“La solidaridad de Gijón y Asturias con Venezuela ha sido siempre más que palpable y, en tiempos complejos como estos, es más agradecida que nunca”. Con estas palabras, el embajador de Venezuela en España Mario Ricardo Isea Bohórquez agradecía a los distintos colectivos asturianos todo el apoyo que su país recibió y sigue recibiendo ante los ataques del capital y la oligarquía mundial antes de empezar una conferencia en la que trataría todos los temas candentes de la actualidad venezolana y de los procesos que han llevado a la coyuntura actual, tanto a nivel interno como externo.
Desde un primer momento el embajador trato de dejar clara una cosa “el apoyo mundial a Venezuela, ya sea a nivel individual o colectivo, no lo es solo para con este país sino, para toda Latinoamérica”. Con esto, Bohórquez reafirmaba que el papel de Venezuela, junto con otros tantos países del Sur, es la creación de un contrapoder que frene los intentos del capital mundial de seguir considerando a Latinoamérica como su patio trasero, especialmente con la connivencia e intereses del gobierno estadounidense.
Como bien recordó, durante décadas, el gobierno estadounidense, auspiciado en numerosas ocasiones por otros gobiernos “del norte” y, también, en las oligarquías criollas particulares de cada Estado, buscando la desestabilización de Latinoamérica en base a sus intereses particulares. Esta situación, sigue dándose hoy, no solo en Venezuela, que quizás, a nivel mediático parece ser el nuevo enemigo a batir, sino también con Cuba, cuyo bloqueo y embargo económico sigue en pie a pesar del “cambio” de políticas de EEUU para con el pueblo cubano, así como con otros Estados como Brasil, Ecuador o Uruguay que tras décadas de inestabilidad, saqueo y estatismo buscan con la llegada de gobiernos legítimos y dignos, su propio destino. No quiso olvidarse tampoco y, a modo de comparativa, de que situaciones similares se han dado y se siguen dando en otros lugares del mundo como Libia, Irak o Palestina. “En todos esos países la intervención de Estados Unidos ha generado más conflictos, más muertes, más desigualdad e inseguridad que con sus gobiernos previos. Ahora han sido invadidos, denostados y han perdido su soberanía, quedando en manos de la oligarquía americana y de las transnacionales energéticas. Eso lo hicieron con Latinoamérica y seguirán tratando de hacerlo.
“Quieren silenciar el proceso desde hace 14 años pero no lo lograrán”
En el plano más interno, el relacionado con el “protagonismo” mediático de Venezuela a nivel mundial, el embajador afirmó tajantemente lo siguiente: “Los ataques que se dan hoy, no son nuevo, intentan silenciar nuestra lucha desde hace ya 14 años”, en referencia a la llegada por primera vez de Hugo Chávez al poder. Rememorando esos primero años de gobierno, hizo hincapié en que ya años antes de que el Presidente Chávez llegase al gobierno, existía una profunda crisis en el país a nivel no solo económico, sino también social, político, etc., solo que muchos de los que hoy atacan a Venezuela por estar dirigida por “macacos”, no lo hacían con el gobierno de Carlos Andrés Pérez, Presidente de la República de Venezuela durante el episodio más sangriento de la historia reciente de Venezuela, el Caracazo, investigado también por malversación de fondo públicos y fraude contra la nación venezolana así como la persona que dio vía libre al “¨Paquetazo”, medidas neoliberales impuestas por el FMI para controlar la economía venezolana.
Frente a esto, se abrió en el país un periodo de reflexión de los movimientos sociales, de partidos políticos que, finalmente, fueron organizándose en torno a la figura de un hombre que parecía tener la fuerza suficiente para emprender una empresa muy compleja: la refundación de la República de Venezuela a través de un Proceso Constituyente.
Una vez ganadas las elecciones, el nuevo gobierno debía tomar importantes medidas. En este punto, el embajador quiso dejar las cosas muy claras y sin dejar nada en el tintero: “las crisis se atacan haciendo cambios estructurales más que administrativos. Habían de redactarse nuevas leyes con la mayor premura posible, de ahí que el Presidente Chávez fuese habilitado por el Parlamento para que pudiera promulgar decretos como la nueva Ley de Economía, la de tierras, la de Pesca, la de Agricultura o la de Hidrocarburos”. Las reacciones no se hicieron esperar. La oligarquía criolla y los inversores extranjeros comenzaron a presionar al gobierno para que derogase tales decretos, algo que, casualmente, se parece a lo que muchos países europeos como Grecia sufren a día de hoy en sus propias carnes. Todos sabemos como acabarían tales presiones. En 2002, muchos de los que hoy se autoseñalan como oposición perseguida (los mismo que apoyan a banqueros corruptos, que defienden las Guarimbas y que llaman al asesinato del Presidente del Gobierno día sí y día también), con la ayuda de capitales extranjeros, daban un Golpe de Estado contra el Gobierno legítimo del Presidente Hugo Chávez. El triunfo, que para ellos era seguro, no fue más que una derrota en toda regla que confirmaba el apoyo del pueblo a las políticas del nuevo gobierno. Desarticulado el golpe, las reformas del gobierno bolivariano continuarían hasta la actualidad a pesar de las trabas.
