Periodista, caricaturista, viñetista, pintor, escritor… ingenio y figura

Andrés Vázquez de Sola: «La ‘nueva normalidad’ es volver a las andadas, ahora con un clavo en el zapato»

Autorretrato Vázquez de Sola | (Julio 2020) Acrílico sobre tela. 40x40 cm
Autorretrato Vázquez de Sola | (Julio 2020) Acrílico sobre tela. 40×40 cm

“Andrés es un continuador de Goya”, decía Julio Anguita, “dibuja lo que ve y lo que ve no le gusta, como le pasó a Goya en sus caprichos y aguafuertes”. También dijo que este renacentista nacido en San Roque, criado y afincando en Granada, trabajado en Madrid y exiliado y más reconocido profesionalmente en París que aquí, es “extremadamente libre, hasta la insolencia”.

“Puedo pintar sin lápiz pero no sin libertad”, suele contar Vázquez de Sola. Volaba más alto que lo hacía la prensa durante la transición y primeros andares de la democracia. Por eso le fueron dejando de llamar de casi todos los periódicos y revistas que en principio le abrieron las puertas. También le gusta recordar que jamás fue tan libre como en la revista satírica francesa Le Canard Enchâiné. Libertad cultivada con el máximo rigor periodístico. Habían pasado ya 11 de su regreso a España -volvió nada más morir Franco “para asegurarme que lo enterraban”-, cuando le procesaron por unos dibujos contra la OTAN. Le pedían 6 años y un día de prisión mayor por un delito de injurias al Gobierno, pero le absolvieron. Ni le callaron ni le callarán.

La gente que le rodea cuenta que es un hombre profundamente divertido y optimista. Una alegría que transmite a su obra y que conjuga con su ideología comunista para generar un “arte que es comprendido por la clase trabajadora a la vez que recoge las huellas del arte erudito más importante del siglo XX”, como sintetiza su amiga Virtudes Márquez en un documental que Canal Sur le dedicó a Andrés cuando le dieron la medalla de Andalucía. Perfección técnica más compromiso ideológico. Libertad, dignidad, talento, erudición, sátira, constancia, trabajo, un enorme bagaje cultural, una gran bandera republicana y una risa fresca de saber disfrutar intensamente cada momento de la vida. Cuando le llamo para plantearle la entrevista, responde: “antes tengo que decirte que soy heterodoxo… como tienen que ser loscomunistas”. Pues claro, Andrés, como siempre. Bienvenido de nuevo a tu casa, Mundo Obrero.

MUNDO OBRERO: Lo primero, felicitarte por ese 93 cumpleaños que acaba de contabilizar tu DNI. Y enhorabuena por seguir teniendo 20 años. De hecho, eres el Presidente de Honor de las Juventudes Comunistas. ¿Con quién has pactado para mantener esa envidiable eterna juventud?
ANDRÉS VÁZQUEZ DE SOLA: No es necesario pactar con nadie, basta con comprender que, para acceder a ser joven, se precisan muchos años de estudio, sacrificios y experiencias. Aunque siempre hay forma de acelerar el proceso.

M.O.: Primero aprendiste pintura. Pintabas y modelabas. Y lo hacías con talento. ¿Por qué estudiaste también periodismo?
A.VdS.: En mi adolescencia imaginaba que para consagrarse a la caricatura era necesario ser actor, cosa que me hicieron creer caricaturistas-actores o cantantes, como Fresno o Marcos Redondo. Luego vi que también había diplomáticos, como el gran Luis Lasa y periodistas de la talla de Bagarías. Opté por el periodismo, porque como diplomático dejo mucho que desear.

M.O.: Periodista especializado en caricaturas, te gusta decir, anteponiendo siempre lo de periodista. ¿Es por el rigor en el trabajo?
A.VdS.: Es porque no es lo mismo hacer chistes más o menos ingeniosos o retratos exagerando las características faciales del modelo, que utilizar el humor en la Prensa, con intención de mostrar un punto de vista social o político, con un dibujo, para que sea más inmediatamente asimilado el mensaje.

