[El acto tuvo lugar el pasado 2 de junio en Madrid]
Mundo Obrero y la Fundación de Investigaciones Marxistas juntaron en la Universidad Complutense a dos históricos dirigentes de la izquierda, Julio Anguita y Xosé Manuel Beiras para hablar de La izquierda del siglo XXI ante las transformaciones de la sociedad española contemporánea. La expectativa del encuentro entre el ex coordinador general de IU y el portavoz nacional de Anova, llenó el auditorio de la Facultad de Comunicación el pasado 2 de junio en un acto presentado por el director de la FIM y la profesora de Historia de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM Mirta Núñez.
Con esta conferencia la FIM y Mundo Obrero inician el ciclo de actividades «La izquierda ante la reconfiguración del capitalismo global», con el que se pretende abordar en profundidad los retos de la izquierda ante la reconfiguración del capitalismo en un ciclo pos-crisis.
En vísperas de la campaña electoral, los medios centraron la atención y los titulares en la apuesta de Anguita por el éxito de la confluencia electoral, “que sería insuficiente si todo acabara el 26J… porque han despertado ilusiones que traicionaríamos”, cuando de lo que se trata es de profundizar y agrandar la confluencia. Y también habló de su implicación en la campaña electoral en Andalucía, “en la que diré que estamos en una situación en la que ha caído sobre nuestros hombros una responsabilidad tremenda y no podemos fallar”.
Pero el debate fue mucho más profundo y menos coyuntural.
Julio Anguita hizo un repaso del concepto de la izquierda a través de la historia, definió el concepto de izquierda, la situación en la que se encuentra la izquierda y la respuesta a la situación del presente, es decir, el camino que tiene por delante lleno de retos, entre ellos “hacer frente a la globalización y crear redes”. Comenzó hablando de que la izquierda ha sido derrotada para concluir diciendo que “estamos dispuestos a dar la batalla”. La batalla en estos momentos se dará desde Unidos Podemos, una candidatura de confluencia en la que también participa Alternativa Galega de Esquerda.
En el desarrollo de su presentación, Anguita analizó las causas de esa derrota “sin paliativos” que tiene su epicentro en “haber aceptado los postulados del adversario”. Argumentó cómo la izquierda aceptó los valores de la derecha, de competitividad, el crecimiento en función del PIB, etc. ha transformado la lucha política solamente en lucha económica, en el eje de la derecha, y se ha olvidado de la contracultura, del hombre nuevo, del hombre distinto, del hombre con valores.
Anguita definió la izquierda como la “enmienda a la totalidad, no aceptar la situación tal y como está”. Habló de utopías, que dijo que ésta es una especie de nostalgia de futuro pero también una necesidad del ser humano en estos momentos de su evolución. Y habló de utopías pequeñas en el camino de utopías grandes que son perfectamente realizables, como dar de comer, vestido, vivienda, agua y acceso a los conocimientos a todo el mundo. Es técnicamente realizable, pero no se realiza por las consecuencias políticas, económicas y sociales” que supondría. Utopías que se pueden realizar en la práctica, como el cumplimiento de los Derechos Humanos y de la Carta de la Tierra, por ejemplo… porque “la izquierda no sueña con cosas irrealizables”.
Y también habló de “democracia en sentido radical” como “el convenio permanente entre seres humanos libres e iguales para seguir permanentemente conviniendo sobre sus condiciones en el pacto social… ya que el sujeto de la democracia tiene el derecho y el deber de participar”. “Al hablar de democracia estamos hablando de democracia en la economía, en la cultura, en la filosofía, en las ciencias, en la política, en definitiva en todo lo que afecta a las relaciones éticas. Una democracia que va acompañada de valores en la que se concibe la política como la ética de lo colectivo”.
“El mundo nuevo que queremos hay que empezar a construirlo ya… sin esperar a que se hunda el capitalismo…Sería terrible que se hundiera y no tuviéramos la alternativa preparada. Para esa alternativa partió de la necesidad de la construcción de redes del tipo de cooperativas de consumo o una banca ética entre otras.
Pero también pidió a todo lo que se ha movido estos años en mareas, movimientos, plataformas contra desahucios, etc que dejen “de ir por libre mirándose el ombligo, adopten un lenguaje político y se den cuenta que las reivindicaciones tiene que tomar forma de propuestas de Estado». Si no hay confluencia social entre los diferentes movimientos sociales «pereceremos todos a los 4 ó 5 meses ante el poder de la Troika». Sin eso no habremos conseguido nada el 26-J”.
La Unión Europea como obstáculo
Anguita y Beiras coincidieron en arremeter duramente contra la Unión Europea y la Troika. El ex coordinador de IU y ex secretario general del PCE recordó a Spinoza, quien planteaba que el discurso profético crea a su propio pueblo “y el pueblo necesita ahora mismo que se le diga cuál es la situación real», ha afirmado. «El pueblo español tiene que saber que el principal obstáculo para el desarrollo de los Derechos Humanos es la Unión Europea”. Señaló que hay que tener alternativas y preparar la salida, y criticó de “humo” y “vació” el discurso de los que dicen que frente a esta Europa hay que construir más Europa “y se quedan tan anchos”.
