La dignidad griega

En la extorsión de la deuda griega, los ministros de Economía de la llamada “eurozona” y los miembros de la Comisión Europea ejercen de mamporreros armados de puños americanos, bates de béisbol y nunchacos financieros.

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Pocas veces se ha vivido tan intensamente la campaña electoral en un país extranjero como se ha vivido la de las últimas elecciones parlamentarias en Grecia. Durante quince días el país heleno se ha convertido en el polo informativo mundial, con Syriza (coalición de izquierda radical) como principal referente y Alexis Tsipras como protagonista indiscutible. Tanto, que incluso se eclipsó el fallecimiento de Demis Roussos en plena jornada electoral.

No era para menos. Toda las miradas estaban puestas en el país más castigado por las barbaridades, los abusos y las extorsiones de la Troika. Grecia, la cuna de la democracia, se ha convertido en símbolo de lucha y resistencia de un pueblo frente al saqueo y la rapiña de los representantes del FMI, el BCE y la Comisión Europea, engendros resultantes de cruces genéticos de Hitler con Milton Friedman. Es un mal ejemplo por el riesgo de contagio al resto de Europa, especialmente a los países del sur. Por eso, la Troika ha decidido aplicar el sistema “Chicago años 20″ para librar a Grecia del pecado y llevar al nuevo gobierno griego por el recto camino de los mandamientos del capital.

Recordemos una de esas tópicas y típicas escenas cinematográficas en que los matones de la mafia entran en el garito de turno arrasando la cristalería, destrozando la máquina tragaperras e intimidando al dueño mientras imponen su propia máquina de azar y exigen una cantidad periódica de dinero para garantizar la seguridad del antro. De igual modo, el Banco Central Europeo ha cortado la financiación a la banca griega para forzar otro “rescate». «No hay alternativa a la petición de una prórroga del programa», ha dicho Pierre Moscovici, el comisario de Asuntos Económicos. En la extorsión de la deuda griega, los ministros de Economía de la llamada “eurozona” y los miembros de la Comisión Europea ejercen de mamporreros[1] armados de puños americanos, bates de béisbol y nunchacos financieros, con un nivel de exigencia inversamente proporcional a la sumisión, la servidumbre y la indignidad que demuestran en la negociación del Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP) con EE.UU.

A Syriza -que finalmente rozó la mayoría absoluta en una jornada electoral histórica- se ha apuntado todo el mundo por las más variadas razones: por evidente afinidad ideológica; por sumarse al caballo ganador; simplemente porque sí, porque sale mucho en la tele; o por si acaso. Lo cierto es que arrivistas los ha habido del más variado pelaje, incluso en la extrema derecha, como Jean Marie Le Pen, que intentó aprovechar el tirón de Syriza con un surrealista y original arrebato de “procomunismo anticomunista” manifestando: «Siempre hago este símil, pero es verdad. La UE es como la Unión Soviética, la pérdida de la democracia. La victoria de Syriza significará recobrar la democracia para los griegos». Declaraciones que la organización helena sintió como un flotador de cemento en plena campaña y se apresuró a rechazar contundentemente.

Y aún no ha faltado tiempo para que a Tsipras le hayan acusado sus detractores, a izquierda y derecha, de culpable de la bomba de Hiroshima… y puede que de la de Nagasaki. Aprovechando la aproximación a Atenas, es bueno destacar que la Prudencia es una de las cuatro virtudes clásicas. Y citando a Sófocles recordar que “al hombre perverso se le conoce en un sólo día; para conocer al hombre justo hace falta más tiempo”. Aunque a mí me haya molestado profundamente que a la hora de configurar el Consejo de Ministros se hayan decantado por la particular visión de género de Aristóteles: «El esclavo está absolutamente privado de voluntad; la mujer la tiene, pero subordinada.

Por lo pronto, el pueblo griego ya ha empezado a defender en las calles su dignidad, que por ahora es la de su gobierno. Pero como el sex appeal del papel moneda parece predominar en este mundo, las casas de apuestas aprovechan la situación de Grecia para hacer negocio. La salida de Grecia de la zona euro se pagaría 3 a 1, y en el caso de unas nuevas elecciones generales en 2015 la proporción sería 5 a 2. Vomitivo.

— Y digo yo… ¿aquí no haría falta una Revolución?

— Y luego, ¿por qué me lo preguntas?

NOTA:
1. Mamporrero: Hombre que dirige el miembro del caballo en el acto de la generación.

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