Ya todo está consumado en las elecciones intermedias de este martes 3 de noviembre, en las que los jerarcas republicanos se juegan el todo por el todo, y no solamente la mayoría del congreso: Trump y comparsa, el gobierno —su fuente de enriquecimiento ilícito—, debido a un no descartado juicio político, sí pierden. Sus multimillonarios, los mecanismos que hacen el verdadero poder tras el trono.
No es una elección común, sino un referendo contra Trump, sus secretarios y sus multimillonarios, y allí radica su trascendencia. Son muchísimas las bengalas que en los últimos 15 días han lanzado Donald Trump y Marco Rubio para que no haya sorprendidos si todo les va bien y “ganan”, o si les falla y pierden y no aceptan esos resultados.
Trump está repitiendo lo mismo que dijo en las presidenciales de 2020 frente a Joe Biden, que si las elecciones eran honestas, las aceptaría. Al perder, las consideró deshonestas y organizó el fracasado golpe de Estado con el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, que todos conocemos y aún está sin castigo.
Ahora le ha repetido lo mismo a los periodistas, casi al calco, que en 2020, y entonces no hay por qué dudar de sus palabras iguales que entonces, más ahora cuando su perfil delincuencial se ha elevado al cubo y, si pierde, le dejará la papa caliente de salvarlo al Poder Judicial, ahora sometido a su voluntad. ¿Cómo reaccionarán los impartidores de justicia que tanto le temen?
La propia CNN, a la que Trump le ha enfilado los cañones —lo cual no significa que la esencia conservadora de esa agencia haya cambiado, sino que es un mero asunto de intereses—, ha revelado que, en su quinta elección nacional, el mandatario tiene ya un modus operandi bien definido:
Pasa meses sembrando dudas sobre el sistema de votación y la integridad de los funcionarios electorales, al tiempo que insinúa que los demócratas podrían hacer trampa. Luego, utiliza como arma el torbellino de desconfianza que él mismo creó y sugiere, antes incluso de que se cuenten los votos, que la elección podría no ser justa.
La CNN tiene la razón, pues estaremos en ese momento de siembra de dudas hasta el martes, y luego, cuando se conozcan los resultados, pasaremos al torbellino.
Como ya son tan pocas las horas que nos separan del martes, más que un análisis académico, remitámonos directamente a lo que está sucediendo para darnos cuenta de que ya la tienda trumpiana está lista para aplicar sus planes A, B, C y los que sean necesarios para impedir que los desaforen y aspirar a un tercer mandato dictatorial y anticonstitucional.
La propia CNN argumenta y denuncia el contexto amenazante que ha creado Trump en estos meses para intentar influir en las elecciones a favor del Partido Republicano, y pone de ejemplo una manipulación de los distritos electorales en estados de mayoría demócrata para exigir que el Congreso aprobara una ley de registro e identificación de votantes, lo cual negaría ese derecho a decenas de miles que lo harían contra él. Alaska y Texas son ejemplos clásicos.
Pero un tribunal federal de apelaciones bloqueó esa maniobra del Departamento de Justicia, así que, hipotéticamente, esa maniobra podría estar descartada o ser menos efectiva que lo programado.
Su aparato de propaganda e inteligencia ya está creando la matriz de la posibilidad de un enfrentamiento postelectoral si pierde, el cual podría iniciarse por Alaska y Texas y extenderse como reguero de pólvora a los demás estados en los que pierda. Lo haría con más impunidad que en 2020 porque el Poder Judicial está en sus manos, al menos en las instancias con poder de decisión. Es lo que seguramente estiman sus asesores.
La creación de su imagen como vencedor, sus gestos teatrales y su maledicencia, y sus amenazas, serán explotados al máximo para desconocer la derrota e impedir un juicio político. Hitler será un enano a su lado.
La misma CNN se pregunta: ¿qué podría intentar hacer si las elecciones resultan desfavorables para los republicanos esta vez? Y se responde tomando de nuevo como ejemplo a Alaska: Intervención del Departamento de Justicia. Campaña legal postelectoral: Si Peltola obtiene uno de los cuatro escaños que los demócratas necesitan para lograr la mayoría en el Senado. No se pueden descartar medidas similares en otros lugares.
Para avalar su conclusión, la agencia cita ni más ni menos que al actual secretario de Justicia, Todd Blanche, en el programa “Meet the Press” de la NBC: no puedo garantizar que el Departamento actúe siempre de forma independiente de Trump.
