Lo que vivimos el 22 M fue impresionante, no sólo por el número de personas que nos estuvimos manifestando, más de dos millones de personas, sino porque era una manifestación de gente indignada, que ha hecho un compromiso y que quiere seguir labrando ese camino de esperanza. Fue una jornada histórica, donde muchas personas muy cansadas, decepcionas por la falta de reacción social ante este ataque de los mercaderes que quieren imponer su dictadura, recobraron ilusión y esperanza. Lo que parecía imposible se hizo realidad. Una indignación que sigue aumentando ante una realidad que es obvia. Nos dice Cáritas Europa que en España, después de Rumanía, es el país donde más pobreza infantil existe. Hemos tenido la noticia de que el niño Jomian Leonel de 13 años, con parálisis cerebral, ha muerto en Cuenca sin aplicarle La Ley de Dependencia. ¡Miserable Cospedal! Sigo insistiendo que existe la eutanasia social.
¿Por qué estas marchas por la dignidad que confluyeron en Madrid? Porque nuestro futuro no se vende, sino que se defiende, porque no somos mercancías en manos de los banqueros y de sus políticos cómplices, porque esta estafa-crisis está conllevando un inmenso sufrimiento humano, donde la gente sencilla, trabajadora está perdiendo el sentido de la vida y baraja el suicidio como una alternativa. Hay millones de personas en nuestro país que no tienen ninguna ayuda social, así hay casi un 40% de parados sin prestación alguna. Muchas personas han perdido la cobertura sanitaria, los sueldos son de miseria, los desahucios se mantienen, se sigue desmontando la Ley de Dependencia, lo cual ha supuesto que haya abuelos y abuelas que han fallecido antes de tiempo por falta de calidad en la atención, porque la familia no ha podido dárselo y así un sinfín de situaciones ¿Cómo no va haber motivo para esta marcha, para tomar Madrid y decirle a este gobierno y a la Troika que son unos violadores de los derechos fundamentales de la persona? El otro día vi un reportaje de Grecia donde la gente que tenía cáncer y no podía hacer frente al copago del tratamiento, no se le daba con lo cual fallecían; también se decía que este reportaje y, lo denunciaba un médico, que a las mujeres que acaban de dar a luz no les daban a su hijo, sino pagaban ¡Dios mío! ¿Cómo es posible esto? La respuesta del representante de la Troika es que lo lamenta, pero las medidas tomadas son las necesarias. Por eso, esta Marcha De La Dignidad va contra los gobiernos que destruyen los derechos y se propone políticos que defiendan un sistema democrático al servicio de la ciudadanía. Que todos los gobiernos que han destrozado millones de familias y personas, valores, principios fundamentales que sustentan la dignidad humana se vayan, que dimitan y nos dejen en paz, incluido el nuestro. Estamos hartos de ver a políticos que forman parte de lo que se llama alta política terminar sus mandatos o no e irse a puestos relevantes cobrando sueldos en un mes que familias lo cobrarían en años. Aunque más que alta política yo lo llamaría «miserable política» y, por tanto, son miserables políticos aunque vayan encorbatados, trajeados, móvil de última generación, en cochazos, con un nivel de vida de vértigo y sean muy finos en hablar, es decir, en mentir. El informe de Cáritas Española sobre la pobreza dice que con la mitad del dinero destinado a comprar las autovías en quiebra, que sería 2.300 millones de euros, se podría sacar de la pobreza a 700.000 personas. El ministro Montoro ha entrado en cólera y dice que esto no se corresponde a la realidad ¡otro miserable!
Las Marchas de la Dignidad se articulan en 4 reivindicaciones básicas: Trabajado estable y renta básica; el no pago de la deuda –es un deuda entre banqueros asumida por los gobiernos para que la paguen los ciudadanos en pérdida de derechos y dignidad-, servicios públicos y de calidad; y en contra de la represión y el recorte de las libertades. De estas reivindicaciones surgen la defensa de la vivienda, de un trabajo justo que te permita vivir, realizarte como persona y contribuir a la mejora de la humanidad, el derecho a la alimentación, a la educación, a la asistencia sanitaria etc. Derechos que emanan de nuestros derechos constitucionales, de los Derechos Humanos y desde la propia dignidad humana.
La violencia provocada antes de que terminara la manifestación responde a una decisión política de que los noticiarios de las nueve de la noche no comenzaran con una manifestación de más de dos millones de personas, sino con cargas policiales para mostrar lo violentos que somos. Utilizaron a la policía y así les fue. Reprobamos cualquier tipo de violencia, espontánea o planificada, porque la justicia la defendemos desde la paz y la desobediencia civil no violenta. Por cierto, los encapuchados que llevaban una pulsera con la bandera española ¿De dónde eran? Los medios de comunicación han hecho su papel indigno de tapar las marchas por la dignidad.
Mientras ellos claman recuperación (es mentira) y sumisión, nosotros seguiremos gritando con nuestras voces y desde nuestro corazón “DIGNIDAD Y RESISTENCIA. SÍ SE PUEDE” y haciéndolo vida.







