El PCE debe aspirar a constituirse como intelectual orgánico del Bloque Histórico contrahegemónico

Consideraciones en torno al “Bloque Histórico”

I

No sería la primera vez que manoseamos conceptos teóricos hasta borrar todo rastro de brillo, hasta vaciarlos y hacer que pierdan su utilidad. “Proceso Constituyente” o “Revolución Democrática” son conceptos al borde del abismo, del vacío semántico. También nos ha ocurrido con el “Movimiento Político y Social”, y con el “Bloque Político y Social”, antes conocido como “Bloque Alternativo de Progreso”, que no era lo mismo, pero es igual. Comodines teóricos que van perdiendo su potencia a base de ser utilizados más como cacharreo arrojadizo en disputas internas que como herramientas para la praxis en el conflicto social al que llamamos lucha de clases. En esta constelación de significantes moribundos corremos el riesgo de que “Bloque Histórico” sea inoculado con el virus Laclau y pase a formar parte, con luz propia, de las inalcanzables estrellas que brillando, sabemos, sin embargo, que están muertas.

II

“Bloque Histórico” no es, ni debe ser un comodín teórico. Pero entonces, ¿qué es? Un concepto clave en torno al cual se puede articular gran parte de las aportaciones geniales de Gramsci al materialismo histórico de Marx, y que puede resultar de gran utilidad hoy: “La estructura y la superestructura forman un ´bloque histórico´, esto es que el conjunto complejo, contradictorio y discorde de la superestructura es el reflejo del conjunto de las relaciones sociales de producción”. No es “alianza de clases” y ni siquiera es la mera expresión de la unidad entre estructura y superestructura, sino algo más que, abarcando a éstas, requiere el estudio de las relaciones entre estructura y superestructura, del vínculo dinámico entre ambas, su articulación interna en una situación dada, histórica. En este marco, las preguntas que hay que hacerse son ¿es la clase dominante dirigente? ¿cómo se combinan coerción y dirección? ¿cómo se quiebra la hegemonía de la clase dirigente? ¿cómo se construye un nuevo sistema hegemónico? ¿cómo se crea un nuevo bloque histórico?

III

El Bloque Histórico no es, ni se parece, a la unidad orgánica o de acción de sujetos partidistas (v.gr. IU y Podemos)[1]. No es ni siquiera la alianza entre clases dominantes o subalternas. El único Bloque Histórico realmente existente hoy en el Capitalismo Periférico Español es el resultante de la contra-revolución neoliberal emprendida en los años 70[2]. El Bloque Histórico se ha construido como un sistema hegemónico bajo la dirección de la clase fundamental que confía la gestión del vínculo entre estructura y superestructura a lo que Gramsci llamaba los intelectuales en un sentido amplio y que, en la España de hoy, serían columnistas, tertulianos, sacerdotes, docentes, periodistas, sociólogos, economistas, abogados, etc.

IV

¿Es la clase dominante en España dirigente? A tenor de los resultados electorales podría decirse que sí, pero sobre todo debemos observar si la visión neoliberal del mundo se ha impuesto, si forma parte del “sentido común”: individualismo, consumismo, competitividad, emprendimiento, responsabilidad corporativa, consenso, caridad, … son conceptos arraigados en el contenido ético del Estado, en la dirección ideológica de la sociedad y en el sentido común de época, que son funcionales a la fortaleza del Bloque Histórico.

V

La crisis de legitimidad del régimen del 78 se está resolviendo mediante lo que Gramsci llamaba “revolución pasiva”, que supone la disgregación del enemigo de clase mediante la incorporación de demandas parciales que desactiven el conflicto, la operación lampedusiana sobre el régimen, que todo cambie para que todo siga igual… o peor, a tenor de las condiciones de vida y de trabajo cada vez más lamentables que sufren el pueblo trabajador, marcadas por la precariedad y la inseguridad vital, y que van siendo asumidas bajo el epígrafe “esto es lo que hay”. El egoísmo que provoca el lucro da cuenta de la relación íntima entre la estructura material y la superestructura ideológica y política en el capitalismo de ayer y de hoy.

