La derecha tradicional de Brasil se ha recuperado en las elecciones municipales después de su desplazamiento por la llegada del fascismo de Bolsonaro a la presidencia.
El Partido de los Trabajadores se queda muy lejos de lo que fue su influencia municipal.
La disidencia del Partido Socialismo y Libertad pasa a la segunda vuelta en Sao Paulo y también Manuela d’Ávila, del Partido Comunista de Brasil, en Porto Alegre.
A pesar de la pandemia, la participación ha sido del 76%.







