Entrevista Miembros de la delegación de paz de las FARC

Lucas Carvajal y Benkos Bioho: «Somos optimistas ante la posibilidad de lograr un acuerdo que permita iniciar un proceso de reconciliación»

El movimiento popular está esperanzado, optimista y trabajando con la posibilidad cierta de poder generar nuevas opciones de poder.

Entrevista realizada en el marco de la XIX Asamblea General de la Federación Mundial de la Juventud Democrática (FMJD), (noviembre 2015).

Mundo Obrero: ¿En qué punto se encuentra el proceso de paz que se viene desarrollando aquí en La Habana?
Lucas Carvajal:
La discusión se encuentra centrada en el punto quinto de la agenda del acuerdo general, que es la relativa a víctimas. En ese punto ya hemos tenido avances en tres escenarios. Uno, la comisión histórica, otro, la comisión de esclarecimiento de la verdad y un tercer punto, importantísimo, que es la jurisdicción especial de paz. Aún quedan elementos por acordar de este punto quinto, y adicionalmente a este ya tenemos acuerdos parciales en el punto uno, de reforma rural integral, el punto de participación política y el punto cuatro de solución al problema de las drogas ilícitas.
Benkos Bioho: Bien, las negociaciones avanzan, por parte de las FARC. Somos optimistas ante la posibilidad de lograr un acuerdo que permita iniciar un proceso de reconciliación. Partimos de la premisa de que la paz se construye allá, acá nuestro esfuerzo está centrado en parar la guerra, como un elemento que permita iniciar el debate, el debate acerca del modelo de sociedad, su caracterización que debe ser decidido por el conjunto del pueblo colombiano. En eso se han comprometido las FARC, en la búsqueda de la posibilidad del ejercicio político lejos del arsenal de las armas. Esto bajo el entendido de la persistente violencia que ha signado la actividad política en nuestro país.

L.C.: Finalmente, consideramos que quizá la principal talanquera para el proceso actualmente lo constituye el fenómeno del paramilitarismo, que en esos momentos es una realidad en toda la región del país y dificulta tanto el avance de la mesa como el logro de puntos, como por ejemplo el del cese al fuego y hostilidades, porque es muy difícil llegar a un cese al fuego y hostilidades mientras haya creación paramilitar. Pero al mismo tiempo es el que más dificultad en el logro de un acuerdo final porque es imposible salir a hacer políticas sin armas cuando el país se encuentra paramilitarizado.

B.B.: Por ejemplo, la implementación de los mecanismos de participación ciudadana, que es por decirlo de alguna manera el eje central de cualquier proceso de reconciliación y de construcción de la nación, mientras persista el fenómeno del paramilitarismo es imposible su aplicación. Frente a ese fenómeno estamos llamando a la solidaridad internacional, a que coayuden en el sentido de respaldar y acompañar a las comunidades en su lucha para que el estado renuncie a ese planteamiento que esta enquistado en su seno y que es el de seguir mirando a las organizaciones sociales, a seguir persiguiendo a los líderes comunitarios y seguir persistiendo en que la vida socioeconómica y política del país siga amarrada al paramilitarismo.

M.O.: Hasta este punto, ¿cuál ha sido la actitud del gobierno de cara a las negociaciones?
B.B.:
En cuanto a los otros elementos hemos logrado avanzar y construir. En el tema del paramilitarismo, como decíamos anteriormente, hay una disyuntiva y es el negacionismo a que se ha aferrado el establecimiento, que pretende calificar como simple delincuencia lo que sabemos que es un fenómeno de carácter socioeconómico y que está enraizado en el seno del establecimiento.

L.C.: Frente a la postura del gobierno podríamos añadir dos cosas. La primera, que hay una posición vacilante frente a lo que vamos aportando. Por ejemplo, el parlamento o la coalición gubernamental ha promovido reformas legislativas contrarias al punto uno, el punto de reforma integral rural. Eso genera obviamente desconfianza, no sólo para la insurgencia, sino para el movimiento campesino y de las comunidades rurales en general.

Y el segundo punto es la postura que ha tenido el gobierno frente a la actual situación de cese el fuego por parte unilateral de las FARC. Nuestro sexto cese el fuego fue unilateral en el marco de las medidas de construcción de confianza y desencajamiento en donde a la postura nuestra de cesar las acciones ofensivas tuvieron la respuesta de las fuerzas militares con el copamiento militar de los territorios, configurando una situación supremamente difícil, supremamente frágil que hace que las unidades guerrilleras en el terreno no tengan que estar rehuyendo a una gran cantidad de efectivos militares que llegan a las áreas. Eso hace que el cese unilateral se haga frágil, se ponga en riesgo y por eso insistimos en la necesidad de acordar prontamente un cese al fuego bilateral que evite estos riesgos para un proceso tan avanzado como este.

M.O.: ¿Qué papel está jugando una de las personas, que a nuestro entender, ha tenido una actuación muy terrible en la historia colombiana como es Álvaro Uribe?
B.B.:
Su vinculación al fenómeno del paramilitarismo es innegable, es algo evidente que está ahí. Pero también hay que recalcarlo, el paramilitarismo no nace con Álvaro Uribe. Es un fenómeno que ya de hecho estaba enquistado y que él lo lleva de manera abierta a actuar dentro del paraguas o bajo la protección del Estado. Su gobierno auspició e incrementó el arsenal de esas instituciones. Hoy por hoy esas estructuras, así hayan cambiado de denominación, bajo su gobierno, bajo una supuesta negociación vuelven a amenazar la esperanza de paz que el pueblo colombiano tiene.

