algo de esto se dice en “Como si fuera un prólogo”, de la novela de Juan Madrid: “Es muy posible que las cosas sucedieran de otra manera, y que los culpables no sean los que aparecen en estas páginas”. Pero no importa: se quiera o no los culpables están ahí, en la propia estructura histórica y social de la novela, a la vez como causa y efecto de la misma.
Incluso hay novelas del género negro donde el autor, como es el caso del comunista Hammet, inventa y pone en movimiento una estrategia literaria antidominante, en contra de la estructura mafiosa, que puede suponer la destrucción desde dentro de sus propias determinaciones criminales, como puede ocurrir en la novela Cosecha roja.
Algo hay también de cara oculta de la luna en la novela de Juan Madrid, que se desarrolla a través de un juego incansable e inteligente de dobles contabilidades e intenciones. Es la novela de la ética en números rojos. Y es también, al par, una intensa y descoyuntada, y hermosa, novela de amor negro, imposible. Pero no imposible por la iniquidad de los personajes o su mala suerte, sino porque en esa estructura de excepción, que marca la propia existencia de la mafia, no hay lugar para que pueda existir el amor. Todo son soledades al borde de la pólvora.







