La apuesta del partido es Una IU para una Nueva Región; un proyecto político encabezado por Juan Ramón Crespo.
Crespo, ciudadrealeño afincado en Toledo es abogado y colabora activamente con el Foro de Abogados de Izquierdas. Tal vez esa sea una de las razones por las que cuenta con el respeto y cariño de toda la militancia, ya que Juan Ramón ha estado llevando diferentes casos judiciales de compañeras y compañeros afectados por denuncias amparadas en la “Ley Mordaza” por manifestación y lucha democrática y sindical.
Aunque no solo su compromiso se ha basado en la defensa jurídica de compañeros y compañeras. Juan Ramón es un joven veterano que desde el principio de su militancia ha dejado claro de qué parte está: de la transformación de la sociedad con la puesta en práctica de los principios de la Izquierda. Con solidaridad, cooperación y trabajo sincero y transparente.
A Juan Ramón Crespo le gusta definir el proyecto que los compañeros y compañeras han decidido que él encabece, como un proyecto coral. Un proyecto en el que se identifiquen todas las voces para conseguir un resultado definitivo afinado. Y lo dice desde el convencimiento de que este proyecto ya nació de esta forma, tanto es así que lo primero que se conformó fue un armazón político para hacer un análisis de la realidad y de las propuestas que la cambien. Y es que en IU para una Nueva Región descubrieron que la realidad no contenía ningún concepto entroncado con la Justicia Social requerida para la mayoría social. Un concepto que en Una IU para una Nueva Región han querido que esté bien representado en su proyecto.
Una vez terminado el armazón ideológico, se comenzó a debatir sobre las personas que deberían ponerlo en marcha.
Mundo Obrero: Una IU para Una Nueva Región, se define como un proyecto político socialista, feminista y ecologista. ¿Se podría decir que también comunista?
Juan Ramón Crespo: Nuestro proyecto es un proyecto donde los y las comunistas pueden y deben sentirse cómodos y cómodas. Y es así, porque si decimos que aspiramos a alcanzar una sociedad socialista; en donde la igualdad radical de todos los seres humanos sea una realidad, con especial atención a aquella que se refiere a la relativa entre hombres y mujeres, y que además tenga como objetivo la sostenibilidad del planeta; lógicamente estamos diciendo que también es comunista.
Si a esto le añadimos el trabajo y esfuerzo militante que ha caracterizado a los y las compañeras que han estado trabajando durante los últimos meses en este proyecto, no cabe duda que también es una razón para identificar a Una IU para una Nueva Región como una alternativa con un alto contenido comunista. Y digo esto, porque si por algo nos identifica a los y las comunistas, es por el trabajo y compromiso militante, y es que en el caso concreto del trabajo que se ha desarrollado en torno a este proyecto, mis camaradas han sido un ejemplo de trabajo y compromiso ejemplar.
M.O.: ¿Cómo entiende Una IU para una Nueva Región el proceso de confluencia enmarcado en un proyecto conjunto de Unidad Popular?
J.R.C: La confluencia debe entenderse nada más que como la fórmula de participación electoral conjunta.
Por ello, debemos entender la confluencia como el producto del movimiento político y social que aspiramos poner en marcha desde el conflicto, la consecuencia de la movilización en la calle y la síntesis de la Unidad Popular que debe representar la oposición a las políticas neoliberales que han representado en nuestro país el bipartidismo.
Mundo Obrero: ¿UJCE Y PCE de Castilla-La Mancha, han mostrado su apoyo a la candidatura Una IU para una Nueva Región. ¿Qué significa esto para ti?
J.R.C: Prefiero manifestar lo que significa para el proyecto que me toca representar: que dos organizaciones políticas como son el PCE y la UJCE apoyen nuestro proyecto, teniendo en cuenta la capacidad de análisis que tienen, otorga a Una IU para una Nueva Región el componente de clase al que aspiramos.
Para mí, personalmente, supone un honor contar con el respaldo del partido en el que llevo militando 31 años.
M.O.: ¿Qué papel van a tener que jugar los y las comunistas en la construcción de la nueva IU CLM?
J.R.C: El que históricamente siempre ha tenido.