M.O.: ¿Entienden ustedes que se pueda llegar a un punto en el que se rompan las negociaciones y se den por frustradas las mismas?
L.C.:
Ese es un riesgo que se puede dar en cualquier momento, entendiendo lo complejo que es una guerra como la nuestra, y en un contexto como en el que actualmente vivimos. Sin embargo vemos como un gran activo de los presentes diálogos la existencia de un gran movimiento social que rodea los diálogos y que en momentos donde ha habido tensión, donde han existido situaciones complejas en el plano militar o de serias dificultades dentro del plano de la negociación han rodeado el dialogo y le han exigido a las partes, tanto a la insurgencia como al gobierno, que no se levanten de la mesa y que la mesa continúe, y ahí yo creo que ese es el gran plus que tiene este proceso de dialogo comparado con procesos anteriores de la población colombiana, los distintos movimientos del campo democrático están en un gran consenso en torno al proceso.

B.B.: Van a blindar el proceso, van a blindarlo porque la sociedad en su conjunto, o la gran mayoría del pueblo colombiano, anhela la posibilidad de poder avanzar en la construcción de un país justo, y la paz tendrá como fundamento eso, la justicia, la verdad, la dignidad y la solidaridad de nuestra nación.

M.O.: ¿Qué expectativas o qué perspectivas han generado el proceso de paz al interno de Colombia, en el movimiento popular o en otros sectores como pueda ser la propia derecha?
B.B.:
El movimiento popular está esperanzado, optimista trabajando. Soñando con la posibilidad de poder generar nuevas opciones de poder.

L.C.: Aquí hay una coyuntura que el ciudadano colombiano ha percibido desde hace muchos años como una realidad impuesta de la que no se puede liberar, como algo que existe y que va a estar ahí por siempre. Creemos que a partir de la movilización y del amplio debate del tema de la paz se ha logrado cambiar esa visión y hay muchísima gente, hombres, mujeres, movimiento juvenil, los distintos movimientos urbanos, ligados a la construcción de una paz cierta.

M.O.: ¿Cuál es el modelo político y social que plantea las FARC para Colombia?
L.C.:
Nuestra definición histórica desde la fundación de las FARC es la construcción de un amplio bloque popular que permita instaurar en Colombia un régimen de liberación nacional, un gobierno que rompa las ataduras del imperialismo pero que construya con los distintos sectores una nueva democracia para la transición y para el logro de los cambios que requiere el pueblo. No quiere decir eso que renunciemos al objetivo histórico del socialismo que en el actual estado de la lucha social y de la lucha de clases requerimos de una amplia unidad de todos los sectores sociales enfrentados al imperialismo. Por eso mismo nuestra consigna desde la novena conferencia ha sido Nueva Colombia, Patria grande y socialismo.

B.B.: Posibilidades de diversificar en cuanto al modelo socioeconómico, de construir entre todos ese modelo, que lógicamente nos ha de llevar a sentar las bases sociales, pero como conjunto no como una imposición.

M.O.: ¿Cuál sería, en su opinión, la mejor manera en que la solidaridad internacional puede contribuir a apoyar y acompañar este proceso?
B.B.:
Hay múltiples formas, hoy en el caso de la presencia paramilitar, en algunas regiones, los procesos de acompañamiento a las comunidades, los procesos inclusivos dirigiendo cartas al gobierno colombiano y la posibilidad de acompañar los procesos organizativos comunitarios, ahí no hay prospecto de cómo accionar en cuanto a cómo fortalecer el movimiento popular y cómo lograr protección frente a la amenaza.

L.C.: Hemos sentido que en los distintos momentos críticos del proceso han estado los movimientos sociales, los partidos políticos de diversos países rodeando la mesa de conversaciones como tal y eso también tiene un valor grandísimo y creemos que lo fundamental es dejar claro que Colombia no está sola frente a este propósito, que hay muchos países, muchos pueblos dispuestos a, desde sus alcances, desde sus escenarios, colaborar en esta empresa común que es lograr el fin de la guerra.

M.O.: Y por último, les pediríamos que nos mandaran unos mensajes a la juventud española y europea.
B.B.:
Europa, la vieja Europa, alentarlos en su lucha por la esperanza, en su lucha por la construcción de un mundo nuevo si es posible, de que es posible que la economía se ponga al servicio del ser humano, no a la inversa como nos encontramos a día de hoy.

L.C.: Para los combatientes de las FARC ven que la lucha no es la lucha de nosotros solitos sino la lucha de todos los pueblos del mundo y vemos con mucha alegría cómo los pueblos de Europa, los jóvenes de Europa, se han venido levantando y han venido respondiendo a la ofensiva del capital. Se lo están poniendo difícil al proyecto de la Unión Europea y están respondiendo en las calles, en las distintas maneras de lucha y de solidaridad y eso a nosotros nos llena mucho y para todos los compañeros y compañeras que están en la lucha, en Europa o en cualquier parte del mundo contra el fascismo, contra el imperialismo para aquí estamos nosotros y un saludo bien grande.

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