M.O.: ¿Cuál es el proceso de creación que tenéis los genios de las viñetas para poder contar tanto y de forma tan contundente sin apenas palabras?
A.VdS.: En mi caso concreto —no sé cómo hacen otros— escribo, o imagino, para mi propio uso, un mini-editorial en el que plasmo la idea que trato de expresar y la voy comprimiendo hasta dejar solo la quintaesencia: el grito silente del dibujo.

M.O.: ¿Qué te ha dado más satisfacciones a lo largo de tu vida, el lápiz o los pinceles?
A.VdS.: El pensar que lo que hago, aunque sea mínimamente, pueda, más que despertar, aclarar alguna conciencia.

M.O.: Dices que un artista necesita dos cosas para trabajar: absoluta libertad y respetar su propio trabajo. ¿Cómo andamos de libertad en este país?
A.VdS.: La libertad, así proclamada, no es, en ningún caso, una realidad, sino una sensación, una quimera; lo que sí existe, o escasea, son libertades, en plural. A veces, la palabra libertad —libertad de expresión, libertad de prensa, libertad de enseñanza— tiende a esconder supuestos derechos que, en realidad, no son sino abusos antidemocráticos. Las libertades que yo reivindicaría van unidas a una información veraz y contrastada junto a un gran civismo.

M.O.: ¿Y de humor? ¿Si éste sirviera para medir la salud democrática de un país, cómo vamos por esta tierra?
A.VdS.: A veces confundimos humor con cachondeo y crítica satírica con maledicencia calumniosa. Ni el uso de epítetos y expresiones injuriosas es humor, ni abusar de la justicia para defender ideologías o entelequias es democrático.

M.O.: Humor. Tú siempre has utilizado el humor para atacar a los poderosos. ¿Todo vale en el humor?
A.VdS.: Sí, todo vale en el humor: la sátira, la ironía, la exageración, el absurdo, pero siempre dejando bien claro que se trata de probar por lo absurdo, lo absurdo de una situación absurda, política o social. Dejando claro que el comentario jocoso es eso: un comentario, por muy procaz que sea, no una noticia.

M.O.: Lo que sin duda nos hace mucha falta en estos momentos es humor para sobrevivir y salir de esta situación. En una ocasión decías que dibujar es un ejercicio de exorcismo, ¿es eso lo que te ha empujado durante la pandemia a alimentar con humor gráfico ese amplio grupo de WhatsApp que has creado para la ocasión y que pronto veremos en un libro publicado por Atrapasueños?
A.VdS.: Nuestra intención, pues aquello, desde un principio fue un acto coral, era aliviar tensiones, desdramatizar la cosa para no crear un excesivo pánico contraproducente, crear un espacio de expresión solidario y, al tiempo, incitar al vecindario a obedecer —por una vez y sin que sirviera de precedente— al Gobierno, respetando las medidas de seguridad.

M.O.: ¿Qué es esto de la “nueva normalidad”, que Felipe Alcaraz llama “otra realidad”?
A.VdS.: Felipe lo ha explicado mejor que yo lo haría, pero podemos interpretarlo como salir de Guatemala y entrar en Guatepeor. Volver a las andadas, ahora con un clavo en la suela del zapato.

M.O.: ¿Quién da hoy más juego para esas viñetas satíricas tuyas, Casado o Felipe González en esos actos de resurrección en los que le rescatan para apuntalar al régimen?
A.VdS.: Prefiero obviar nombres propios. Unos y otros, los que nombras y quienes se esconden tras esos nombres y las siglas en que se escudan, son fieles súbditos de una corona urdida durante cuarenta años de sangrienta corrupción y que aún apesta.

M.O.: Hiciste una exposición de mujeres. Te entiendes bien con nosotras. Creo que tienes a la mejor de ellas a tu lado. Aparte de a Angélica, ¿A qué mujer te gustaría pintar?
A.VdS.: Hay y ha habido cientas y cientas —como dicen en mi pueblo— de mujeres, heroínas anónimas, a las que me gustaría conocer y señalar en mis exposiciones, pero, a causa del machismo ancestral, implantado por las religiones, muchas no han conseguido hacer valer sus talentos, otras, ni lo han intentado y a otras las ha quemado vivas la Santa Inquisición. El retrato de Angélica está implícito en cada pincelada de mis cuadros.

