Después de una pesadilla de quince meses, Italia, mi país, se despertó un día con un cambio de gobierno.
A pesar de toda la propaganda de la derecha, esto está previsto en nuestra Constitución, así que estamos en el pleno respeto del estado de derecho.
El hecho de que Matteo Salvini haya dejado de ser ministro y, sobre todo, vicepresidente del Consejo de Ministros, y el hecho de que el tono, las palabras, su forma de propaganda tengan menos espacio es algo que, por lo menos aparentemente, cambia la cara de la política italiana.
Entonces, ¿todo bien? Por supuesto que no.
Hay que decir que mi partido, Refundación Comunista, apoyó la creación del nuevo gobierno porque volver a las urnas con una campaña electoral constante de una derecha aparentemente tan fuerte, habría podido ser un suicidio para el país, y pensando en las próximas elecciones del presidente de la República Italiana (previstas para el 2022), es mejor tener una mayoría menos soberanista en el parlamento.
El problema es que, tras haber dado un suspiro de alivio, hay que enfrentar la realidad para evitar pasar de la sartén a las brasas sin darse cuenta.
El nuevo gobierno parece haber devuelto la virginidad al Movimiento 5 Estrellas: nadie recuerda que han votado todas las propuestas de Salvini, incluidas las leyes llamadas “inmigración y seguridad”, la primera promulgada en diciembre 2018 (D.L. 4/10/2018 N. 113) y la segunda en julio 2019 (D.L. 14/06/19 N. 53), justo antes del envío de la carta dirigida a Giuseppe Conte con la que la Lega le declaraba la moción de censura al gobierno generando la crisis de la cual nació el nuevo gobierno M5S/Partido Democrático. Estas leyes permanecen vigentes y ya están saliendo los decretos de implementación.
Por otro lado, nadie parece recordar que el gobierno anterior era del Partido Democrático, por lo tanto, el miedo al “hombre negro” no permitió antes un debate sobre la falta de verdaderas medidas para enfrentar una crisis de sistema, económica, climática, social (el enemigo era el migrante), y ahora un debate verdadero sobre la actitud neoliberal del nuevo gobierno (el enemigo es el fascista).
Un ejemplo significativo: hace unos días, el pasado 7 de octubre, la Cámara de los Diputados aprobó la propuesta de reforma constitucional del Movimiento 5 Estrellas que reduce el número de diputados y senadores, eliminando 345 escaños, reduciendo los diputados a 300 y los senadores a 200. Un tijeretazo a la democracia, una amputación a la voluntad popular: el número de los habitantes por cada diputado pasa de ser de 96.006 a 151.210 y por cada senador de 188.424 a 302.420. La propaganda del Movimiento 5 Estrellas obtuvo sus resultados y, al final, esta reforma tiene muchas similitudes con la que quería Matteo Renzi. Para terminar este camino hacia una “democratura” tendrán que sacar una nueva ley electoral y la solicitud de volver a una ley proporcional sigue sin ser escuchada.
Dentro de unos días, el gobierno tiene que emitir el decreto de economía que definirá el presupuesto para el próximo año. A pesar de todas las declaraciones oficiales, existe el riesgo de que sea un baño de sangre.
En mi opinión, no fue casualidad que Salvini generara la crisis de gobierno después haber obtenido la promulgación de las leyes para las cuales había hecho tanta propaganda. Ahora tiene las manos libres mientras se define el nuevo presupuesto del Estado, bien sentado como senador de la oposición.
En todo esto, la izquierda se encuentra nuevamente dividida. Sinistra Italiana, con la cual Refundación Comunista ha conformado la lista de “La Sinistra” (La Izquierda) para las elecciones europeas, aceptaron ser parte activa del gobierno, con cargos y compromisos. Habría sido mucho mejor apoyarlo desde afuera, votando, o no votando, cada propuesta.
Seguimos luchando porque, a pesar de toda la propaganda (en esto no ha cambiado absolutamente nada con el cambio de gobierno), las fábricas siguen cerrando; los trabajadores siguen muriendo en accidentes laborales (un muerto cada dos días), mientras que han recortado el presupuesto para la seguridad en el trabajo; los migrantes siguen muriendo en el Mediterráneo; las mujeres siguen siendo asesinadas.
Ahí tenemos que estar, al lado de nuestra clase.