VI

Gramsci exprimió el concepto de Bloque Histórico para no caer ni en el economicismo ni en el idealismo, errores ambos que proceden del debate sobre la primacía de la estructura sobre la superestructura o viceversa. Cuando decimos que lo importante es hacer la revolución en los tajos y olvidamos la política y la ideología, caemos en el economicismo; cuando creemos que la revolución se hace enarbolando banderas de manera eucarística o con tuits rompedores que inoculen la rebelión en la sangre trabajadora, caemos en el idealismo. El marxismo “oficial” contemporáneo a Gramsci afirmaba indolente que para comenzar a construir el socialismo había que pasar necesariamente por el desarrollo del capitalismo y por las revoluciones burguesas. Lenin y los bolcheviques enterraron esta concepción para siempre y por eso Gramsci escribió “La revolución contra ‘El Capital’”.

VII

La construcción de un nuevo bloque histórico supone, por lo tanto, la creación de un nuevo sistema hegemónico. Pero también requiere el análisis de la crisis orgánica en el bloque histórico dominante. No es algo mecánico, sino que requiere de la resolución positiva de dos condiciones: la ruptura del vínculo orgánico entre estructura y superestructura y la creación de un sistema hegemónico que agrupe a las clases subalternas. Una crisis de hegemonía que es crisis de autoridad de la clase dirigente, convertida así en puramente dominante, una crisis de la ideología tradicional de la cual las clases subalternas se escinden.

VIII

Gramsci, en los cuadernos, cita dos casos de crisis orgánica. La primera consiste en el fracaso de la clase dirigente como consecuencia del fracaso de un gran empresa política para la cual requirió adhesión nacional. Pero la crisis puede ser el resultado de la iniciativa política directa de las clases subalternas, que pasan bruscamente de la pasividad política a la acción reivindicativa[3]. La gran empresa política de nuestros tiempo, el llamado proyecto europeo, y su fracaso en términos democráticos, sociales y de soberanía, puede ser el catalizador de la crisis orgánica del Bloque Histórico actual. Ello debe ir acompañado del fortalecimiento organizado, no espontaneo, de la acción reivindicativa. Por ello es importante y tiene un carácter estratégico evitar la pax social desde la movilización.

IX

Pero no es fácil. “Ocurre casi siempre que un movimiento “espontaneo” de las clases subalternas coincide con un movimiento reaccionario de la derecha de la clase dominante”[4]. Y alerta Gramsci que la escisión de la clase dirigente debe ir acompañada por la construcción de un sistema hegemónico opuesto al sistema de la clase dirigente que, organizado por los intelectuales orgánicos de la clase subalterna fundamental, canalizará esta espontaneidad; en su defecto, las consecuencias de la crisis orgánica serán la victoria de la clase dirigente, el aplastamiento de la dirección de las clases subalternas y la vuelta de éstas a la pasividad política.

X

En el Estado Español, el PCE debe aspirar a constituirse como intelectual orgánico del Bloque Histórico contrahegemónico; como el príncipe moderno, que no postmoderno, del proceso revolucionario. Si en los siglos XVIII y XIX las revoluciones burguesas propiciaron, bajo el empuje de las capas proletarizadas, la conquista de derechos civiles, hoy vemos como libertades como la de expresión, manifestación o huelga son cercenadas junto con el desmantelamiento de los resortes que garantizaban la universalidad de los derechos sociales. Hoy la burguesía es la responsable de los retrocesos democráticos. Así, la construcción de un bloque histórico que sustituya al actual solo puede realizarse bajo la dirección de la clase trabajadora, con el apoyo de otros grupos también subalternos, lo que podríamos llamar, con José Díaz, el pueblo trabajador, derrotando al sistema hegemónico, lo que implica una ruptura. En la España del siglo XXI la condición necesaria, que no suficiente, para la ruptura democrática es la unidad de la única clase que puede encabezar dicho proceso: la clase trabajadora. Tejer, unir luchas, por un lado y, por el otro, combatir en la batalla de las ideas, en la lucha por la hegemonía, en la construcción de otro sentido común que agriete los pilares sobre los que se erige la dominación ideológica de las clases dominantes del capitalismo periférico español. De eso deberíamos hablar cuando hablamos de Bloque Histórico.

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NOTAS:

1. elconfidencial.com/espana/2016-11-21…

2. Gramsci y el Bloque Histórico, Juan Trías. Mundo Obrero. http://mundoobrero.es/pl.php?id=6298

3. Gramsci y el bloque histórico. Hugues Portelli. Siglo XXI editores, 1973. Página 119.

4. A. Gramsci. Espontaneidad y dirección consciente, cuaderno 3, 48. Antología de Escritos de Antonio Gramsci, por Cesar Rendueles, Alianza Editorial, 2017

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