¿Hay salida social a esta crisis sistémica? Sí. Salidas y alternativas. El Partido de la Izquierda Europea las tiene. Las mismas que comparte con sus casi 40 partidos miembros y observadores. Las expusieron en la Fiesta del PCE en un coloquio titulado “Los pueblos del sur de Europa frente a las políticas de la Troika”. El pueblo que más sabe de esto es Grecia, el conejillo de indias de los experimentos más brutales del neoliberalismo. También es el ejemplo de que el pueblo no se somete. Pedro Marset fue el maestro de ceremonias de este debate con los camaradas internacionales.
Natasa Theodorakopoulou, de la dirección de Syriza, organización que estuvo a un punto de ganar las elecciones hace año y medio, presentó algunas de las alternativas claves para revertir la situación plantándole cara a la troika, ese triunvirato del neoliberalismo que gobierna al servicio de las finanzas y los poderosos. Alternativas como renegociar la deuda, anulando gran parte de ella; reajustar los salarios a los niveles existentes antes del memorándum; recuperar la regulación laboral con los convenios colectivos y sectoriales, sustituidos hoy por las relaciones individuales. Y, como eje fundamental, recuperar el control público de la banca y las empresas que han sido privatizadas.
A sólo 8 meses de las elecciones europeas, Natassa insistió en que estos comicios serán vitales para demostrar que es posible cambiar la correlación de fuerzas con el crecimiento de la izquierda.
Maite Mola, vicepresidenta del PIE y responsable de política internacional del PCE, habló de tragedia humanitaria, no sólo de Grecia, sino de los países del Este, donde España tampoco se queda atrás con un 21% de la población en la pobreza. Frente a esto, explicó que la izquierda europea anticapitalista tiene respuestas, insistiendo en que hay que dar la batalla no sólo a nivel local y nacional sino también europeo ya que si el ataque es global la lucha también tiene que serlo. Apuntó que en el camino hacia el Socialismo del Siglo XXI y el Comunismo, hay que dar alternativas a la gente que vive en una situación insostenible.
La vicepresidenta del Partido de la Izquierda Europea explicó el trabajo desarrollado por el PIE, “una apuesta muy complicada pero que sigue creciendo, y que además funciona por el método del consenso”, algo que desmonta las falsas teorías de la imposibilidad de la unión de la izquierda. Maite llamó al público, que abarrotaba la carpa, a que leyera y conociera los documentos del PIE y del Partido. Les recordó que el próximo Congreso del Partido de la Izquierda Europea se celebrará en Madrid del 13 al 15 de diciembre, y denunció la intervención imperialista programada contra el pueblo sirio: “No podemos permitir una guerra. Si no somos capaces de luchar juntos contra la guerra no seremos la izquierda”.
Los camaradas franceses hicieron un balance del año de gobierno de Hollande, calificándolo de desastroso y mostrando cómo este gobierno de la socialdemocracia no ha sido más que una continuación de la política de Sarkozy, en lo económico, en lo social y en lo bélico. De ahí que muchos franceses que le votaron se sientan defraudados y despreciados porque no le dieron su confianza para que redujera más los derechos, ni la pensiones, ni para desregularizar las relaciones laborales, ni profundizar en el austeridad.
Laurent Perea explicó que lo que es caro es el capital, no el trabajo. Y añadió que desde el PCF se va a abrir un debate sobre la realidad de los salarios y las pensiones, poniendo sobre la mesa la contradicción trabajo/capital. Concluyó diciendo que el Partido Comunista Francés va a trabajar en pro de la Unidad para vencer a la derecha y la extrema derecha, con un trabajo directo con la gente, luchando por la vivienda social, por abrir centros de salud y por la construcción de centros de estudios y de deportes.
Alemania, obviamente, no está ubicada en el Sur, pero Die Linke es la única fuerza del país de Merkel que se enfrenta radicalmente a las políticas de la Europa neoliberal. Eran las vísperas de las elecciones en Alemania y Heinz Bierbaum, de la dirección de Die Linke, después de responsabilizar a Merkel del desastre de la política de austeridad y del Pacto del Euro, y de lamentarse de la segura victoria que iba a conseguir al día siguiente, dio las claves para poder interpretar el posible resultado de las elecciones, definió las fuerzas políticas que se presentaban y cómo podría quedar la relación de fuerzas en el Bundestag.
Heinz expuso los elementos de la alternativa de la política europea. El primero sería reorganizar el sistema financiero y bancario para poder llevar a cabo la alternativa. El segundo, redistribuir la riqueza, subiendo los salarios y con una reforma fiscal que aumente los impuestos a los ingresos altos y a los grandes patrimonios. El tercer pilar sería cambiar la política económica. Está demostrado, dijo el alemán, que el recorte de los salarios, además de ser negativo para los trabajadores también lo es para el desarrollo económico del país. Lo que hay que hacer, alegó, es estimular el desarrollo de esa economía mediante inversiones públicas y una producción ecológica.
Willy Meyer, la voz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, fue aún más contundente cuando argumentó que en esta Unión Europea no valen las reformas, que lo que hay que hacer es “acabar con todos los tratados, desde la ciudadanía, en un proceso constituyente”, y que esa es precisamente la propuesta de IU: refundar Europa en un proyecto constituyente.
El responsable de política internacional de IU ironizó de cómo Barroso, en el Debate del Estado de la UE, “vino a decir que las cosas van bien, que las medidas de austeridad están dando resultado y que no hay que cambiar la política”. Frente a esto, planteó el quiz de la cuestión desde la mayor sencillez: “Lo único que necesitamos para vencerles es ser más que ellos. Físicamente lo somos; políticamente no”. Añadió que el día en el que todos seamos conscientes de trasmitir a la mayoría que lo hay que derrotar es el gran acuerdo de la política económica y la socialdemocracia, que son quienes toman las decisiones, en ese momento empezaremos a construir la alternativa. El objetivo de esa alternativa ya está definido: poner la economía y los recursos al servicio de la creación de empleo y al buen vivir de las personas, como lo llama el gobierno de Evo Morales.







