La crisis económica ha traído a España la crisis completa del modelo político de la Transición

Ni sucesión ni abdicación: III República

A la falta de credibilidad de un gobierno neoliberal mentiroso, corrupto y antipopular, hay que sumar al fin del modelo político de la Transición, la crisis que la monarquía sufre en nuestros días.

Que en el siglo XXI en España la jefatura del Estado se siga heredando de padres a hijos como puede heredarse un piso, una finca en Andalucía o un hotel en la costa mediterránea, supone no sólo históricamente una herencia franquista inacabable, sino un anacronismo medieval impropio de la modernidad. Nuestro país, el de la Inquisición y el nacional catolicismo, el que ignoró históricamente la Revolución Francesa, tiene que entrar por fin en la política de la modernidad y de los Derechos Humanos. La República no sólo es más democrática y la monarquía su antítesis obsoleta e irracional. El pueblo español está despertando del falso y anestesiante mito de la transición y se descubre cada día más republicano.

El escándalo Urdangarín en el que el duque «empalmado», de acuerdo con Cristina de Borbón y con conocimiento suficiente del Jefe del Estado, decidieron el traslado de varios millones de euros de dinero público de los ciudadanos desde distintas administraciones a sus cuentas privadas, ha abierto a muchos los ojos. La corrupción ya estaba en la Casa Real, pues los negocios turbios de Juan Carlos de Borbón, vinculados a las monarquías feudales árabes de los petrodólares y a las empresas multinacionales españolas, existen desde siempre y eran un secreto a voces.

La caza de elefantes en Botswana, donde estaba divirtiéndose con Corinna mientras el país ardía, y la publicación de una biografía de Sofía con indiscreciones evidentes, han puesto a un sector de la derecha, de la oligarquía económica y de la prensa monárquica, a favor de una inmediata abdicación. Otros, conocedores de los negocios turbios del rey, prefieren esperar al ‘hecho natural’ y optan por la legal sucesión, temerosos de que al perder Juan Carlos la inmunidad jurídica que le otorga la Constitución, se abran procesos judiciales en su contra que expliquen el origen de su desmesurado patrimonio, en gran medida ilícito.

La monarquía es percibida cada vez más como una institución lejana, privilegiada e identificada con una familia, que por llamarse Borbón y no López o Lara, tiene el privilegio de heredar la jefatura del estado negándole al pueblo, al resto de los ciudadanos, el derecho a elegir al Jefe del Estado que le represente y cuyo proyecto político le convenza. Algo mas que básico.

La crisis económica ha traído a España la crisis completa del modelo político de la Transición, y por eso hoy, abril de 2013, en nuestro país no sólo está en crisis la economía: está en crisis el bipartidismo político y la Ley Electoral que vergonzosamente lo sustenta; está en crisis el papel del Congreso y la utilidad del Senado; así como la Constitución de 1978 que, vacía de contenido social e inexistente la igualdad, la justicia y los derechos sociales que supuestamente iba a desarrollar (trabajo, salud, educación, vivienda…), es un papel mojado, sin valor hoy por hoy para los ciudadanos.

A la falta de credibilidad de un gobierno neoliberal mentiroso, corrupto y antipopular, hay que sumar al fin del modelo político de la Transición, la crisis que la monarquía sufre en nuestros días. Las encuestas del CSIC señalan ya un 50 por ciento de republicanos entre la ciudadanía y ya no es posible no ver multitud de banderas tricolores en cualquier movilización popular. El pueblo se está republicanizando y la esperanza republicana surge en el horizonte como utopía y en el presente como necesidad de todos los que toman conciencia de que lo necesario es ya un cambio completo del sistema neoliberal monárquico y la apertura de un proceso constituyente cuyo objetivo sea la III República.

Herida de gravedad por la propia crisis del sistema y por gravísimos errores propios como el caso Urdangarín, en un momento político en el que el pueblo está sufriendo como nunca, en el que es inexistente el derecho al trabajo o a la vivienda, en el que crece la pobreza y la juventud emigra, en el que se pretende acabar con todo lo público, con el derecho a la salud, a la educación o a las pensiones, la monarquía está sumida en un dramático y dividido debate interno: ¿No es mejor que Juan Carlos de Borbón abdique en su hijo Felipe para salvar la monarquía? El pueblo se está republicanizando, y ¿Quién será el desrepublicanizador que lo desrepublicanice? Soltar lastre para salvar la institución, esa es la reflexión de los partidarios de la abdicación del monarca.

En este contexto, Izquierda Unida y las fuerzas politicas que la integran, asi como la Junta Estatal Republicana (JER) de la que formamos parte, reivindicamos pacifica pero contundentemente la República. Porque cada vez son más los ciudadanos y trabajadores para los que este sistema no ofrece soluciones a los problemas. La institución monárquica, obsoleta y feudal, no tiene sentido en la futura vida política española. Ni abdicación, ni sucesión, Republica: los derechos básicos ciudadanos, individuales y colectivos, deben desarrollarse plenamente en una democracia, empezando por el derecho básico a la elección del Jefe del Estado.

La Junta Estatal Republicana ha convocado una gran manifestación estatal por la III República el próximo domingo 14 de Abril en Madrid, así como la celebración de cientos de actos públicos y manifestaciones en otras localidades del estado. Este 14 de abril supondrá un salto cualitativo en la reivindicación republicana. Este 14 de abril ¡TODOS A MADRID!

Secretario de Derechos Humanos y Solidaridad Internacional de IU / Secretario de Relaciones Políticas de Izquierda Republicana

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