Hay que juntar las ganas y contar desde abajo,/ vamos uniendo rostros, manos, sueños, olvidos,/ flor turbamulta quiero, a la altura del día/ el regreso de todo lo que fue sumergido. / A partir de esta calle no hay posible regreso,/ no hay otro pacto que éste, pero sin apellidos / y no es fácil ni pronto, ni ya voy ni gemidos, / ni discursos ni curas, ni general ni edictos, / no hay arreglo, no hay nada que hacerle en este asunto: / hay que juntar las ganas, organizar el grito / y despertar de pronto como un solo estallido.
Armando Tejada Gómez,
El Compadre
Desde el pasado 19 de agosto se desarrolla en Colombia una gran movilización social, denominada Paro Nacional Agrario, apoyada por más de 60 organizaciones campesinas, sindicales, estudiantiles, vecinales.
Esta protesta social cristaliza luego de otras jornadas de reclamaciones masivas. Sin ir más lejos, las encabezadas por los campesinos de la región de Catatumbo, quienes mantuvieron cortes de carreteras por más de dos meses, hasta que a principios de agosto los levantaron por la promesa de negociación del Gobierno del presidente Santos.
Acostumbrados a prometer para luego no cumplir, el Gobierno colombiano no se preocupó por unos campesinos pobres cuyas voces esperaba acallar rápidamente. Pero las nefastas consecuencias que el Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado con EEUU ha tenido para pequeños y medianos agricultores, hicieron estallar las movilizaciones.
La realidad es que el 58,3% de los hogares rurales se encuentran en algún grado de inseguridad alimentaria, el 20% de los niños menores de cinco años en situación de desnutrición crónica y el 1,3% en situación de desnutrición aguda (datos del Pliego de peticiones de la Mesa Nacional Agraria), más de 14.000.000 de colombianos están por debajo del nivel de pobreza. Aunque no es la única causa, indudablemente el ya mencionado TLC ha beneficiado a las grandes empresas norteamericanas y a un reducido grupo de la oligarquía colombiana y ha causado la ruina a un amplio sector del campesinado.
El Gobierno, actuando con la altanería del que tiene la fuerza y la decisión de usarla, intentó mirar para otro lado ante los reclamos, llegando el presidente Santos a decir que este Paro Nacional Agrario “no existía”. La ‘inexistente’ movilización social llegó del campo a las ciudades, se sumaron los estudiantes, maestros y muchos otros gremios. Respondiendo el gobierno de la forma acostumbrada: militarizando Bogotá y enviando a más de 50.000 militares a los caminos colombianos, y usando a toda la policía a su disposición, para reprimir con absoluta dureza y criminalizando a quienes protestaban.
Por su parte el ministro de Defensa intenta encharcar las movilizaciones afirmando que las organizaciones sociales que encabezan la lucha están infiltrados por las guerrillas de las FARC, y otros miembros del gobierno señalan, irresponsablemente, a la dirigencia de la plataforma Marcha Patriótica de incitar a la violencia, con el grave resultado que dichas afirmaciones pueden tener en este convulsionado país.
Pese a la represión, que ha causado ya 9 muertos, más de 350 heridos (varios por armas de fuego) y 250 personas arbitrariamente detenidas, el ‘inexistente’ paro agrario nacional de Colombia ha provocado la dimisión en bloque de los ministros del Gobierno. El presidente Santos seguramente tratará de salir indemne de la peor crisis social que enfrenta en sus años de gobierno, y haciendo saltar a sus ministros como fusibles pretenderá dar un maquillaje mediático a ciertos cambios (para que nada cambie). Claro que continuará con la represión e intentando dividir al campo popular negociando con unos sí y no con todos, y aceptando algunas pequeñas concesiones que luego veremos si las cumple.
Las posibilidades de maniobra del Gobierno colombiano se saben, y su estilo represor se conoce. La incógnita está en ver el alcance, la firmeza unitaria de las organizaciones sociales y la profundidad estratégica de esta lucha contra el Tratado de Libre Comercio y por una Colombia en paz y con justicia social.
Por su parte la Alianza de Medios y Periodistas por la Paz resalta que la Coordinación Nacional de Organizaciones y Movimientos Sociales y Políticos de Colombia, conformada por cerca de 60 organizaciones y plataformas como la Marcha Patriótica y el Congreso de los Pueblos, ha afirmado: “El paro continúa y se fortalece”.







