
El movimiento obrero en Asturias durante el franquismo (1937-1977)
RubénVega García (coordinador). VV.AAFundación Juán Muñiz Zapico
«Mientras haya gente que tenga que vender su fuerza de trabajo para poder vivir, habrá clase obrera» decía Francisco Prado Alberdi, exsecretario de CCOO de Gijón, en el acto organizado por la Fundación Juan Muñiz Zapico con motivo de la presentación del libro “El movimiento obrero en Asturias durante el franquismo”, en el que Alberdi colabora junto con el coordinador del trabajo, también presente, Rubén Vega, Doctor en Historia y profesor en la Universidad de Oviedo. El tercer ponente fue Ramón García Piñeiro, Doctor también en Historia y miembro, entre otras, de la Asociación de Historia Social y la Asociación Historia del Presente.
Los tres ponentes desgranaron no solo las claves que conforman el libro sino, también, los puntos básicos del movimiento obrero en Asturias y su repercusión en el movimiento obrero en todo el Estado, con referencias, no solo al periodo de la dictadura, sino también en el presente s. XIX.
Comenzaría la presentación Francisco Prado Alberdi, agradeciendo a todos los que colaboraron en la investigación y redacción del volumen, cuya importancia es o debe ser notoria por el centrado pero amplio análisis que se ha logrado hacer en conjunto del movimiento obrero asturiano. Haría hincapié en su intervención en un concepto clave, un concepto básico que muchos pretenden extinguir, denostar u ocultar. No era otro que el concepto de “clase” y más concretamente la “clase obrera”. “Hoy en día muchos no quieren reconocer ese concepto, se creen que pertenecen a una clase media que no es tal, que sigue teniendo que vender su fuerza de trabajo para sobrevivir; una fuerza de la que no es dueño y que queda en manos del capital. Por ello es falso que no exista la clase obrera. De hecho, ahora es más importante que nunca tener claro ese concepto,” aludiendo, además, a la necesidad de tomar conciencia colectiva de que unidos, se pueden seguir conquistando derechos para los trabajadores.
Posteriormente, la intervención de García Piñeiro tomaría un tono más histórico, desglosando brevemente las distintas etapas por las que pasó la “vanguardia combativa antifranquista”, desde los primeros momentos de la Guerra Civil, hasta la caída del frente de Asturias en el 37 para luego mostrar los cambios y distintos tipos de acciones que se tomarían a lo largo de la dictadura. Especial importancia tendría el PCE que, en palabras del ponente, representó, tanto en la Guerra Civil, como durante la dictadura el mayor foco de resistencia tanto en Asturias como en toda España. De hecho, la gran incidencia de las actividades antifranquistas gestionadas por el Partido y que lo acabarían identificando como la oposición directa al franquismo en Asturias, también tendría un fatal resultado que haría que en determinados momentos las actividades se viesen tremendamente mermadas, la continua y sangrienta represión.
Tanto durante la guerra, como en los años 40, las guerrillas formadas en muchos casos por mineros y siderometalúrgicos tendrían gran actividad en la región lo que asentaba al PCE como punta de lanza frente a la dictadura, pero que también lo pondría en el punto de mira de los cuerpos represivos franquistas auspiciados por leyes tales como la Ley de Fugas. A pesar de ellas y de la casi desaparición de la oposición antifranquista en Asturias en los años 50, “Asturias volvería a ser la guía de las movilizaciones obreras a nivel estatal a raíz de las huelgas mineras del 62”.
Finalmente intervino Rubén Vega, coordinador del proyecto. Antes de realizar un breve análisis histórico, quiso dejar claro que este libro “busca dar una visión completa del movimiento obrero en Asturias, columna vertebral del movimiento obrero en España no solo en los años de la dictadura, sino a lo largo de todo su historia y hasta en nuestros días, en el siglo XXI”. De ahí que el análisis que se hace en la presente obra no sea un mero compendio de investigación histórica, sino que cuente también con grandes aportaciones procedentes de la literatura y de las artes plásticas.
Siguiendo con la estela de la intervención de García Piñeiro y, citando Vázquez Montalbán, Vega también afirmaría que “el movimiento obrero en Asturias y más concretamente, lo que hacían los mineros asturianos, era el espejo al que miraban el movimiento estudiantil, vecinal, feminista y otros muchos movimientos similares en el resto de España, llegando a tener gran repercusión internacional, no solo en los medios de comunicación, sino recibiendo también apoyos de partidos, sindicatos y muchas instituciones de todo el mundo. Citando a Francisco Erice, quien también participa en la redacción del libro, “la lucha obrera ha sido clave en todos los ámbitos de la lucha por los derechos de los trabajadores” algo que desde la dictadura se buscaba combatir ya desde la Guerra Civil a través de una cruenta y sangrienta represión que con el paso del tiempo se iría tornando en una represión más selectiva contra quienes intentaban crear conciencia de clase, conciencia colectiva que luchase por “la utopía del igualitarismo”. Hilando con ello y para finalizar, Vega quiso puntualizar que, a pesar del machismo de existente dentro del movimiento obrero en la época, si se representaron 3 reivindicaciones feministas como fueron la igualdad de salarios, la baja y el reconocimiento a los derechos básicos de ahí que en el libro exista un capítulo de gran importancia cuyo título es “el género y la clase” ya que, no se puede hacer historia social y del movimiento obrero sin tener esa dimensión en cuenta”.







