Sobre la propuesta de Rubalcaba de un impuesto sobre la riqueza

Patrimonio y otras hierbas

Por lo tanto, volvemos a ver que lo que Rubalcaba y el PSOE hicieron en el Gobierno, es decir no molestar al capital y castigar a las clases trabajadoras y al sector público, lo esconden en la oposición.

A mediados del mes de abril, Alfredo Pérez Rubalcaba anunció que el PSOE llevará a su Conferencia Política la creación de un impuesto sobre la riqueza que será una mezcla entre el impuesto sobre Patrimonio y el IRPF en su propuesta de política fiscal. Así, sobre el papel parece una buena noticia, sería símbolo de un aumento de la sensibilidad social de un partido socialista totalmente en brazos del neoliberalismo, pero claro, si miramos la hemeroteca, que siempre es implacable, vemos que, como otros aspectos de la política de oposición del PSOE y de Rubalcaba, esta propuesta también tiene un turbio pasado.

Vayamos al año 2008, José Luis Rodríguez Zapatero había ganado las elecciones y en un ‘alarde en pos de la igualdad y la justicia social’ como nunca se vio en un gobierno socialdemócrata decidió que era un buen momento, en plena tormenta financiera y colapso de la construcción, para eliminar el Impuesto de Patrimonio y reducir así la capacidad recaudadora del Estado. Recordemos que en 2008 Alfredo Pérez Rubalcaba formaba parte del Gobierno, concretamente era el Ministerio del Interior.

Pero como ahora el PSOE y Rubalcaba están en la oposición toca jugar la carta de la conciencia social. Esa carta en la que, según expresaba el PSOE durante el mismo acto en el que se habló de recuperar el Impuesto de Patrimonio al unirlo con el IRPF, también podemos encontrar que, ahora, el gasto público no es un problema en España.

Si le damos la vuelta a esa carta y la colocamos en 2010 vemos cómo el gasto público parecía ser el principal problema de España, tanto fue así que el Gobierno recortó el sueldo a los funcionarios, congeló las pensiones y recortó en dependencia. También es importante recordar que se tomaron todas esas medidas antes de recuperar el Impuesto de Patrimonio, gravar las rentas altas de manera proporcional, poner una tasa mayor a las rentas del capital o, por ejemplo, acabar con las SICAV.

SICAV que ni siquiera forman parte de la nueva propuesta fiscal del PSOE, ya que, según se supo, el partido de Rubalcaba no tiene pensado forzar a estas sociedades que aglutinan una gran parte de las grandes fortunas españolas a pagar al Estado más de lo que pagan actualmente, el 1%. La indefinición sobre el estatus de las SICAV muestra cómo ni Rubalcaba ni el PSOE quieren hacer de verdad frente al mayor problema de la economía española: los ricos pagan menos impuestos que las clases trabajadoras.

Por lo tanto, volvemos a ver que lo que Rubalcaba y el PSOE hicieron en el Gobierno, es decir no molestar al capital y castigar a las clases trabajadoras y al sector público, lo esconden en la oposición. El problema es que los ciudadanos de izquierda de este país ya han visto muchas veces este guión, es el guión en el que el PSOE se viste de partido con conciencia social mientras está en la oposición, regalando los oídos con propuestas progresistas al electorado de izquierda. Pero lo que parecen ignorar tanto Rubalcaba como el PSOE es que el electorado de izquierda cada vez quiere escuchar menos su discurso, un discurso que tantas trampas ha tendido a la mayoría social del país y que tantos regalos ha hecho a las élites económicas y empresariales mientras ha estado en el Gobierno.

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