En la presentación de las jornadas, realizadas el pasado 22 de noviembre, que contaron con la participación de partidos, sindicatos y movimientos sociales de España, Irlanda, Grecia, Portugal y Chipre, el eurodiputado del GUE / NGL Willy Meyer explicó que «desde el Grupo Parlamentario de la Izquierda Unitaria Europea / Izquierda Verde Nórdica hemos querido organizar unas jornadas con todas las fuerzas políticas de los países intervenidos del sur de Europa e Irlanda. Se trata de que coordinemos una gran respuesta organizada en contra de la Troika. Los trabajadores y trabajadoras están siendo castigados por el Banco Central Europeo, por la Comisión Europea y por el Fondo Monetario Internacional en un diseño pactado claramente por la socialdemocracia y las fuerzas de la derecha europea a través del Tratado de Estabilidad. Es el momento de la lucha».
En la apertura, el Coordinador Federal de Izquierda Unida, Cayo Lara, señaló la importancia de la iniciativa en la que «sindicalistas, políticos y activistas sociales de distintos países se reúnen con el fin de poner en común las experiencias de resistencia al mayor ataque contra los derechos sociales de la historia». También destacó que «la desafección de la política a nivel europeo está haciendo avanzar el populismo y el fascismo, de ahí la urgencia de trabajar para unir a la izquierda alternativa europea».
«Hay que seguir exigiendo una tasa a las transacciones financieras, la eliminación de los paraísos fiscales, la lucha contra el fraude fiscal y transformar, entre otra serie de medidas, la arquitectura del Banco Central Europeo. Naturalmente para eso es necesario lo que todas y todos sabemos: cambiar la correlación de fuerzas en la Unión Europea», afirmó Lara. Por su parte, Julián Sánchez Vizcaíno dio la bienvenida a los asistentes en nombre de Izquierda Unida de la Comunidad de Madrid.
Las resistencias a las políticas de austeridad
La primera mesa, moderada por el eurodiputado de Izquierda Unida Willy Meyer, se centró en «las resistencias a las políticas de austeridad en España, Italia, Grecia y Chipre.
Meyer afirmó que «nos hicieron creer que la Unión Europea era capaz de llegar al pleno empleo y de crecer un 3% sobre la base de la desregularización del mercado y con un Banco Central Europeo que no es una reserva federal sino un instrumento para la especulación». «Necesitamos pasar de la desregulación del mercado a una intervención democrática de la economía poniendo todos los recursos al servicio de la creación de empleo». «Desde Izquierda Unida sostenemos que hay una solución de cambio si se castiga a las políticas que nos han llevado a esta situación y la alternativa es refundar la Unión Europea».
En dicha mesa intervino Ramón Górriz, secretario confederal de Acción Sindical de Comisiones Obreras que afirmó que «aquí se trata de lucha de clases y por ahora los de arriba van ganando». Además, recordó que «las primeras reformas en la Unión Europea se dieron contra el movimiento obrero (reducción de derechos, ataque a la negociación colectiva…)». «No es posible una salida en el marco nacional, por lo que recalcó la necesidad de un sindicalismo confederal. O avanzamos o las políticas conservadoras europeas llevarán especialmente a los países del sur a una situación grave».
Almudena Fontecha, Secretaria para la Igualdad de UGT afirmó que «a los ciudadanos de este siglo nos corresponde defender lo que nuestros antecesores construyeron el siglo pasado. Nos jugamos qué modelo de sociedad tendremos y qué papel ocuparán en ella los trabajadores y las organizaciones sindicales. El umbral del dolor está llegando a su nivel máximo, pero se está viendo amortiguado claramente por el umbral del miedo. Son imprescindibles instrumentos de acción global y colectiva ante la involución social que presenciamos, ante la movilización descendente de las clases trabajadoras. Se está sustituyendo la sociedad de derecho por una sociedad de caridad: derechos sociales sustituidos por comedores sociales. Necesitamos refrescar la conciencia de clase».
Chema Ruiz, activista del movimiento contra los desahucios, se refirió al trabajo de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas que en su opinión ha tenido dos grandes logros: «organizar la solidaridad de clase anulando la resignación y lograr romper las cadenas del miedo, la mayor herramienta de control». Para Ruiz «estamos siendo víctimas de una Unión Europea de mercaderes, de instrumento del capital que nos está avasallando, de alimañas que nos han robado las soberanías nacionales». «En la resistencia existen tres patas: la institucional, la sindical y la de los movimientos sociales que estamos condenadas a entendernos para poder darle la vuelta al partido que estamos perdiendo».
Christos Thombazos, Secretario de Organización del sindicato PEO y miembro del Comité Central de AKEL, destacó en primer lugar «la importancia de la reunificación de Chipre y la necesidad de poner fin a la ocupación turca del norte de la isla». Sobre la situación en Chipre, en muy poco tiempo «ha pasado de unos niveles de paro del 4 por ciento al 20 por ciento. Y esto no es consecuencia de un fenómeno meteorológico, sino resultado de las políticas de la UE, de su concepto neoliberal desde su creación para poner en marcha el capitalismo salvaje. En Chipre en una noche destruyeron la base económica. Ahora estamos librando una gran lucha por la protección de la negociación colectiva y de la seguridad social, contra las privatizaciones en el sector de la energía, comunicaciones y puertos».
Por su parte, Eleni Teleme, Vice-presidenta de OLME (Sindicato de profesores de Grecia) explicó que «no hay experimento que no se haya hecho en Grecia. A nadie se le escapa lo que ha sucedido en Grecia con todos los recortes que ha sufrido la educación, reducción del número de los profesores, etc. Estamos hablando de casi un 40 por ciento de reducción del presupuesto educativo, uno de los más bajos de Europa, lo que significa que prácticamente en Grecia ya no hay educación pública». Teleme destacó la importancia de la «coordinación de los movimientos sociales y de los sindicatos con los sujetos políticos del cambio».