Pero, ¿Qué medidas son esas que molestan tanto a las superpotencias mundiales?
“Decía el Presidente Hugo Chávez que prefería más inflación si eso generaba más consultorios médicos, más escuelas, más medios para el ámbito universitario, más prestaciones sociales como una revisión al alza de las pensiones y los salarios año a año (en el caso de este último año, el salario mínimo volvió a incrementarse en un 15%). […] Claro que hay que controlar los desequilibrios, pero no a costa de generar más desigualdad y menos inclusión.”
En concreto, las medidas más criticadas, ya desde la llegada de Chávez al poder, serían las de reestablecer de manera inmediata las “regalías” que las expresas explotadoras de recursos energéticos debían pagar al pueblo venezolana en contraprestación por la propia explotación de sus tierras. “Muchos decían que eso era ilegal y que generaría que las empresas energéticas y otras subsidiarias se marchasen del país. Nada más lejos de la realidad, afirmó Bohórquez.” Los yacimientos venezolanos son propiedad del pueblo de Venezuela desde la Gran Colombia que, con Simón Bolívar al frente, en 1829 dejaban fijado que todo aquel que quisiera explotar los yacimientos del país, debía compensar al mismo con un %. “No debemos olvidar que la cuenca del Orinoco es una de las zonas del mundo con mayor reservas de petróleo. Los intereses económicos y geoestratégicos son muchos y por eso nos atacan día sí y día también”. En la actualidad, tras la época en la que Carlos Andrés Pérez en la que el la República de Venezuela parecía abrirse cual tienda en saldo para el use y disfrute de las transnacionales, las regalías han vuelto a imponerse, haciendo así que las empresas deban pagar un 33% por la explotación y haciendo que la participación venezolana en los capitales de las mismas nunca sea menos del 60%. “A día de hoy, hay más empresas invirtiendo en Venezuela que hace unos años y, además eso revierte directamente en el bienestar del pueblo venezolano.” La cosa es tal, que tanto el Estado como las empresas, destinan directamente sus activos al ámbito social, lo cual se evidencia en la existencia de un plan nacional de vivienda por el cual se intenta que todo venezolano tenga una vivienda digna (no existen desahucios), en un modelo sanitario y educativo público, universal y gratuito, que generan el caldo de cultivo en la conformación de un país más inclusivo, menos desigual y más capaz de enfrentarse al devenir de los acontecimientos.
Por su parte, en el plano internacional, Venezuela ha sido, sigue y seguirá siendo uno de los mayores impulsores del afianzamiento de un contrapoder a la hegemonía mundial de Norte abanderado por EEUU y quienes auspician sus políticas. “No quieren que nos relacionemos con MERCOSUR, ni con UNASUR. Nos quieren aislados, sin capacidad para gestionar nuestras propias relaciones bilaterales y multilaterales. No lo van a conseguir y, gracias al empeño de los venezolanos y al apoyo de la mayor parte de los Estados Latinoamericanos, así como de los BRICS, esa realidad, va a cambiar”, sentenciaba Bohórquez a la vez que nombraba dos claros éxitos que el Gobierno Venezolano ha tenido a nivel internacional, la creación del ALBA y la constitución de Petrocaribe, como entes para frenar, entre otras, las políticas de injerencia económica de EEUU sobre Latinoamérica como el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas).
Como decía Galeano, “esto es el mundo al revés”. Quiénes se llenan la boca hablando de derechos humanos, libertades y un mercado libre, son quienes atacan la soberanía popular de los pueblos de América Latina, habiendo oligarcas, como en el caso de Álvaro Uribe quién llegó a ofrecen 25 millones del dólares a los cárteles del narcotráfico colombiano por matar a Chávez, que actúan como matones de las superpotencias mundiales frente a su propio pueblo. “No dejan que nos integremos, no respetan nuestra soberanía y apoyan a todo aquel que, a toda costa, quiera acabar con los logros del gobierno bolivariano de Venezuela y de todos los gobiernos soberanos que en los últimos años han surgido en nuestra América. No podrán con nosotros porque vamos a vencer”.
Para finalizar y antes de entrar en el turno de palabras que alargaría una hora más la jornada de debate, el embajador volvió a agradecer el apoyo de los colectivos asturianos y de todo el territorio del Estado español y llamó a todo aquel que se crea solidario, que crea en la justicia, la soberanía popular y la igualdad y emancipación de los pueblos, a participar en los Grupos Bolivarianos.







