El Frente Amplio, expresión política de la unidad del pueblo en Uruguay, cumple cincuenta años el 5 de febrero. Recién nacido, tuvo que resistir en la clandestinidad once de esos cincuenta años tras el golpe de Estado fascista de 1973.
El FA es una creación singular, es la expresión de la unidad política de la izquierda, de sus partidos históricos y hoy centenarios -el Partido Comunista y el Partido Socialista- pero también de sectores de raíces anarquistas, del Partido Demócrata Cristiano, otras corrientes de izquierda nacionalistas, trotskistas, sectores democráticos y progresistas que se desprendieron de los partidos tradicionales, un importante grupo de militares democráticos y de izquierda y personalidades independientes de la ciencia, la cultura y el arte.
Además de una coalición de enorme amplitud y diversidad, también es movimiento de base. La unidad de la izquierda y el progresismo, expresada en el Frente Amplio, tiene en esa doble condición, coalición y movimiento, su espacio de realización y su garantía.
La unidad en el Frente Amplio es resultado de una larga acumulación histórica y no fue solo acuerdo de dirigentes sino confluencia de pueblo organizado. Es hija directa de la unidad en una central sindical única (la CNT, hoy PIT/CNT) cinco años antes. También del influjo de las organizaciones sociales, el entramado popular, la solidaridad y la lucha del movimiento sindical y el movimiento estudiantil, expresión de la unidad de la clase obrera con el sector más dinámico de las capas medias. Es ese largo proceso de acumulación de fuerzas el que cimentó el nacimiento del Frente Amplio, que pretendió al nacer y logró ser algo mucho más profundo que una alianza o acuerdo electoral. Es la unidad en la diversidad.
Unidad basada en un programa común, que no es solo electoral, es la propuesta de transformación del Uruguay. Unidad construida en la militancia en común diaria, de cara al pueblo, con Comités de Base en los barrios, en las fábricas, en las facultades. Unidad basada en la definición de que el FA es una fuerza política democrática, anti oligárquica y antimperialista y se rige por un Estatuto común votado en sus distintos congresos.
En Uruguay las clases dominantes montaron un sistema de hegemonía política basado en dos grandes partidos (el Colorado y el Nacional) que funcionó 175 años. El Frente Amplio, apenas nacido, tuvo que pasar la dura prueba del fascismo, la cárcel y la persecución para sus principales dirigentes, para miles de sus militantes, el exilio, la clandestinidad. El movimiento popular uruguayo fue la columna vertebral de la resistencia y de la reconquista democrática, el movimiento sindical, el estudiantil, el de las cooperativas de vivienda y el Frente Amplio.
En 1989 el Frente Amplio logró ganar el gobierno de la Intendencia de Montevideo, capital del Uruguay y donde reside más del 50% de la población. Nunca más la perdió y llevamos siete gobiernos municipales seguidos en la capital. Diez años después, en 1999, el Frente Amplio logró el 40% de los votos y se transformó desde entonces en la primera fuerza política del país pero perdió el balotaje contra el Partido Colorado y el Partido Nacional unidos. En el 2004, con Tabaré Vázquez como candidato, se logra la victoria en primera vuelta y llegamos al gobierno nacional con mayoría absoluta en las dos cámaras del Parlamento. En el 2009 volvimos a ganar pero en segunda vuelta, manteniendo la mayoría parlamentaria con José Mujica. En el 2014, nuevamente con Tabaré Vázquez, logramos el tercer gobierno nacional con mayoría parlamentaria aunque con menos diferencia de votos.
Los gobiernos departamentales y nacionales del Frente Amplio transformaron el país, mejorando el nivel de vida de la inmensa mayoría de la población. Los avances fueron enormes: negociación colectiva, creación del Sistema Nacional Integrado de Salud con cobertura universal, reforma fiscal, aumento del salario y de las pensiones, el mayor presupuesto para la educación, desarrollo de las empresas públicas, juicios y condenas para responsables del terrorismo de Estado y una política exterior soberana, restableciendo las relaciones diplomáticas con Cuba.
En las elecciones del año pasado se coaligaron seis partidos de centro y de derecha, logrando ganar la elección nacional por solo 35.000 votos de diferencia (1,2% del electorado) en el balotaje. El FA perdió el gobierno nacional aunque se mantiene como la primera fuerza política del país, con el 40% de los votos y la mayor bancada parlamentaria.
El Frente Amplio llega a sus cincuenta años con grandes desafíos, en medio de un proceso de autocrítica y luchando contra la restauración neoliberal.







