Cuando se ratificaron los acuerdos de Torrijos–Carter, mediante los cuales Estados Unidos debía conceder la plena soberanía sobre el Canal a Panamá y abandonar militarmente el país, una legión de profesionales de la industria cinematográfica se desplazaron desde Hollywood para cuidar la imagen del presidente norteamericano, de piel transparente, demasiado blanca para la iluminación tropical, y afear la del General Torrijos, lo cual era complicado ya que gozaba de un innegable atractivo. A pesar de la cuidada puesta en escena, no se cumplieron los propósitos de acercar el aspecto del General al de la bruja malvada de Blancanieves y poco después Torrijos murió en un más que sospechoso accidente de helicóptero.
Le sucedió Noriega. Su ancha mandíbula y el rostro picado de viruela, facilitaron la labor de los creadores de opinión pública. Antes de que se lanzara la campaña –aún por aclarar– relacionándole con el narcotráfico, Noriega ya era conocido, gracias a las fotografías tomadas desde un ángulo bajo y a la concienzuda iluminación, como “Cara de Piña”. Su imagen impresa en los periódicos, alejada de las más permisivas normas estéticas, causaba rechazo nada más verla. Luego pasó lo que pasó. Se invadió Panamá, Noriega acabó en la cárcel y el Canal en manos de los de siempre. Ya en el tratado existía una cláusula que decía que en caso de inestabilidad política, Estados Unidos mantendría su propiedad, defendida por la insultante presencia militar. Y esa inestabilidad, antes de que llegara a existir o mejor dicho, antes que se creara, ya fue aireada a bombo y platillo por prensa y televisión. Tal vez no hubiera hecho falta invadir, ni los cientos de muertos, ni siquiera presentar al presidente panameño como el hombre del saco, pero no quisieron dejar nada al albur y para ello lo primero es convencer a la población mundial de que hay un malo con cara de malo y que hace cosas de malo.
La perversidad de los patronos y arquitectos de los medios de comunicación no tiene límites. Y ahora, que de nuevo tenemos que aparentar que somos nosotros los únicos que decidimos la forma de gobierno a través del voto, vamos a sufrirla en todo su jugo.
Dejando clara mi bienvenida a la unión de fuerzas de la izquierda – aunque hace tiempo que tenía que haberse producido – la postura de quienes, a través del poder de la información, van a adoptar frente a la coalición, por más que sea tan conocida como previsible, no debe de dejar de preocuparnos. Hace tan sólo unos meses, en las anteriores elecciones generales, Izquierda Unida no existía en los medios de comunicación pese a que entonces era la tercera fuerza política en número de votos. Ahora, de repente, todos parecen empeñados en hacerla visible. Razones hay varias. Por una parte se pretende demostrar que tanto Podemos, como Equo y el resto de fuerzas asociadas no eran sino tapaderas del demonio del comunismo. No tardaremos en contemplar la aparición de calumnias y libelos, supuestos trapos sucios achacables a los candidatos e inverosímiles conexiones internacionales. Y si no, al tiempo. Eso aparte de la repetición del apelativo de “radicales y extremistas” conjugado con algún que otro documental de Stalin y Corea del Norte, salpicado con imágenes de violentas manifestaciones de, precisamente, radicales y extremistas. Por otra parte, se tratará de saturar al espectador con la presencia de “Unidos Podemos” a la vez que, a través de sondeos favorables a la coalición y expectativas de voto, intimidar a unos y provocar un exceso de confianza en otros para que se queden en casa participando de la abstención.
Esperemos que las malas artes no den el fruto esperado y no caigamos en las trampas que, seguro, nos van a tender. Habrá que hablar claro y fuerte, sin miedo alguno a la razón que nos acompaña.
Pero eso sí, no pretenda nadie que un buen resultado electoral vaya a cambiar el mundo. Se trata de conseguir pequeñas cosas, aunque fundamentales. Los grandes logros se consiguen con la lucha diaria, no con una papeleta depositada antes de irse de cañas con los amiguetes en una soleada mañana de domingo.







