Leño, claro que sí, pero no solo

A principios del verano pasado se publicó una biografía autorizada de la banda de rock español más influyente hasta la fecha. “Maneras de vivir. Leño y el origen del rock urbano”, una obra de los Kikes (KiKe Babas y Kike Turrón), coincide con la despedida en 1983, hace 30 años, de la mítica banda madrileña durante la gira “El rock de una noche de verano”, compartiendo cartel con Miguel Ríos y Luz Casal. Aprovechando la ocasión, se ha editado una antología con toda la discografía bajo el título “Leño 1978-1983”, que engloba tres álbumes en estudio, dos directos (1981 y 1983) y un documental. Un material magnífico recogido en un cofre a un precio muy asequible.

El artículo, no obstante, surge no tanto por esta grata noticia, sino por algunas reflexiones al hilo de algunas de las afirmaciones vertidas durante la presentación de esta reedición. Se dijo en la rueda de prensa que “Leño inventó el rock urbano”, lo cual es discutible cuando menos. El concepto de rock urbano, aplicado a un sonido y unas letras con Madrid como epicentro, tiene varios padres y no sólo uno. Grupos como Asfalto, Ñu, Cucharada, Topo, Mermelada, Bloque, Tarántula, Tequila, Moris…, aportan cada cual su granito a uno de los movimientos musicales más ricos de este país entre finales de la dictadura y los años ochenta. Un abanico de bandas y músicos que no ha tenido nunca el reconocimiento debido, muy al contrario de la exagerada sublimación de la movida madrileña, que era su hermana musical en versión pop.

Si hablamos de canciones, en la memoria han quedado grabadas “El tren” y “Este Madrid”, dos piezas del primer disco de Leño. Pero al rock urbano le identifican otras de no menos peso, tales como “Sábado la noche” de Moris, “Ser urbano” de Asfalto, “Mis amigos dónde estarán” de Topo o “Rock and Roll en la plaza del pueblo” de Tequila. Y sería injusto no mencionar a uno de los mejores y más activos periodistas musicales de la radio española, Mariskal Romero, fundador del sello Chapa, la gran plataforma de este enjambre de chicos de barrio que aprendía a tocar a la vez que hacía canciones que hablaban de sus calles, de sus amigos, de la gente corriente y de las ansias de libertad.

La razón de que Leño haya sobrevivido al olvido y que tres décadas después se publique de nuevo toda su obra yace en otras consideraciones. La primera es que Miguel Ríos popularizó uno de sus temas, “Maneras de vivir”. Y hasta tal punto lo hizo que todavía hoy sigue siendo parte del repertorio de las orquestas que tocan en las fiestas de los pueblos. Es la única canción que se saben de memoria varias generaciones y cuyo riff inicial forma parte del aprendizaje de cualquier aspirante a guitarrista. Sin embargo, no es la letra de esta composición la que mejor define a toda esta generación, sino la de Topo, “Mis amigos dónde estarán”, que también fue versioneada por Miguel Ríos con distinta suerte para la posteridad.

La segunda razón está en las letras. Los temas de Leño están pegados a la piel, palpitan y respiran honestidad, sencillez, denuncia y metáfora. Esta es la línea que luego siguió Rosendo cuando el grupo se disolvió e inició una carrera por su cuenta, con dos sobresalientes discos primeros que acuñaron de nuevo temas inmortales y que es otro de los motivos por los que el nombre de Leño sigue tan latente. Todos los demás músicos de ese tiempo han ido sorteando los avatares de la vida desde el anonimato. La mayoría desaparecieron; otros, como Topo, Asfalto y Mermelada, se mantuvieron dignamente pero con escaso eco más allá de sus incondicionales.

Por supuesto que Leño fue muy grande -a mí me apasiona cada uno de sus temas-; pero todas esas bandas del llamado rock urbano merecen un gran reconocimiento.

ETIQUETAS:

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.