
24 al 29 de noviembre 2014. Jornadas de Lucha de la Dignidad
Pan, trabajo, techo y dignidad. 22M Marcha de la Dignidad
Las Marchas de la Dignidad han acordado la celebración de unas jornadas de protesta cívica para los días 24 al 29 de noviembre, centrando en el 29 la acción multitudinaria en todas las capitales de provincia. A la vez, se acordó la realización de una campaña capilar de actos informativos que dé el necesario impulso a la organización de las jornadas de protesta. También se ha acordado realizar acciones previas a la semana del 24 al 29 para ir “calentado” el ambiente. En este marco se pueden señalar la marcha de la Costera Sur en la Región de Murcia, la marchas hacia Valencia el día 15 de noviembre, la acción “somos reales” en Asturias, o en defensa de la sanidad pública de Aragón.
Desde el inicio, la propuesta de la semana de lucha ha tenido un componente reivindicativo y de protesta claro en torno al manifiesto unitario de las marchas y al llamamiento acordado para esta acción. Pero también un importante componente organizativo, en la medida que estas acciones permiten recoger los frutos de las marchas del 22 de marzo a su paso por los distintos territorios, así como organizar nuevos comités y coordinadoras de las marchas en el marco del trabajo de la organización de las acciones de la semana de lucha. Todo ello redundará en la potenciación de acciones futuras de las marchas, como es la idea de volver a Madrid en el 2015.
Desde las Marchas de la Dignidad hemos concluido un cuadro reivindicativo y de acción sobre temas que afectan a la mayoría social trabajadora, a la sociedad en general y que además en las últimas semanas han vuelto -nunca lo han dejado- a tener actualidad, así lo contemplamos en el manifiesto: Una movilización contra el pago de la deuda, por el empleo digno, por la renta básica, por los derechos sociales, por las libertades democráticas, contra los recortes, la represión y la corrupción, por una sociedad de hombres y mujeres libres, una movilización contra un sistema, un régimen y unos gobiernos que nos agreden y no nos representan. Y que se encuadraban en los lemas: no al pago de la deuda; ni un recorte más, fuera los gobiernos de la Troika y pan, trabajo y techo para todos y todas.
De la misma forma, el llamamiento acordado contextualiza los temas para esta protesta como son la corrupción, los presupuestos de las administraciones estatal, regional y local; la represión; el derecho a la vivienda, también pública; los derechos de la mujer; la defensa de los servicios públicos; una renta básica y el TTIP entre otros temas.
Sirvan estos puntos para una guía de las acciones que se pueden realizar por los distintos territorios al ser una acción descentralizada, teniendo en cuenta que se ha concretado el día 25 contra la violencia de género, por los derechos de la mujer.
Las Jornadas de Protesta Cívica de noviembre, desde nuestro punto de vista y de manera fundamental, deben ser un instrumento de lucha y de acción que sume a la mayoría social, a los trabajadores y trabajadoras, a las personas en situación precaria, a los parados y paradas, a los y las pensionistas, a los estafados por los bancos, en definitiva a los afectados y afectados por las políticas de la troika.
Somos conscientes que no hay en perspectiva una movilización sindical masiva, una movilización que llame a los trabajadores a la acción. Hoy no hay en perspectiva la convocatoria de una Huelga General, por lo que debemos llamar y llamamos a la sociedad en general, a la mayoría social, como la hemos descrito antes, a la realización de acciones que identifiquen los problemas y los culpables de esta situación de empobrecimiento y precariedad. Somos, nosotros y nosotras, los ciudadanos y ciudadanas, en tanto que también trabajadores y trabajadoras, los que debemos realizar acciones contundentes frente a las miserables y perniciosas políticas del gobierno títere de los poderes de este país.
Estas acciones se pueden concretar en asambleas informativas de carácter ciudadano, abiertas y participativas llamando a ellas a las personas afectadas por la crisis; acciones de desobediencia civil frente a actuaciones injustas de los poderes públicos y privados –en desahucios, ocupaciones bancos, etc.-; ocupaciones o encierros en ayuntamientos y en parlamentos en los tramites de los Presupuestos; concentraciones frente a organismos públicos en defensa de los servicios públicos; ante las sedes del Banco de España contra el pago de la deuda; y un largo etcétera que las organizaciones y los territorios pueden decidir en función de las características y circunstancias de su ámbito.
Las marchas deben crecer, deben ampliar su marco referencial. Para ello debemos explicar nuestra propuesta en las asambleas y reuniones de las marchas, y a las organizaciones sindicales y sociales para unir en la acción a la sociedad organizada contra aquellos que nos roban derechos.






