Han pasado algo más de cinco años desde que ETA anunciara “el cese definitivo de su actividad armada”, abriéndose un período esperanzador para asentar una convivencia democrática y pacífica en nuestra sociedad.
Este tiempo, como sabemos, ha estado marcado por avances en el reconocimiento -aunque incompleto- de todas las víctimas, en la construcción de una memoria inclusiva de todos los sufrimientos, en el esclarecimiento del pasado o en la reconstrucción del tejido social. No obstante, también se han dado algunos bloqueos, uno de los cuales había sido hasta ahora el desarme y disolución de ETA.
ETA ha revelado hoy que tiene intención de llevar a cabo una acción importante en materia de desarme de su arsenal. A este respecto, nos gustaría señalar lo siguiente:
– Que valoramos positivamente este anuncio.
– Que dicho desarme es su responsabilidad, pues fue ella la que se hizo con las armas.
– Que desearíamos que el desarme se diera en un plazo lo más breve posible, con todas las garantías de seguridad y procedimientos de verificación posibles, con la participación de los agentes nacionales e internacionales que sean necesarios.
– Que los diferentes gobiernos tienen el deber político y moral de facilitar este proceso, y que además esa labor puede y debe hacerse en un marco de colaboración recíproca entre ellos: gobierno vasco, gobierno navarro, Madrid y París. El rigor, la responsabilidad y la altura de miras deben imponerse en este ámbito.
– Que todas las fuerzas políticas y agentes de la sociedad civil debemos colaborar para generar el clima más favorable posible para que el desarme sea exitoso, y también, lo más importante, para que el proceso de fondo de deslegitimación de la violencia sea definitivo, y la construcción de la convivencia sea lo más inclusiva posible.






