El acto estaba convocado por un grupo de sacerdotes entre ellos el cura Pepe Tornel, fallecido el lunes, por lo que se tuvo un recuerdo para él con la realización de un minuto de silencio en su honor. Los convocantes estuvieron acompañados por unas 300 personas entre laicos y seglares que se habían concentrado en apoyo a la iniciativa, entre los asistentes había jóvenes y también viejos luchadores, miembros de las PAHs de la Región, representantes municipales de IU, cabe destacar a los YayoFlautas que recibieron un aplauso de los presentes a su llegada a la Plaza procedentes de una acción contra la reforma de las pensiones.
En el bello y apropiado entorno de la Plaza de Belluga con la Catedral de Murcia y el Palacio Episcopal, los sacerdotes leyeron el comunicado, para entregar a los bancos, que denuncia la situación de las familias y con la petición de que dejen de desahuciar, recordando la iniciativa de hace un año en la que sacerdotes y monjas denunciaban los desahucios y el silencio de la alta jerarquía de la iglesia.
Los sacerdotes denuncian que se sigue “viendo y escuchando el sufrimiento de miles de personas y familias que gritan que no tienen para alimentar a sus hijos porque se han quedado en paro” y califican de estafa financiera la crisis en la que se han enriquecido unos cuantos empobreciendo a la mayoría. Denuncian que “los bancos, con la complicidad de muchos políticos con responsabilidades de gobierno, han sido los causantes de esta crisis” y que no han asumido responsabilidad alguna y en cambio las víctimas han sufridos las consecuencias de comportamientos de avaricia y crueldad. Se les ha arrebatado el futuro y el presente es un infierno, dicen en su comunicado.
Denuncian el dinero entregado que ha supuesto el endeudamiento por la codicia de los bancos y brutales recortes en sanidad, educación, política social y la “consiguiente pérdida de miles de puestos de trabajo, que es el principio de la exclusión y la pobreza”, a la vez que la actitud de los bancos que incluso llegan a quedarse con las ayudas de urgente necesidad de las familias y que “están estrangulando a la gente de manera cruel”.
Por lo que, en el comunicado dirigido a los bancos y que fue entregado a los directores de la sucursales para que lo enviaran a sus centrales les reclaman que abandonen estas prácticas, y sean un servicio a la sociedad facilitando el pago de la vivienda, paralizando los procesos judiciales de desahucios, fomenten la dación en pago, la condonación de la deuda y el alquiler social, a la vez que establezcan comisiones razónales y eliminen algunas.
Los sacerdotes exigen a los bancos que devuelvan el dinero público para que se invierta en sanidad, educación y política social, y se reafirman, dice el comunicado en que “El desarrollo económico, al servicio del hombre”, reclamando al final que la personas son lo primero.






