‘El enigma de La Coubre’, nuevo libro de Hernando Calvo Ospina

Se relaciona a la CIA con la voladura del carguero francés que transportaba armamento para Cuba

El escritor e investigador colombiano Hernando Calvo Ospina (*), radicado en París, presentó su libro El enigma de La Coubre en el que aporta nuevos datos sobre la brutal explosión ocurrida en la bahía de La Habana hace 61 años. Su investigación amplía los detalles ya conocidos sobre la explosión del carguero francés el 4 de marzo de 1960 y revela nuevos elementos a partir de entrevistas realizadas a algunos de los supervivientes y los archivos de la Compagnie Générale Transatlantique, empresa estatal francesa propietaria del navío.

La Coubre transportaba 1.500 cajas de munición y granadas que Cuba había comprado a la Fabrique Nationale d’Armes de Guerre de Bélgica, cargadas en el puerto de Amberes. La voladura dejó un saldo de 101 fallecidos y 400 heridos. Desde los primeros momentos se sospechó que el estallido podría deberse a un acto terrorista, como más tarde corroboró la investigación llevada a cabo por Cuba.

Un informe del Ministerio de Asuntos Extranjeros de Bélgica, realizado a partir de un informe preliminar de sus autoridades judiciales, estableció lo siguiente: “No es imposible que existan mecanismos de relojería capaces de dispararse y que puedan existir dispositivos de explosión al retirar una carga sobre la que descansan”.

Lo que Calvo aporta en su libro son datos procedentes de los archivos conservados en la French Lines & Compagnies, patrimonio histórico de la marina mercante francesa, que estuvieron vetados al público hasta 2011, siendo el autor el primero en acceder a la totalidad de esos documentos.

Con los archivos consultados y las declaraciones del ex jefe de la contrainteligencia cubana, Fabián Escalante Font, del radio operador de La Coubre, Maxime Ivol, y del periodista estadounidense Donald Lee Chapman, que viajaba en el barco, la conclusión de las investigaciones es que la explosión fue provocada presuntamente por la CIA.

Según explica en el libro el investigador cubano Tomás Diez Acosta, “las primeras medidas contra Cuba fueron impedir que nos vendieran armas y la Revolución tenía que defenderse frente a las agresiones”. Estados Unidos decretó un bloqueo de armas contra Cuba desde el primer momento del triunfo revolucionario. Lo contó en sus memorias el entonces presidente Dwight D. Eisenhower.

Con respecto a dónde se preparó el sabotaje terrorista, Escalante considera que para la instalación de la bomba debió haber existido “la colaboración de los servicios de inteligencia de Francia y de Bélgica”. El barco con las municiones para Cuba estuvo durante tres días sin apenas vigilancia en el puerto belga de Amberes.

Se maneja además la sospecha de que los responsables del brutal atentado pudieran contar con algún tipo de ayuda de una célula clandestina del Ministerio del Interior francés, cuyo principal objetivo era evitar a cualquier precio que llegara armamento al Frente de Liberación Nacional de Argelia.

(*) Periodista y escritor. Autor de El equipo de choque de la CIA, ¿Disidentes o mercenarios?, Bacardí, la guerra oculta y Colombia, laboratorio de embrujos.

Corresponsal en París de ‘Prensa Latina’

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