La democracia griega: ¿Incompatible con la Unión Europea?

Lo que está en juego no son las relaciones de Grecia con la UE, es la propia Unión Europea como proyecto al servicio de los trabajadores o de las oligarquías.

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La victoria de Syriza en las elecciones legislativas del 25 de enero, a dos escaños de la mayoría absoluta (149 escaños), supuso el espaldarazo de la Democracia Griega a las políticas alternativas, que viene defendiendo Syriza frente al austericidio de la Unión Europea (impuesto con el beneplácito del anterior primer ministro Samarás de Nueva Democracia y su viceprimer ministro Venizelos, del PASOK) que llevó a Grecia, un país de cerca de once millones de habitantes, a un verdadero “Apokálypsis” social:

El 27,2% de paro (más de la mitad jóvenes menores de 25 años), un 30% de la población viviendo por debajo del umbral de la pobreza, las farmacias desabastecidas, los salarios perdiendo un 13%, la renta familiar descendiendo un 8,2%, desahucios, privatizaciones, cortes de suministro eléctrico a millones de personas, muertes de pacientes por falta de atención médica, en definitiva el empobrecimiento de todo un pueblo, su infelicidad a costa de garantizar la acumulación del capital de una minoría privilegiada.

El pueblo griego respaldó “los 40 puntos para gobernar Grecia”[1] defendidos por Alexis Tsipras, que resumen la voluntad expresa de poner fin a la política de la Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central y que en su parte económica es claro:

• Auditoría de la deuda, suspensión temporal de los pagos y quita parcial. Aumento de impuestos a rentas superiores a 500.000 euros. Concretamente, el 75% de tasa impositiva.
• Subida del SMI griego hasta unos 750 euros/mes.
• Aumento de las coberturas de la sanidad pública.
• Eliminación de privilegios a la iglesia.
• Financiación directa del BCE a los Estados y a los programas públicos.
• Establecer un impuesto para los artículos de lujo y otro para las transacciones financieras.
• Nacionalización de la banca y empresas relevantes de algunos sectores como la sanidad privada.
• Aumento de las prestaciones por desempleo, pensiones, cobertura social para parados con hipoteca…

En definitiva, acabar con la política de austeridad con una nueva política económica y fiscal que active la economía al servicio de la mayoría social, las personas trabajadoras desde la justicia e igualdad.

El pueblo griego habló y su ministro de economía, Yanis Varoufakis, como no podía ser de otra forma , viene defendiendo en las reuniones del Eurogrupo (reunión informal de los ministros de economía de los países euro de la UE) la aplicación de la voluntad popular. Y el primer ministro Tsipras, lo propio en las reuniones del Consejo de Europa.

Y es aquí cuando surge el dilema en la Unión Europea: O acepta las demandas de la gente en el sur, que ha sufrido mucho debido a las políticas de austeridad, y corrige su postura, o al contrario endurece las sofocantes medidas económicas de Bruselas.

Grecia está sumida en una crisis humanitaria, que surgió como consecuencia de los programas de rescate de la Troika y si impone más exigencias “incumplibles” solo empeorarían la situación de un país en ruinas.

El ministro de Economía griego, Yanis Varoufakis, indicó al periódico italiano Corriere Della Sera, que Grecia podría poner en marcha un referéndum o la convocatoria de nuevas elecciones si sus socios europeos rechazan los planes de reforma presentados por el Gobierno de Atenas.

El debate sobre la auditoría, reestructuración de la deuda, uno de los puntos clave del compromiso electoral de Syriza, se convierte así en el paradigma, en la prueba de la verdadera capacidad de la Unión Europea en respetar la soberanía y voluntad popular de uno de sus países miembros. Debate que, por cierto, no es ajeno a la legítima demanda del gobierno griego frente a Alemania por la ocupación y saqueo nazi de Grecia.

El Gobierno de Atenas demanda cerca de 162.000 millones de euros a Alemania, prácticamente la mitad de la deuda pública griega.

Sin embargo, el Gobierno Alemán se ha negado a pagar este dinero, justificando que esta reclamación carece de base jurídica ya que han pasado 70 años de la Segunda Guerra Mundial, y tal reivindicación ha perdido su legitimidad.

De cómo evolucionen los acontecimientos dependerá el futuro de la Unión Europea como proyecto regional que decía querer ser de cohesión social y democrática.

Si la Unión Europea persiste, frente a Grecia, en mantener el Tratado de Estabilidad, a la Troika como ariete de los memorándums antisociales y la desregulación como elemento central de su economía, es decir, si intenta imponer esa política a la Democracia Griega, certificará que no es un proyecto regional democrático.

Llegados a ese punto no sería descartable, tal y como adelantó el ministro Varoufakis, y teniendo en cuenta que el gobierno de Syriza no tiene mayoría absoluta, que se realizase un referéndum o incluso se convocasen de nuevo elecciones porque, al fin y al cabo, es el pueblo el que debe decidir sobre las condiciones de permanencia en la Unión Europea.

Lo que está en juego no son las relaciones de Grecia con la Unión Europea, es la propia Unión Europea como proyecto al servicio de las personas trabajadoras o al servicio de las oligarquías financieras y económicas.

El tiempo y la democracia lo dirá…

NOTA:

1. http://bit.ly/1C1Ni9q

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