Grecia se paralizó ayer con la huelga de 24 horas realizada por los funcionarios que vuelven a sufrir los recortes impuestos por el gobierno del conservador Andonis Samarás siguiendo las directrices de la Troika. Esta vez el programa de Samarás prevé el despido de 12.500 trabajadores antes de concluya el mes de septiembre. Los recortes de plantilla se centrarán en la educación, los ayuntamientos y los hospitales.
La huelga ha sido masiva en los transportes públicos, los hospitales sólo atendieron casos de urgencia y los servicios públicos no abrieron. Miles de manifestantes salieron a las calles bajo el lema “No a los despidos y la eliminación de los derechos sociales”.
La movilización de los trabajadores públicos continuará para protestar contra estos nuevos recortes, mientras que el Fondo Monetario Internacional ha exigido al país que continúe con el programa de despido para el próximo año, si quiere seguir recibiendo ayuda económica.
De momento la escalada de tensión aumenta con la previsión de la llegada de los hombres de negro a Grecia, en los próximos días, para si se están aplicando las medidas de austeridad exigidas.