Anna Belligero, miembro de la dirección nacional de Rifondazione Comunista (Italia) explicó que «el movimiento contra los recortes en Italia está empezando a tomar forma. El mes de octubre fue de movilizaciones, en especial el 18 y 19. 100.000 personas, muchos migrantes y jóvenes entre ellos, se unieron para condenar las políticas de austeridad y exigiendo un salario y viviendas para todos». «Como Rifondazione Comunista creemos que es esencial hacer crecer este movimiento y trabajamos para construir un polo de la izquierda alternativa que luche contra la gran coalición de los bancos y contra el capitalismo».
La lucha contra la Troika
La segunda mesa estuvo moderada por Paul Murphy, eurodiputado irlandés del Socialist Party, y se centró en la «lucha contra la Troika en Portugal e Irlanda».
Inês Zuber, eurodiputada del Partido Comunista Portugués resaltó las «similitudes en nuestros países». «En el caso de Portugal, el empobrecimiento de los trabajadores es una venganza de la derecha portuguesa por las conquistas sociales conseguidas tras la Revolución de los Claveles, se trata de un ajuste de cuentas que está siendo ejecutado con el pacto de agresión de la Troika, que ha reducido salarios y pensiones a menos de 310 euros. La entrada en el mercado único de países como Portugal considerados poco competitivos crearon desde hace años una presión sobre los presupuestos de los Estados. Para nosotros la moneda única iba a ser una herramienta de presión y de liquidación de nuestros derechos».
Alda Sousa, eurodiputada del GUE/NGL por el Bloco de Esquerdas (Portugal) destacó la «importancia de localizar las dificultades para encontrar caminos alternativos. Estamos ante una transferencia brutal de los beneficios del trabajo al capital como nunca antes habíamos visto. Se refirió al nuevo Marco Financiero Plurianual y al nuevo programa de Fondos de Cohesión de la UE, que suponen una doble penalización en una Europa de castigo a los pueblos. Ser europeísta de izquierdas es algo indispensable». También se refirió a la «imposibilidad de reembolsar la deuda, que en Portugal asciende al 30 por ciento del PIB y que nunca se podrá pagar. De ahí la necesidad de abordar la cuestión de la reestructuración y renegociación de la deuda».
Michael O’Brien, miembro de la secretaría del mundo sindical del Socialist Party de Irlanda y miembro del SIPTU (Sindicato de Trabajadores Industriales), recordó las experiencias de lucha en Irlanda: «en febrero de 2009 cientos de miles de personas se movilizaron contra los recortes en las pensiones y en el sector público. En el país una tasa de afiliación del 22 por ciento. Tras las movilizaciones hubo críticas con los sindicatos a los que se acusó de utilizar la movilización para alcanzar un acuerdo con el gobierno. Ahora en un momento de disminución de la lucha ante el nuevo gobierno de coalición en Irlanda que incluye al Partido Laborista con el que el sindicato tiene relación».
Bruno Maia, miembro del Comité Político del Bloco de Esquerda explicó que «en Portugal el movimiento contra la Troika en septiembre de 2012 logró sacar a un millón de personas a la calle, lo que frenó las medidas del gobierno. Desde la Revolución de los Claveles no había habido tanta movilización, nunca había sido un gobierno tan odiado que afirma aplicar órdenes y que ha sido colonizado por la UE, un gobierno incapaz de escuchar la voz de su pueblo. Necesitamos crecer hasta el nivel del adversario para luchar frente a frente y convocar una huelga general en toda la Unión Europea».
Carlos Carvalho sindicalista del CGTP-IN (Confederación General de los Trabajadores Portugueses) explicó que «la situación tras la llegada de la Troika a Portugal ha empeorado significativamente, pero ya en 2007-2008 asistimos a varios tipos de recortes: aumento de los impuestos indirectos que ha provocado una bajada del consumo masiva, facilitación de los despidos (la indemnización ha pasado de 30 a 12 días), despidos masivos, supresión de la paga extra, aumento de la edad de jubilación, reducción del salario mínimo, supresión de facto de la negociación colectiva, protección de los bancos que quebraron por fraude y que fueron nacionalizados…». «Sin un movimiento sindical unitario, de masas y de clases la movilización es imposible. Son necesarias acciones convergentes de distintas formas de lucha, respetando su autonomía, pero convergiendo contra los recortes. Solo será posible una solución con la dimisión del gobierno actual y la formación de un gobierno patriótico de izquierdas».
El eurodiputado del GUE/NGL Paul Murphy sostuvo que «el 15 de diciembre asistiremos a una operación de propaganda en la que nos hablarán sobre el éxito de Irlanda como ejemplo de recuperación de la Troika». El “ejemplo irlandés” será una nueva arma de la Troika contra los trabajadores de Grecia, Chipre o Portugal. Pero el 16 de diciembre nada habrá cambiado: planes de austeridad, supervisión del presupuesto… Es esencial poner en común las experiencias de la Troika en nuestros países. Es necesario coordinar cómo resistir. Necesitamos una estrategia de salida por la izquierda de la crisis, un apoyo de las masas a una alternativa europea. Llevamos seis años de crisis, lo que deja claro que estamos inmersos en una larga y profunda crisis del capitalismo». «Necesitamos popularizar una verdadera alternativa socialista que pase por la organización democrática de la economía para que ésta satisfaga las necesidades de la gente», concluyó.