En primer lugar, como decíamos anteriormente el del análisis de clase del conflicto y, en segundo lugar el del trabajo en la movilización en la calle. Ser agentes que agiten la conciencia de la clase trabajadora y que organice la lucha y la respuesta de las clases populares.
En definitiva, como decíamos, el que siempre le ha correspondido.
M.O.: El documento que defiendes sitúa al trabajador en el centro del conflicto. ¿Crees que aún es necesaria esta posición?
J.R.C.: Aunque suene a muy clásico, mientras exista el conflicto Capital-Trabajo, la explotación del trabajador será centro del conflicto de cualquier proyecto que emprendamos. Pretender ocultar esta realidad no supone ser más moderno, sino más miope.
M.O.: También Una IU para una Nueva Región habla explícitamente de la Radicalidad Democrática. ¿Qué queréis decir cuando habláis de Radicalidad Democrática?
J.R.C.: Que no existen personas más cualificadas para dar respuesta a los problemas que sufren las injusticias que ellas mismas, por lo que la radicalidad democrática no es otra cosa que la creación de marcos donde puedan canalizarse la participación de todas las organizaciones, sindicatos, asociaciones, partidos y ciudadanos, para analizar la realidad concreta y dar respuesta a la misma.
El actual sistema ha demostrado su incapacidad para dar respuesta a esta necesidad, por lo que un nuevo proceso constituyente debe ser objetivo ineludible de nuestro horizonte.
M.O.: Entonces; ¿Una IU para una Nueva Región vincula la Radicalidad Democrática con un modelo de estado republicano?
J.R.C.: Resulta imposible concebir la radicalidad democrática dentro de un estado monárquico.
Democracia y república es fácil de conjugar. Por eso la respuesta es sí; hay que vincularlo sin lugar a duda al modelo de estado republicano.
M.O.: Una IU para una Nueva Región es el único documento presentado a la XIV Asamblea de IU CLM que habla sobre Memoria Democrática. ¿Existe una necesidad real en Castilla-La Mancha, para que Una IU para una Nueva tenga en consideración el pasado en el presente?
J.R.C.: Para Una IU para una Nueva Región es un compromiso político y moral el poner fin a la situación de impunidad que vergonzosamente exhibe nuestro país en el contexto democrático internacional.
De hecho, en Una IU para una Nueva Región, estamos convencidos de que para construir una nueva sociedad, se debe echar mano del ejemplo de las luchas de los que nos precedieron. Porque esa transformación y construcción de la nueva sociedad no será tan fuerte como debiera, si no está relacionada con la recuperación de la historia y la memoria de aquellos que cosieron con hilo rojo el pasado con el presente.
¿Qué mejor ejemplo el de aquellos que representaban a las clases populares y que lucharon contra los poderosos de entonces, que son los poderosos de hoy? Sin duda aquellos hombres y mujeres merecen verdad, justicia y reparación para con esto poder consolidar una nueva sociedad democrática en Castilla-La Mancha, como en todo el Estado.
M.O.: Comprobamos que Una IU para una Nueva Región hace hincapié en su carácter internacionalista. Tú que colaboras con el Foro de Abogados de Izquierdas, y eres Vicepresidente del Observatorio de Derechos Humanos para el Sahara Occidental de CLM y has tratado, entro otros y como ejemplo; asuntos relacionados con Irak ¿Cómo se entronca la realidad castellanomanchega para trasladarla a las situaciones de un mundo globalizado?
J.R.C.: El internacionalismo se encuentra en nuestros genes, sin el cual seríamos otra cosa de lo que aspiramos llegar a ser.
Son muchos los conflictos existentes en nuestro mundo, cada vez más descarnados y deshumanizados de los que debemos hacer una lectura detallada de ellos, a la vez que deben contar con nuestra solidaridad y apoyo. Dentro de ellos, existen otros que presentan una cara menos cruel pero cuyos efectos pueden llegar a ser igualmente de despiadados para la clase trabajadora, como el TTIP y el CETA, que pretenden globalizarnos a todos y todas dentro del capitalismo más depredador, donde la maximización de los beneficios empresariales se imponen a los derechos de las personas y a las particularidades y señas de identidad de las regiones.