En el programa “State of the Union” de CNN, ya lo justificó por adelantado al asegurar que “la administración no está haciendo nada «inapropiado» en Alaska ni el presidente Trump está intentando apoderarse de una elección estatal de ninguna manera”.
Hakeem Jeffries, el probable presidente de la Cámara de Representantes si los demócratas consiguen la mayoría, alerta de que los republicanos intentarían urdir cualquier plan diabólico para impedir una derrota.
Ante ese hipotético panorama, el abogado y experto electoral Ben Ginsberg alerta que “no es inusual que se impugne la toma de posesión de un nuevo senador, aunque sucede muy rara vez. Cuando ocurre, socava la esencia misma de la institución del Senado”.
Hay otra variante si es derrotado, la cual el propio Trump develó hace unos días cuando, a una pregunta al respecto, dijo en su tono irónico y autosuficiente: “Miren, tengo un fuerte poder de veto. Espero que no sea así, pero si lo es, ya ha ocurrido antes con muchos presidentes”, declaró.
¿En qué punto estamos a menos de 72 horas del desenlace? Pues, en el vórtice de una campaña sin precedentes para involucrar al gobierno federal en las elecciones estatales en busca de fraude electoral, y revivir los argumentos de Trump para justificar el golpe de Estado de 2021.
¿Quiénes la ejecutan, según CNN?: el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, dedicado por entero a “borrar” electores, neutralizando su ciudadanía adquirida y presionando a los estados para que adopten reformas electorales respaldadas por Trump y expresen dudas sobre la seguridad de las máquinas de votación.
La secretaria de Justicia adjunta para los Derechos Civiles, Harmeet Dhillon, la cual supervisa el cumplimiento de las leyes sobre derechos de voto y se ha convertido en una de las figuras más visibles de la administración en el trabajo de descubrir fraudes electorales.
Aliada de larga data de Trump, apoyó su campaña para impugnar los resultados de 2020 y afirma y acusa repetidamente a funcionarios locales de facilitar el fraude electoral y ha prometido perseguir judicialmente cualquier violación electoral.
Al igual que Mullin, Dhillon amenaza a funcionarios locales que podrían enfrentar acciones legales si no protegen adecuadamente las elecciones intermedias. Su retórica ha avivado la preocupación entre algunos funcionarios electorales de que el Departamento de Justicia de la era Trump se aparte de las prácticas y límites establecidos que rigen la supervisión federal de las elecciones, apostilla la CNN.
El director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Kash Patel. Fue el hombre que en enero incautó 700 cajas con material electoral de 2020 en las oficinas del condado de Fulton, Georgia, para desvirtuar evidencias de la mentira de Trump de que las elecciones de 2020 le fueron robadas.
¿Qué puede suceder el martes? Cualquier cosa ilegal según los legisladores demócratas y funcionarios electorales, quienes ya han advertido que el FBI podría enviar agentes a los centros de votación, una medida que, según ellos, constituiría una táctica de intimidación contraria a las leyes electorales estatales.
Pero Trump no está seguro de que sus planes tengan éxito porque la gente está escarmentada y cansada de sus barbaridades. Los latinos, que en esta ocasión son decisivos y a los que tanto ha maltratado, parece que están perdiendo el miedo.
Elsa Flores, presidenta del Sindicato de Trabajadores de Servicios (SEIU), explicó que dos situaciones están nutriendo la participación de ellos en estos comicios intermedios: el costo de la vida para los trabajadores y la persecución de los latinos por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
Cuando perciben que no hay nada frenándolos, no hay límites, entonces continúan cometiendo más abusos y la única manera en que los vamos a parar será saliendo a votar y lograr ese cambio que tanto necesitamos.
Flores admitió que el voto latino no es homogéneo; es un abanico de comunidades con diferentes historias y experiencias. Pero, en esta ocasión, “la economía es la cosa que nos va a unir a todos”. Nuestra gente, nuestros hijos, votan por la familia, por lo que está pasando.
Creo que eso hace un gran cambio y algo que los republicanos no quieren entender, que al final del día somos unidos, todos venimos a buscar algo mejor.” Ojalá no cedan a las amenazas y agresiones, y realicen un voto de conciencia. Esperemos y confiemos. Ya se siente, como el pan en el horno, el olor de las urnas electorales.
Fuente: almaplus.tv







