En los últimos meses, ha tenido cierta trascendencia en los medios de comunicación nacionales las enormes movilizaciones y luchas protagonizadas por el pueblo canario frente a la agresión económica y medioambiental a la que estamos siendo sometidos. Las prospecciones petrolíferas supondrán para Canarias una agresión económica, medioambiental y humana.
Para situarnos, y entender el origen del por qué REPSOL arranca con proyectos de “investigación y sondeos” en territorios distintos a los que estaba acostumbrado a desplegar su actividad, debemos remitirnos a comienzos de la década pasada (2003). Recordemos que REPSOL en aquel entonces sufre una de sus mayores crisis económicas debido a la pésima gestión, fundamentalmente en Argentina, lo que le obliga a comenzar la búsqueda de yacimientos alternativos y ejercer una ofensiva petrolera en el país andino, lo que provocó que en el año 2012 el Gobierno de la presidenta Kirchner nacionalizara sus yacimientos, generando la mayor crisis diplomática entre España y Argentina.
Han pasado más de 12 años desde que Repsol dio los primeros pasos burocráticos para investigar si el subsuelo marino frente a las islas de Lanzarote y Fuerteventura alberga o no hidrocarburos atrapados entre sus rocas a miles de metros de profundidad. El proceso administrativo no ha estado exento de problemas de todo tipo, como una sentencia contraria del Tribunal Supremo por un defecto de forma o una paralización de siete años entre 2004 y 2011, los años de Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
Pero tras la entrada del Partido Popular al Gobierno del Estado, y tras el nombramiento como Ministro de Industria y Energía al canario José Manuel Soria, se desbloquea cualquier tipo de traba administrativa, iniciando un proceso que nos lleva hasta el día de hoy en el que se dan los primeros pasos para la extracción de crudo frente a nuestras costas.
Canarias ha desarrollado su economía bajo el “monocultivo” del Turismo. Por tanto, directa o indirectamente todos los sectores económicos dependerán de la dinamización de este. Y para que este sector funcione, dependerá fundamentalmente de la calidad de sus aguas, de sus costas, de sus montes y de sus fondos marinos. No es nuestro modelo de desarrollo económico para las islas, pero en la actualidad permite a miles de familias subsistir en una crisis económica que en Canarias se sufre con altísimos índices de paro, pobreza, exclusión social…
Las Islas Canarias poseen uno de los territorios más ricos en flora y fauna (con tres parques Nacionales y numerosos espacios protegidos), así como unos excelentes fondos marinos que suponen el albergue para numerosas especies a su paso por las islas (fondos marinos protegidos por normativas europeas, así como Reserva de la biosfera como el caso de Lanzarote). La isla del Hierro es Referencia mundial en el desarrollo de un nuevo modelo energético, al ser una isla suministrada casi en su totalidad por energías limpias. Poseemos recursos naturales que nos permitirían un desarrollo de un Nuevo modelo energético que respete el equilibrio de nuestro territorio (desarrollo de energía eólica, fotovoltaica o mareomotriz).
En las islas orientales (Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria) el abastecimiento de agua para consumo humano se desarrolla a través de desaladoras. Para Lanzarote y Fuerteventura supone el 100% del abastecimiento y en Gran Canaria el 70%.
Todas ellas se encuentran situadas en las costas frente a los espacios donde REPSOL desarrollará sus trabajos, en apenas sesenta kilómetros de distancia con la costa noreste de Fuerteventura. Las perforaciones tendrán lugar a tres mil metros de profundidad, incrementando el riesgo de fugas al tratarse de unos fondos que no se encuentran en la plataforma continental, sino en el talud oceánico. Los informes medioambientales presentados por la petrolera no garantizan una seguridad mínima. Por lo que en caso de que se produzca un mínimo derrame en los trabajos de extracción, las corrientes los desplazaran hacia dichas plantas desaladoras, pudiendo llegar a todas las costas de las islas, gracias a las corrientes marinas. Eso sin contar al desastre medioambiental al que estaríamos abocados, afectando a nuestras costas y nuestros fondos marinos.
Si nos encontramos en este desolador panorama, las reservas de agua de las islas de Lanzarote y Fuerteventura apenas serían de 48 horas. Por tanto, el drama humano está servido.
En los últimos años han sido numerosas las movilizaciones ciudadanas en todo el archipiélago. Un elemento que ha permitido lo que hacía muchas décadas no se veía en estas tierras: la movilización de miles de personas en todo el archipiélago y gritar con una sola voz contra las prospecciones. En esa lucha han estado implicados colectivos ciudadanos, partidos políticos, sindicatos, instituciones insulares y el Gobierno de Canarias. Pero fuera de nuestro territorio apenas ha tenido trascendencia.
Obviamente la participación activa de los gobiernos insulares de Coalición Canaria ha sido partidista en los últimos tiempos. Los movimientos sociales han reivindicado desde hace muchísimo tiempo la celebración de una Consulta Popular. Guante que tomo el Gobierno de Paulino Rivero (Coalición Canaria) y la asumió como propia, a sabiendas que no trascendería más allá de la paralización tras el recurso presentado por parte del Gobierno del Estado del Partido Popular. Además, hemos de denunciar por qué el Gobierno del Estado ha puesto al servicio de una empresa privada a la Marina Española como si de agentes de seguridad privada se tratase, envistiendo el pasado sábado a una zodiac de activistas de Greenpeace que impedían la entrada del barco de REPSOL al Puerto de la Luz y de Las Palmas, provocando graves heridas a una joven activista.
Desde Izquierda Unida hemos trabajado con todos los recursos a nuestro alcance: participando activamente en las luchas ciudadanas, poniendo al servicio de los movimientos ciudadanos nuestros recursos institucionales a través del grupo de la Izquierda Plural en el Congreso, y a través de nuestras eurodiputadas en el Parlamento Europeo, consiguiendo que entrara la paralización de las prospecciones en el Comité de Peticiones y que fuera respaldado por numerosos eurodiputados entre otras acciones institucionales.
Romper la barrera mediática fuera de nuestro territorio debe ser nuestra tarea inmediata. Que esta lucha deje de ser única y exclusivamente del pueblo isleño y trascienda al resto de los pueblos de este país y fuera de nuestras fronteras por la lucha de un nuevo modelo energético y el respeto al medioambiente.
Canarias no ha dejado de gritar por su futuro, pero como en las peores pesadillas, grita sin que le escuchen. Luchamos y seguiremos luchando hasta paralizar esta sinrazón. Antes de que el presente negro como el crudo, nos niegue nuestro futuro.







