Un año más, el homenaje matutino a Rosa Luxemburg y Karl Liebnecht continuó por la tarde con un acto político-cultural organizado por el Partido de la Izquierda Europea (PIE) y Die Linke en el Kosmos de Berlín. Este año el evento, presentado una vez más por Diether Dehm y Judith Benda, llevó por título “El sindicalismo enriquece a la Humanidad (el anticomunismo la destruye)”, y en él participaron miembros de la dirección de Die Linke, como Kajta Kipping, Dietmar Bartsch, Butterwegge (candidato de DIE LINKE para las elecciones presidenciales), Oskar Lafontaine y Sahra Wagenknecht, entre otros.
Maite Mola representó al Partido de la Izquierda Europea y lo hizo con un análisis que partiendo de una difícil situación caracterizada por “un importante aumento de la desestabilización mundial (…) guerras, terrorismo, la involución democrática a escala planetaria y el aumento de la extrema derecha”, concluyó con el optimismo de un avance de la izquierda y una voluntad de unir fuerzas en la lucha contra el capitalismo y el imperialismo.
La vicepresidenta del Partido de la Izquierda Europea comenzó su intervención recordando el Centenario de la Revolución Soviética, citando a Lenin y reivindicando las aportaciones del comunismo a la historia de la humanidad.
Hizo un balance de 2016 recordando la destitución de la presidenta brasileña Dilma Roussef, los ataques contra Venezuela y la victoria de Trump, que sirvió para explicar la ofensiva imperialista. También para argumentar que la lucha contra el capitalismo y el imperialismo es mundial y global. Y acusó a la UE y a la OTAN de ser instrumentos de ese imperialismo, por eso, dijo, “tenemos que ser mucho más activos en la confrontación con la OTAN y la UE como instrumentos imperialistas”.
La vicepresidenta del PIE criticó la política de la UE en tema de refugiados y la acusó de anteponer los intereses comerciales con Marruecos e Israel sobre los derechos del pueblo saharaui y palestino. Denunció, expresamente, la relaciones con “el dictador Erdogan” que viola derechos humanos y masacra al pueblo kurdo y a los turcos.
En Europa enfocó la atención sobre el peligro del avance de la extrema derecha, del “vergonzoso” referéndum en Hungría contra la inmigración y del auge de los nacionalismos entre los trabajadores como defensa de los puestos de trabajo, como se vio en el Brexit. En este punto pidió una autocrítica de la izquierda para analizar “por qué los trabajadores, parados jóvenes y mujeres no nos votan”. Pero también destacó la importancia de las luchas europeas, entre ellas la francesa contra la ley del trabajo, la belga, por los derechos laborales, la alemana por la paz y contra la extrema derecha y la movilización en toda Europa contra el TTIP y el CETA.
Habló del avance de la izquierda en Portugal, Irlanda y en España, a pesar de que en este último país el partido socialista haya permitido con su abstención el gobierno del Partido Popular, “el partido más neoliberal, ultraconservador y más corrupto de Europa”.
También apeló a la necesidad de activar el conflicto, de salir a la calle para “exigir una vida digna” e “impedir que la mayoría se resigne a la pérdida de derechos” y del papel que en esto deben de jugar los sindicatos de clase.
Uno de los aspectos más positivos para este año, subrayó, es la apuesta del PIE de crear un foro de la izquierda europea que sea “un instrumento para ganar aliados para generar un proceso de integración europea horizontal, feminista y solidario junto a aquellos que quieren construir un nuevo orden internacional multipolar que acabe con cualquier tipo de imperialismo”.







