La Plataforma Global contra las Guerras convocó el 29 de junio una concentración frente al Ministerio de Asuntos Exteriores para denunciar la firma del Convenio de Defensa con Estados Unidos y volver a gritar una vez más, “OTAN no, bases fuera” y no sólo en España, sino en todos los rincones del mundo, ya que la OTAN, un organismo que tenía que haberse disuelto hace años, con el final de la guerra fría, se rearma cada día más más en su papel de servir de brazo armado al imperialismo dirigido por Washington y secundado por la política cada vez más militarizada y expansionista de la Unión Europea, según declararon algunos de los manifestantes.
España fue pasando del “OTAN no bases fueras”, al OTAN de entrada no, pero de salida ni hablar, de Felipe González presidente del gobierno y Javier Solana, secretario general de la OTAN, al sí guana a la OTAN del actual gobierno del PP, que reformará el Convenio Bilateral de Defensa entre España y EE.UU. Con este acuerdo la base de Morón de la Frontera se consolida como la mayor instalación militar del Mando África de Estados Unidos (AFRICOM). Y de esta forma España se involucra en las operaciones en Africa, permitiendo a Estados Unidos desplegar sus tropas desde su base sevillana, que queda reforzada, con una dotación de 2.200 militares y 500 civiles, aunque en determinados casos se podrá ampliar hasta 3.500 marines.
Desde la base de Morón y la base naval de Rota, España podría ser un trampolín para cualquier intervención de gran escala tanto de EE.UU. como de la OTAN en cualquier país africano y Oriente Medio.
La protesta de la Plataforma Global contra las Guerras fue acompañada de una performance que recordaba la muerte y destrucción de los pueblos que han sido víctimas de la depredación por los recursos y el control económico y político por parte de los países miembros de esa OTAN. Siete mujeres entraron por los dos extremos de la plaza. Lo hicieron maniatadas con la bandera de su país destruido por la guerra. En el pecho llevaban sujeto el nombre de su país y la cifra de muertos. Marchaban al compás del adagio de Albiononi. Al detenerse desplegaban las banderas y luego las agitaban bajo un sonido de percusión como metralla. Después cada una, con su bandera sobre los hombros, se aproximó a una vela y, de rodillas, la encendió. Por detrás se acercó una figura con alas negras y les fue cubriendo la cabeza una a una con su propia bandera. Con un latido se incorporaron todas, se descubrieron y se agruparon reproduciendo los latidos con sus manos. Una gritó “guerra no, guerra no”. Todas gritaron “guerra no” y se marcharon juntas. Los países eran Yugoslavia, Iraq, Libia, Siria, Afganistán, Yemen y Palestina.
Nuestro camarada, y columnista de Mundo Obrero, José Mª Alfaya fue el encargado de leer el comunicado de denuncia de la firma del convenio de defensa y de poner música al acto.
El acuerdo ya está firmado aunque falta ratificarlo en el Parlamento, un mero trámite mientras el PP mantenga su mayoría absoluta.
Mundo Obrero ya publicó información detallada sobre este convenio en el número de junio, en la columna de Willy Meyer (http://bit.ly/1fjF3fS).







