El Gobierno en términos generales y el sr. Goirigolzarri en lo que se refiere a Bankia han comenzado a emitir intensas señales de que está en marcha la privatización de las instituciones financieras en las que se han transformado las Cajas de Ahorro, específicamente las intervenidas y nacionalizadas.
La posición de Izquierda Unida es clara: nos oponemos rotundamente a esa privatización. El proceso que está llevando a cabo el Gobierno es típico de su estilo: crear las condiciones para hacer digerible la gragea, aunque esta sea como una rueda de molino. En un primer momento se lanzó el rumor con la intención de realizar un primer sondeo. Ahora el sondeo incluye la intención del FROB de contratar un banco que le ayude a diseñar la operación de privatización de Bankia, la joya de la corona, aunque se ha dicho por parte del Presidente del FROB y subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, en comparecencia parlamentaria, que es una operación de gran calado en la que hay que ver el momento para maximizar el retorno a la hacienda pública. Sólo faltaría que no se viera y se hiciera una venta regalo como en el caso de Nova Caixa Galicia. No obstante, no sería nada extraño una vez que se esgrima la justificación “adecuada” como en el caso de la intervención y venta por el procedimiento de urgencia de la Caja Rural de Mota del Cuervo a otra Caja con excelentes relaciones con el PP de Castilla La Mancha.
Mayor preocupación, si cabe, viene de la posición del PSOE, expresada por su portavoz en esa Comisión de Economía, Valeriano Gómez, quien se ha limitado a afirmar que “vender ahora sería prematuro”. Es decir, que puede venderse dentro de un tiempo.
Pero el PP tiene prisa y quiere agotar todo el proceso en un par de años, antes de la convocatoria de las próximas elecciones generales.
El rescate financiero es un recate en toda regla
Aunque el Gobierno insiste en que España ha eludido el rescate, lo cierto es que el “Memorandum de Entendimiento” firmado en julio de 2012 entre las autoridades europeas y españolas (BOE del 10/12/2012) establece toda una serie de condiciones que permiten hablar de rescate.
No sólo se trata de que los 42.000 millones de euros utilizados deberán pagarse con su interés (por cierto, superior al que tiene el dinero facilitado a los bancos privados, aunque el plazo sea mayor), sino que además se aceptan la privatización de las cajas de ahorro, el control del sistema financiero, una reducción espartana del déficit (el “austericidio”) y la supervisión del conjunto de la economía (los famosos “hombres de negro”), entre otras cosas. Condiciones vinculadas a la reforma del art. 135 de la Constitución y políticas concretas de recorte, disminución de lo público y políticas fiscales.
Vamos a pagar el crédito con sus intereses y deberemos someternos a severas condiciones económicas que, como estamos viendo, aumentan el sufrimiento y prolongan la crisis. Si esto ya está hecho, incluido el asunto de las preferentes (que forma parte del Memorandum) ¿por qué no mantener las instituciones bancarias intervenidas en manos públicas?
El caso de Bankia es clamoroso. De todas las instituciones intervenidas es la que tiene una red de oficinas más densa y extendida. La presencia pública en Bankia con el 68% del capital es determinante para que pueda jugar el papel que la economía española necesita y no debe ser reducida. Bankia pública puede ser una formidable herramienta para facilitar el crédito a las pyme y a las familias que tan necesario es en nuestra economía y que permitiría resolver una parte significativa de las necesidades de financiación para el despliegue de un nuevo modelo productivo, cuyo objetivo central sea el empleo digno y sostenible. Es una cuestión estratégica y, para nosotros, una línea roja.
La cuestión general es que vender las instituciones intervenidas por trozos y en rodajas no engaña a nadie. Es una estratagema para, aprovechando la crisis de las Cajas, trasferir casi la mitad del sistema financiero español (con sus depósitos, sus créditos y sus activos) desde una propiedad de carácter social al dominio privado de los grandes intereses financieros. Se trata de un auténtico pillaje sobre la propiedad social. Y todo ello sin tratar de la Obra Social de las Cajas, cuyo patrimonio tiene un inmenso valor económico y cultural, y del que nadie habla.
Para la salida de la crisis, Banca Pública y no privatización.







