El otro día, Derecha, cuando me viste salir de una de las sesiones del XIX Congreso del PCE hojeando la tesis sobre cultura, medios de comunicación y lucha ideológica me preguntaste, con un poquito de provocación coquetuela si ya sabíamos los “rojos” por qué habíamos perdido la batalla de la cultura y de la comunicación. Te contesté utilizando el tercer elemento del título de la tesis política (pp. 55-58): porque tampoco hemos ganado la lucha ideológica, pero, obviamente, se debería constatar que uno pierde las batallas a las que acude desarmado, no de teorías sino de aplicaciones.
Como en el documento de referencia se dice que “la izquierda transformadora debe recuperar el espacio de la lucha ideológica, que es un espacio de lucha por los contenidos… de ahí la necesidad de una propuesta propia, de clase”, te advertí que estamos a tiempo de daros la paliza con las Navidades, el Papá Noel y los Reyes Magos, incluido el que sale dando un discurso en fecha señalada por la tradición, que no por la oportunidad de “irrumpir en la paz de nuestros hogares”.
En cuanto terminemos de homenajear (merecidísimamente) a María Teresa León, nos ponemos a elaborar propuestas de contenidos renovados para todos los grandes fastos del calendario festivo hispano-autonómico y vas a ver cómo la inteligencia del pueblo, organizado, produce ese “debate permanente que exima a artistas e intelectuales de ser, en el terreno de la política diaria, simples embellecedores de los mítines electorales o los manifiestos, a través de su firma, su persona y su prestigio” (pág. 55, líneas 34-36).
Te dije, con toda la ironía posible, que estaba deseando que me “eximieran” porque sí tengo conciencia de haber podido ser uno de los “simples” pero no tanto de los “embellecedores” y, en cualquier caso, ya va siendo hora de que se manifieste el esfuerzo colectivo sustituyendo “con un modelo de comunicación y entretenimiento alternativo para la difusión y transmisión de valores antagónicos a los del neoliberalismo…” (pág 57, líneas 10-11) al voluntarismo del “cantautor de guardia” (como pudiera ser mi caso). Pero dos días más tarde estaba otra vez, con la guitarra, en Aluche, participando en la presentación de una biografía de Salvador Allende, profusamente escrita por Mario Amorós, ante un auditorio intenso y familiar, que bastante hacía con reafirmarse en su propia existencia.
Por eso te dije que, mientras reconquistamos el prestigio social y conquistamos el poder que permite tomar decisiones, tendré que estar agarrado a la guitarrilla opinadora y cantar “el compromiso con unos valores éticos y ciudadanos vinculados a los derechos humanos, la igualdad, la justicia y la superación de las desigualdades sociales y económicas…” (pág. 57, líneas 49-51). Menos mal que, como vamos a “profundizar la expansión de Mundo Obrero hacia la sociedad como un medio de comunicación de difusión política y cultural” (pág. 57, líneas 38-39), lo que se haga en Aluche se conocerá allende y, con un poco de audacia cibernética, podemos difundirnos por el mundo entero. Te lo advierto: “vamos a programas audiovisuales de producción propia o en colaboración con otros medios alternativos” (pág. 57, líneas 45-46).
Y recuerda que hay muchos artistas y ocurrentes con nosotros y con la izquierda en general. También tenemos una mina de contrapropuestas en la ridiculez diaria de vuestros gobernantes. No basta con reírse de Rajoy, en realidad, se trata de reírnos de vuestras intenciones de hacernos tragar a hostias ruedas de molino. Se trata de perderos el miedo y de perder el miedo a nuestros propios errores, a nuestras miserias, a nuestras cadenas. Y la risa inteligente sirve para ello… de manera que todavía creo que me queda curre para rato: conseguir reírme y conseguir ser inteligente. Y para ti, la sonrisa de la Alcaldesa Botella, petrificada, falsa, sin vida.







