70 Aniversario de la liberación del Campo de Mauthausen, del final de la II Guerra Mundial y de la derrota del fascismo en Europa

Para este pasado 5 de mayo volvimos a tener la esperanza de que nuestro nuevo Jefe de Estado hiciera una solemne declaración como fin por aquel abandono y desamparo al que se han visto sometidos los deportados españoles que cayeron presa de la barbarie nazi, ya que es responsable subsidiario -y heredero- de tan clamorosa injusticia que se viene manteniendo con las víctimas del fascismo en España, y de las que ellos forman parte. Este 5 de julio solamente acudió a los actos oficiales el ministro de Justicia en el 70 aniversario de la liberación, por las tropas aliadas, del campo de exterminio de Mauthausen, un centro que recogió a la mayoría de los españoles concentrados en él y en el que fueron hechos desaparecer no menos de cinco mil de ellos.

Pero no fue el único, la deportación española también pasó cautiverio y muerte en Dachau, en Buchenwald, en Ravensbrück, etc… porque estos españoles y españolas fueron parte, como uno más, de esos grupos definidos y masacrados que constituyen lo que conocemos como Holocausto, que el estado franquista en su día renegó de ellos y la actual democracia olvida, delega y ofende su memoria: estos deportados españoles no forman aún parte, como víctimas que son, de los actos que en España –y por acuerdo europeo- se celebran todos los 27 de enero desde el año 2005: el Día Internacional de las víctimas del Holocausto.

Pero hay más: una inmensa mayoría de estos españoles exiliados y exiliadas participaron en la resistencia que ayudó a la derrota del fascismo y del nazismo en Europa.

Evidentemente, ni para ellos, ni para el resto de víctimas de franquismo, no existe equiparación con los derechos que tienen las víctimas en los países de nuestro entorno, los reconocimientos jurídicos, institucionales y civiles europeos con sus luchadores antifascistas y defensores de los valores democráticos con el trato que en nuestro país reciben sus homónimos españoles. De la boca del ministro español no escuchamos siquiera que, 70 años después, se le reconocería su condición de víctimas al menos a los deportados. Nos olvidamos, una vez más, que se tenga la voluntad de llevar al gobierno la necesidad de elaborar, de manera urgente, un Estatuto de Víctimas del Franquismo -en igualdad de condiciones que el resto de grupos de víctimas- que cierre de forma definitiva y oficial la existencia de la deportación española y de todos los crímenes y violaciones de derechos humanos que pudieran haberse cometido durante la dictadura. Y, por supuesto, del cumplimiento de las normas del Derecho Penal Internacional y de los Derechos Humanos en la vía expresada en las recomendaciones de la ONU en relación a los DDHH redactadas para España el año pasado.

Hubiera sido deseable también que el gobierno declarara el 5 de mayo como día oficial de la Liberación de los españoles de los campos de exterminio y que se articulara un protocolo de protección de cuantos Memoriales existan, en pueblos y ciudades, para su justo homenaje y reconocimiento público.

Ese mismo día se entregaron en Madrid los premios Acero que reconocen el esfuerzo de personas, instituciones y entidades que hayan realizado o realicen una apuesta decisiva para la mejora de la calidad democrática de nuestra sociedad, la transformación social, política y cultural así como la construcción de modelos más humanos, igualitarios e integradores.

Precisamente el galardón reproduce el monolito que el escultor Luís Molina diseñó para el reconocimiento de la deportación española y que en el 5 de mayo de 2008 quedó instalado en los jardines de Ciencias del Campus de Moncloa de la Universidad Complutense de Madrid.

Nuestra enhorabuena más sentida y admiración absoluta a Víctor Díaz Cardiel, a Asunción Balaguer y a Marcos Ana, que volvieron a mostrar aquella tarde su compromiso y hicieron reforzar el nuestro en continuar en el trabajo de avanzar hacia una plena democracia real, contra la intolerancia en la vía de la formación y la cultura. La Escuela de Relaciones Laborales de la UCM recibió el galardón destinado a las entidades por ese mismo objetivo.

La Asociación Foro por la Memoria tiene una oficina de atención en Madrid todos los lunes y miércoles de 10 a 13 horas.
calle Carlos Solé 66, tel.: 91 3030649.
asociacion.foroporlamemoria@yahoo.es
http://www.foroporlamemoria.es

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