El 27 de noviembre se congregaron frente al Ministerio de Cultura personas con reclamos diversos. Por respeto a las inquietudes y demandas de los jóvenes vinculados al arte, que llegaron por convocatorias en las redes de grupos con otros intereses, se abrieron las puertas del Ministerio para un intercambio con el viceministro Fernando Rojas.
Después de más de cuatro horas de diálogo, se acordó sostener un nuevo encuentro presidido por el Ministro de Cultura.
El 3 de diciembre llegó al Ministerio un correo insolente con el que el grupo que se ha erigido en voz de todos pretendía imponer, de modo unilateral, quiénes, con quién y para qué aceptarán dialogar.
Al pretender incluir entre los participantes a personas que se han autoexcluido hace mucho tiempo por sus agresiones a los símbolos patrios, delitos comunes y ataques frontales a la dirección de la Revolución Cubana bajo el disfraz del arte, los que instrumentaron esta maniobra acaban de romper toda posibilidad de diálogo.
El Ministro de Cultura no se reunirá con personas que tienen contacto directo y reciben financiamiento, apoyo logístico y respaldo propagandístico del gobierno de Estados Unidos. Tampoco lo hará con medios de prensa financiados por agencias federales estadounidenses.






