El diputado de IU-EUiA y portavoz de la Comisión Constitucional del Congreso, Joan Josep Nuet, advirtió durante el debate de la Ley de Transparencia elaborada por el Gobierno del PP que esta norma “nace muerta” por las enormes limitaciones impuestas por la derecha a su contenido. Además, denunció que se aplicará “a dos velocidades”, como una especie de “transparencia a la carta” para que no afecte por igual a las administraciones públicas que a determinadas instituciones como la Casa Real, el Congreso y el Senado, el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial o el Banco de España.
Nuet se mostró muy duro en su crítica de cómo se había gestado la nueva norma –que finalmente fue aprobada y ahora pasa al Senado- y sobre su tramitación parlamentaria. De hecho, aseguró que “la batalla de la Ley de Transparencia la ha ganado el aparato de agitación y propaganda del Partido Popular” con la intención de “retorcer las palabras hasta el límite para intentar que algo parezca lo que no es”. Lo explicó recurriendo a una cita periodística que indica que “cuanto más se habla de transparencia tratándose del Gobierno del PP, más se practica la opacidad”.
El diputado por Barcelona lamentó especialmente que la transparencia “no se instaura como derecho fundamental y, por tanto, va a tener que competir en desigualdad de condiciones con el derecho a la protección de datos”, recogido en una ley orgánica de máximo rango. Para evitar dudas de lo que sucederá en el futuro puso un ejemplo muy concreto y ya comprobado: “el Partido Popular ya decía que apelaba a la protección de datos, que es una ley orgánica, para explicar por qué se habían cargado los discos duros del ordenador del señor Bárcenas. Esto va a ser un sainete constante”.
Sentenció que “la transparencia va a ser un concepto democrático de segunda fila y de segunda división en nuestro ordenamiento jurídico”. Joan Josep Nuet recordó que durante la tramitación de la ley, La Izquierda Plural presentó una enmienda a la totalidad que fue rechazada, y planteó 55 enmiendas parciales que la mayoría absoluta del PP ha mandado a la papelera. Explicó que si la postura de su grupo “ya era crítica el día en que se presentó el proyecto de ley, después del trámite parlamentario no podemos hacer otra cosa que levantar acta de que esta ley nace muerta”.
En su intervención, Nuet explicó también su teoría de la “transparencia a la carta” y dijo que la ley distingue claramente entre “administraciones públicas e instituciones públicas” para que se cumpla con las primeras, mientras se separan entre las segundas a algunas como “la Casa de Su Majestad el Rey, el Congreso de los Diputados, el Senado, el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial, el Banco de España, etcétera. No son iguales ante la Ley de Transparencia. Hay una ley para las administraciones públicas y una ley especial para aquellas que se consideran las élites de la política. Ese es el mensaje que hoy estamos trasladando a la ciudadanía”.
Nuet avisó también de que si hoy existe un “silencio negativo” -la Administración no responde el 50% de las peticiones de los ciudadanos-, con la nueva ley habrá un “doble silencio negativo. La Administración se puede permitir no responder a los ciudadanos y, además, eso ahora queda machacado, entronizado en este proyecto de ley. Se pierde una oportunidad histórica de obligar a la Administración a que responda sí o sí y a que dé una respuesta más o menos lógica incluso denegando la información, pero justificando, respondiendo, y no ignorando a la ciudadanía”.
Detalló también los “límites inconcebibles al derecho de acceso” que se consagran. También aquí puso varios ejemplos “bochornosamente discutibles”, ya que “no se puede ejercer esta ley en los intereses económicos y comerciales, tampoco en la política económica y monetaria ni en la garantía de la confidencialidad o el secreto requerido en procesos de toma de decisión. Por tanto, es una discrecionalidad absoluta que va a hacer que el Gobierno, si quiere, no conteste y punto, porque hay un proceso de toma de decisión”.
Nuet cuestionó la composición del denominado ‘consejo de transparencia’ y expuso también que se “coloca un nuevo filtro, yo diría que una figura próxima al comisario político” para favorecer aún más a la Casa Real ya que a partir de ahora “el secretario general de Presidencia va a filtrar las peticiones y las preguntas que se hagan respecto a la Casa Real”, lo que afectará también a las preguntas que hagan los parlamentarios.







