Tres días ha durado el Congreso del PCA, con cita en La Línea de la Concepción (Cádiz). El Palacio de Congresos que lo ha acogido, situado frente a la verja que separa la península de Gibraltar, ha servido de escenario para que muchos de las intervenciones hayan recordado la idiosincrasia de este territorio afectado por unas dramáticas cifras de paro y dramáticos sucesos protagonizados por las víctimas de la inmigración. Días antes veíamos cerca de allí, en el estrecho, como masacraban a decenas de subsaharianos con pelotas de goma, sin que nadie haya asumido responsabilidades ni nadie haya pedido perdón. Las resoluciones del Congreso se hicieron eco y también de ese paraíso fiscal que supone la colonia británica.
Una única candidatura y sin cabeza de lista. Así se presentó la lista al Comité Central que salía del XI Congreso del PCA. 47 hombres y 46 mujeres ordenados alfabéticamente, aunque faltan por sumar al órgano los cupos de las provincias. Se trataba de un gesto político que el reelegido secretario general, por unanimidad del nuevo órgano, llevó a su discurso tras ser designado: “significa que todos y todas las integrantes del nuevo Comité Central somos parte de un equipo al servicio de las tareas acordadas en este XI Congreso”. José Manuel Mariscal puso el acento en esta cuestión y también en la tarea colectiva del “cada militante tiene que estar donde el Partido le sitúa y se debe al colectivo y al conjunto del Partido”.
El principal documento que se ha dado a luz y que también supone una novedad de este XI Congreso es el que ha venido a llamarse ‘Manifiesto-Programa del PCA. Hacia un nuevo modelo productivo: El desarrollo ética y ecológicamente sostenible y la democracia económica de Andalucía’ con el que el Partido se dota de un programa político que, según define Pedro Vaquero, uno de sus ponentes, “supone una autentica revolución que habla de todo: de renta básica, jubilación a los 63 años, ocio activo, chabolismo, nacionalización de los sectores estratégicos y del sector financiero, banca pública, infraestructuras y transportes, investigación, la reforma agraria”. En definitiva, “un programa muy solvente tanto en las líneas políticas como en el programa económico” que para Juan de Dios Villanueva, también reelegido vicesecretario general, “no es sólo una propuesta programática, sino un programa con análisis de un proceso histórico y que fija la posición del Partido Comunista en cada uno de los momentos históricos”.
Se habla de un “programa antimonopolista, antineoliberal”, un programa “de transición al socialismo” que, además, define al Partido Comunista como un partido “abierto, andaluz, internacionalista y, a la vez, heredero de las tradiciones revolucionarias del pueblo andaluz, antiimperialista, y que escuda la construcción del socialismo dentro de una república federal española que recoja la autodeterminación de los pueblos”.
“Este Manifiesto–Programa nos pone en el camino de la consecución del lema de este Congreso: por una Andalucía libre, una España republicana”, concluyó Villanueva.
Un Congreso enmarcado en la movilización por el Día de Andalucía
El proceso congresual ha estado enmarcado en el debate político también en las reivindicaciones de los comunistas en el Día de Andalucía y por ello, gran parte de este tiempo ha servido para vincular el programa político con la necesidad de la movilización en la calle. Por ello, el secretario general electo, José Manuel Mariscal llamó a la militancia del PCA a “recuperar la calle y ese espíritu demostrado de que somos hombres y mujeres pobres que defendemos la dignidad del pueblo trabajador andaluz, que no nos resignamos ni somos fatalistas” e hizo hincapié en que “el poder andaluz tiene que ser puesto al servicio de los sufridores de la crisis”.
“A los comunistas no se nos va a dar clases de renovación, democracia ni participación”, enfatizó Mariscal franqueado por los miembros del nuevo Comité Central, que acabó su intervención asegurando que “se habla mucho de convergencia social y la unidad de las fuerzas sociales, pero esa unidad sin IU es muy difícil y contra el PCA es imposible”. “Nos vamos con los deberes hechos y muchas tareas”. La más inmediata, llenar las calles de Sevilla en el día de Andalucía “para defender la dignidad y los intereses del pueblo andaluz trabajador” señaló Mariscal. “El proceso constituyente empieza desde Andalucía” concluyó.






