Hablar o escribir sobre Hugo Chávez es sencillo, el problema es decir algo original sobre él o sobre lo que ha representado en la historia, no ya de Venezuela, sino de América Latina y el Caribe, y sin duda de la historia del mundo de toda una época. Como dijo Fidel Castro en el editorial de Gramma del 11 de marzo: “ni siquiera él mismo sabía lo grande que era”.
Figura controvertida, con un estilo que no dejaba a nadie indiferente, ha sido manipulado hasta la saciedad en Europa transmitiéndonos la imagen de un “boca- zas”, que hablaba horas y horas (lo que ya habían hecho con Fidel Castro), que can- taba en la tele en mitad de un programa…vamos, la imagen contraria al prototipo de político austero y frío que parece que es el que gusta en Europa. Y cuando no se detenían en esta caricatura, hablaban de él como un militar golpista, comunistoide, extravagante a más no poder con la Revolución bolivariana (¿quién se acordaba ya de Simón Bolívar?).
Tanto esfuerzo por esconder la realidad sobre Hugo Chávez nos debía parecer sospechoso. El capitalismo no pierde el tiempo en atacar a quien no es su enemigo, y Chávez era un enemigo de gran talla.
En primer lugar, porque bajo los parámetros burgueses, Chávez ganaba las elecciones presidenciales, una detrás de otra, los referendums, las elecciones regionales, municipales,…en fin, que ganaba a la patética derecha y al no menos patético “socialismo” venezolano con las reglas del juego de ellos. Por tanto, ya que ahí no le podemos dar, pensaban, cubrámosle de una cortina de humo para ocultar sus triunfos democráticos. La verdad es que una cierta “izquierda” en Europa entró en este juego, lo que espero que ahora les avergüence, por cobardes. Leían El País, o Le Monde, o el panfleto del país de turno, sin ningún espíritu crítico, y mira que le dieron a Chávez.
Por tanto, hay que seguir quitando el tamiz de miseria con el que denostaron a Chávez para entender tanto odio, que en el caso de España ha sido abanderado por el PP, por el PSOE, y por los grandes medios de comunicación, dirigidos por cerebros grises ligados a estas fuerzas políticas, o directamente por dirigentes con grandes intereses petrolíferos en la zona. Tanta fobia sólo puede estar ligada al final al vil metal, lógicamente…
EE.UU. además, tuvo en Chávez al ene- migo público número uno, por lo dicho y por razones geoestratégicas, y ¡qué mal les ha salido todo en la región! Cuba, va. Bolivia, Ecuador, Uruguay, Brasil, Argentina,…sí, claro, con un montón de problemas pero sobreviviendo en pleno capitalismo con nota (si com- paramos con Europa, las cifras a favor del bienestar en esos países son evidentes), y ahí Venezuela trabajando fuerte por la integración regional representados por el ALBA. Pero están también los esfuerzos en crear la CELAC (sin estados unidos ni Canadá), y UNA- SUR, el Banco del
Sur y el Consejo de Defensa, construcciones complejas pero enfrentadas al Fondo Monetario Internacional, difíciles pero con futuro, pensando en la gente, no en los mercados.
Tampoco debemos olvidar el papel de Chávez en el proceso de paz en Colombia, para que EE.UU. dejara en paz a la zona y que los colombianos y colombianas pudieran vivir en otra sociedad que permitirá sin duda hacer avanzar a la izquierda política y social. Por eso los mayores acosos vinieron de Uribe.
Es digno de mención el apoyo a Zelaya en el golpe de Honduras, a Gaza contra Israel, a Morales con sus problemas con EE.UU.
Y claro, cómo no mencionar la apabullante situación de Venezuela: la pobreza disminuyó del 50% en 1999 al 21,7% en 2012; con la ayuda de Cuba se trazaron programas de alfabetización y salud; se invirtió en viviendas, infraestructuras, empleo, aumento de salarios.
Esto lo hicieron Chávez, sus gobiernos, el PSUV, el Partido Comunista, el pueblo, todos juntos mejorando el país, con gran ayuda de los cubanos, siempre ahí, auténticos hermanos. Hacia el socialismo del Siglo XXI, sin complejos como meta de sus gobiernos, cortando las políticas neoliberales, recuperando el control de las riquezas naturales y utilizando los grandes recursos a favor de la igualdad entre las personas.
En definitiva Chávez ha participado de forma muy significativa, yo diría que imprescindible, en la situación excepcional que vive América Latina, girada hacia la izquierda y con una Venezuela que aún debe abanderar el proceso de construcción regional. Estoy segura que el pueblo venezolano votará masivamente a Maduro el 14 de abril, porque Venezuela no puede retro- ceder. Deja una rica herencia política, la Constitución y el plan Patria 2013-2019. Parafraseando a maduro en los funerales de Chávez, “La batalla continua, Chávez vive, la lucha sigue”.






