Películas: Aguas tranquilas / La casa del tejado rojo

La deliciosa serenidad japonesa


Película Aguas tranquilas
Naomi Kawase

Título: Aguas tranquilas
Título original: Futatsume no mado
Dirección: Naomi Kawase
Reparto: Makiko Watanabe, Hideo Sakaki, Jun Murakami, Tetta Sugimoto
País: Japón, 2014
Fecha de estreno: 10/04/2015
Duración: 121 min
Distribuidora: Good Films

Título: La casa del tejado rojo
Título original: Chiisai ouchi
Dirección: Yôji Yamada
Reparto: Takako Matsu, Satoshi Tsumabuki, Yui Natsukawa
País: Japón, 2014
Fecha de estreno: 10/04/2015
Duración: 136 min
Distribuidora: Golem Distribución

En la semana en que escribo este comentario se estrenan dos preciosas miniaturas japonesas que testimonian la tan conocida capacidad de aquella cinematografía para dibujar con trazos finísimos y sutiles, los sentimientos, la complejidad de las relaciones humanas, especialmente los hilos que se tejen en el seno de las familias y comunidades, entre padres e hijos, entre jóvenes y ancianos, entre tradición y modernidad. En el caso de Aguas tranquilas, dirigida por Naomi Kawase, es el aprendizaje de una pareja de adolescentes sobre el significado profundo de algo a veces tan desasosegante como la dicotomía vida-muerte, el sustrato filosófico de una película que sorprendentemente, como señala Alberto Bermejo en su reportaje de Días de cine (http://bit.ly/1yKqvyn), se presentó en el Festival de Cannes como española, en virtud de la aportación en régimen de coproducción de Luis Miñarro. Tema fundamental y básico en la obra de esta directora, la vida en pugna con su marcado destino de extinción se abre paso en un marco natural exuberante y a la vez imponente por su belleza, en ocasiones amenazadora, personificada en el proceso de descubrimiento de los dos jóvenes: todos los misterios, el miedo, el respeto, la atracción, el sexo. Con toda la sensibilidad del mundo la directora capta de manera sencilla y poética el poder inmenso de las fuerzas de la naturaleza, el mar desatado en enormes olas por la acción de los tifones, la belleza del sol radiante, la frondosa vegetación de la isla, el árbol centenario, maravilloso y gigantesco, y también, según las palabras de la madre cuya muerte se aproxima, la comunión de los seres humanos con ese entorno del que forman parte.

Kawase adopta en Aguas tranquilas la perspectiva juvenil para reflexionar sobre la sabiduría de sus mayores, fundiendo con total naturalidad ambas sensibilidades en una envidiable línea de continuidad vital. Algo que tiene en común -aunque con sentido temporal inverso- con La casa del tejado rojo.

Por su parte, el veterano Yoji Yamada se coloca en la estela de un gran maestro como Yasujiro Ozu (a quien parece que homenajeará de manera explícita en su próxima película invocando el clásico Cuentos de Tokio) con un melodrama romántico que desborda ampliamente los límites de semejante etiqueta, La casa del tejado rojo, adaptación de una novela de gran éxito en su país firmada por Kyoko Nakajima. Más allá de los elementos que explican esa definición, el amor (quizás más bien la pulsión erótica) de una mujer casada hacia un joven compañero de su marido, claro representante de una burguesía alineada con el declinante imperio, a Yamada le interesa sobre todo la elaboración de un retrato que reconstruye un período histórico, los albores de la Segunda Guerra Mundial. La derrota y el modo en que se produjo la claudicación supuso que el país oriental entrara en una fase de cambio radical en todos los órdenes, pero Yamada perfila con absoluta delicadeza la simiente de esos cambios, las tensiones entre lo viejo que se resiste a desaparecer y lo nuevo que sólo se vislumbra, no sólo en la peripecia de la trama y los diálogos, sino en el clasicismo de sus composiciones, en la absoluta discreción con que la cámara indaga en los sentimientos de los personajes y también en la interpretación de un estupendo cuadro de actores de entre los que Haru Kuroki, en el papel de la joven Taki, llamó la atención del Jurado en el pasado Festival de Berlín y consiguió el Oso de Plata a la mejor actriz.

Yamada articula el relato en dos tiempos. En el presente, con el que arranca, la muerte de la anciana, Taki, hace aflorar un diario que su sobrino nieto rápidamente se dispone a leer. Un flashback muestra a ambos en una estrecha y cariñosa relación y de inmediato la voz de la anciana nos lleva décadas atrás, cuando dejó su familia para desplazarse a Tokio en busca del destino que sus orígenes le reservaban, ser la sirvienta de una familia burguesa. Entre la ama y la criada se crean lazos afectivos, pero, por supuesto, también de sumisión. Yamada no oculta ni subraya ninguno de esos aspectos; casi se diría que en la voz de la anciana que desentierra esos viejos recuerdos aflora una emoción que inevitablemente tiñe el relato de nostalgia. En el cuadro ocupa un espacio relevante la ama, la señora Hirai, encerrada en su privilegiado mundo burgués y rebelde a su manera entre los barrotes dorados de la jaula matrimonial.

Aguas tranquilas y La casa del tejado rojo, un doble remanso de paz (pese a los momentos dolorosos que asoman en sus imágenes) en las salas españolas tan deliciosamente serenas, el acostumbrado, emocionante y poético toque japonés.

Reportaje en Días de Cine sobre La casa del tejado rojo: http://cort.as/Qckq

RECOMENDACIONES

CONVICTO (STARRED UP). David MacKenzie. 2013. El género carcelario es un terreno fecundo para grandes obras cinematográficas. Convicto es un buen ejemplo de ello. Atención a la interpretación de un actor con madera de estrella: Jack O’Connell.
Reportaje en Días de cine: http://cort.as/Qcog

ALMA SALVAJE. Jean-Marc Vallée, 2014. El director de la excelente Dallas Buyers Club vuelve a regalarnos una gran película y una gran interpretación (Reese Witherspoon) en un formato, el viaje hacia fuera y hacia dentro, de gran hondura y belleza.

LOCKE. Steven Knight, 2013. Un reto narrativo tan imponente como lo fue Buried (Enterrado), es decir, toda la acción encerrada en un espacio mínimo, aquí un vehículo, y en tiempo real. Sin trampa ni cartón, a diferencia del filme de Rodrigo Cortés, y mucho más consistente y verosímil. Tom Hardy, actor protagonista, impecable.

ETIQUETAS:

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.