Beiras, fue también contundente cuando dijo que «la Unión Europea decretó la abolición de la soberanía de los pueblos» y que la Troika hace lo mismo que hicieron siempre los Estados Unidos en América Latina, que cuando no les gusta lo que vota el pueblo, dan un golpe de Estado. Y habló de Grecia cuando las instituciones europeas “crucificaron al gobierno de Syriza” porque Tsipras no tuvo el coraje necesario para decir «no»; no tuvo el coraje que sí tuvo su pueblo en el referéndum, donde el 60% dijo «no».
Explicó que hay que “dar la vuelta al forro de las normas europeas. Y lo primero es convertir al Banco Central Europeo en un banco de Estado, “porque es como un banco privado pero que tiene hegemonía sobre los bancos nacionales de los Estados, y esto es una coña”. Añadió que los ciudadanos tienen que saber que salir del Euro puede ser un drama durante un tiempo, pero “quedarse es la esclavitud para toda la vida, y hay que elegir”.
Xosé Manuel Beiras empezó su presentación diciendo que estamos en la etapa final del ciclo hegemónico, con una potencia hegemónica en decadencia, la única que hay, que está herida de muerte pero, y lo comparó con un gran dinosaurio, cuyos coletazos pueden matar medio mundo porque continúa con la hegemonía en el poder armamentístico. “Creo que estamos en caos sistémico”.
También se preguntó si la izquierda está derrotada, como había planteado Anguita. Y se respondió: “Julio ha sido muy esclarecedor y no tengo nada que apostillar.” Pero entonces planteó que de qué izquierda estábamos hablando. Dijo que Julio hablaba del pensamiento de izquierda como una manera de entender el mundo, y ahí se extendió para diferenciar entre la izquierda social y la izquierda política. Dijo que “la segunda revolución de las luces, que arrancó con Marx, no sólo tenía la corriente marxista sino también la libertaria, un pensamiento libertario que emergió con el “Nunca Mais” gallego, con los Foros Sociales Mundiales y los movimientos altermundistas, el 15-M, en Ecuador…
Explicó que el Foro Social Mundial cristalizó una metodología. Era un encuentro. Las redes de los movimientos sociales, cada uno en su temática, vieron elementos de lucha comunes y enemigos comunes, pero lo que no se logró fue catapultar eso en la política porque la izquierda, especialmente en Europa, y los partidos de izquierda no lo entendían.
La idea expuesta por Beiras es que la que fue derrotada fue la izquierda política mientras la izquierda social fue represada y tuvo que volver a reorganizarse, “la que ha emergido en las dos últimas década y la que ha vuelto a las trincheras es la izquierda social”, y lo ha hecho “sin que le siga la izquierda política”. Continuando la argumentación indicó que “el problema está en la relación entre la izquierda social y la política”. Por una parte, la izquierda social es la que se reactiva. Por otra, los partidos políticos somos indispensables pero tenemos que cambiar la forma de entender nuestro rol. “No somos vanguardia y tenemos que entender que el objeto es diferente al sujeto democrático. El sujeto histórico hoy es plural y diverso. Tiene voces diferentes y hay que expresarlo”.
“Estoy reviviendo de manera muy hiriente las experiencias del 75 al 78. Y estamos en un periodo semejante. Estábamos en el contexto de la guerra fría, con la revolución de los militares portugueses. Un grano rojo portugués era un forúnculo pero una península roja era inaceptable”.
EL COMBATE VA A SER CULTURAL Y LOS TRABAJADORES TIENEN QUE FORMARSE
G.D.- “Se domina por la mente, por los conocimientos y por la razón” en eso, -critico Anguita- “nos hemos ido degradando a unos términos increíbles. “Hay que instruirse porque el combate va a ser cultural”.
Los partidos políticos tienen varias funciones, explicó, y una de ellas es la didáctica, que son teorías políticas organizadas que tienen una serie de valores que hay que explicar y discutir. “Hace falta organicidad que reúna periódicamente y organice a la militancia para debatir”, y criticó severamente que las fuerzas políticas hayan devenido en puras máquinas electorales.
“Yo soy de libro. Donde esté una asamblea ciudadana no hay internet que valga, ni mensajes, ni Whatsapp, porque el colectivo debate, se forma, tiene discurso, mientras por internet se da una frase, una consigna, pero no una razón llena de argumentos”. Y añadió que cuando las fuerzas políticas retomen eso, tendremos una clase obrera organizada, con valor por la cultura. Y recordó a la clase trabajadora de la Unión General de Trabajadores (UGT) y la CNT o a la tercera internacional que estudiaba y estaba formada y no como hoy donde un trabajador discute su convenio a la vez que puede ser un gran consumista o un machista. “Nos han dividido”.
Anguita, en tono gramsciano habló de la revolución de la cultura, de la necesidad de que los dirigentes estudien y los trabajadores se formen. “La inteligencia tiene que reorganizarse y son las fuerzas políticas y culturales las que tienen que hacerlo”.