M.O.: Hace unos años decías que tenías la particularidad de ver al rey desnudo. Después de que ya no queden trapos para taparle y de que por fin se estén publicando sus conocidos tejemanejes multimillonarios ¿Para cuánto tiempo más crees que vamos a tener monarquía?
A.VdS.: Mi facultad de ver reyes desnudos no la descubrí yo, sino que fue un “anuncio” del gran escritor francés Claude Roy. Lo que yo sí digo es que lo más importante no es que un rey, se llame como se llame, se vea obligado a reivindicar el derecho de presunción de inocencia, o la inviolabilidad de la corona, o la prescripción de posibles delitos —excusatio non petita…—, sino que la jefatura del Estado pueda, supuestamente, caer en manos de una organización criminal que suma al país en la situación ruinosa que padecemos.

M.O.: Esto de la crispación política les viene muy bien a algunos para empozarlo todo. ¿Qué nos recetas para desactivar esta pelea de gallitos con corbata que escupen mentiras e insultos en el Congreso?
A.VdS.: Te diría que instaurar la República. Pero —volvemos a viejos debates— la República no es una panacea: necesita de una argamasa basada en la educación, la cultura política y la responsabilidad consciente de participar, fehacientemente, en la gobernación del país. ¿Estamos preparándonos para conseguirlo…?

M.O.: Cuentas que eras rojo desde niño pero que fue en 1951 cuando te hiciste comunista. ¿Cómo pasaste de rojo a comunista?
A.VdS.: Esta distinción he podido hacerla en algún contexto determinado. Siempre he sido comunista, aun sin conocer el marxismo, por lo que viví siendo niño. Hay mucha gente a quien le ocurre lo mismo, incluso anticomunistas que, si aclararan el fondo de sus ideas, verían que no están tan alejados de nosotros como ellos piensan. Si el comunismo fuera lo que algunos intentan hacer creer qué es el comunismo, tú y yo y hasta el mismísimo Lenin seríamos también furibundos anticomunistas.

M.O.: ¿Qué prefieres, París en los años 60 o España hoy?
A.VdS.: En el París de los años sesenta ardía una guerra de Argelia convertida en represión feroz contra cualquiera que tuviera piel cetrina, algunos españoles sufrieron de ella. También había un pueblo consciente que se manifestaba contra la guerra y la represión. Lo uno por lo otro, prefiero el París de los 60 a la España de Isabel y Fernando que aún pretenden algunos.

M.O.: Has pintado más de 1.500 cuadros. Nunca has vendido ninguno, ¿por qué?
A.VdS.: Por solidaridad con tantos otros pintores, pintorcetes o pintamonas, que yo personificaría en Van Gogh o en Modigliani, muertos de hambre, mientras sus cuadros se venden a cientos de millones de euros. Esto dicho, sí vendo y hasta hago donación de colecciones completas a museos y entidades, para incrementar el patrimonio cultural del pueblo.

M.O.: ¿Qué es lo que más te gusta hacer en la vida, Andrés?
A.VdS.: Si me hubieras preguntado hace algún tiempo, no hubiera podido contestarte en horas de audiencia infantil, pero hoy puedo responderte que seguir trabajando y morir, como murió Moliere, en plena representación, en el tajo…

M.O.: Te pido ayuda como periodista. Tengo que buscar un título de etopeya para la portada de este número de El Mono Azul. He visto buenos retratos: “El enfant terrible de la viñeta española”, “La libertad trazo a trazo”… Tú que conoces bien a Andrés, échame una mano y dime ¿qué título le pondrías a esta portada?
A.VdS.: “Ríete de todo, pero mirándote al espejo y enjugando tus lágrimas”.

M.O.: Ya te dejamos por ahora. Tú que eres un gran lector. ¿Nos recomendarías un libro para este verano?
A.VdS.: Sin duda alguna: uno que acaba de salir, exquisitamente editado por Emilio Pascual, de Oportet editores, titulado La verdadera historia del gayumbo milagroso. Lo escribí yo mismo, mirándome al espejo y enjugando mis lágrimas. Y aprovecho la oportunidad que me da Mundo Obrero para hacerle la propaganda. ¡Gracias!

Bibliografía: https://cutt.ly/Va4DEJJ
Notas: https://cutt.ly/Ca4F3TI

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