La coalición de las derechas que gobierna en Uruguay aplica un ajuste fiscal con la reducción de la inversión pública cuando más necesaria es la intervención del Estado para proteger a los más vulnerables en la crisis económica provocada por la pandemia.
Al analizar el resultado del primer año de su gestión, el Frente Amplio denuncia la soberbia neoliberal del gobierno que ha provocado el aumento de la pobreza, la quiebra de 10.000 pequeñas empresas y la proliferación del desempleo. Además son insuficientes los recursos públicos dedicados al combate a la pandemia.
“El gobierno de las derechas -dice el Frente Amplio- se niega a negociar con la oposición que representa a la mitad del país y ha violado sus promesas electorales sobre la política fiscal, los servicios públicos y la política de vivienda”. La política neoliberal del gobierno de la derecha uruguaya ataca a las pensiones, reduce los derechos laborales y no invierte en la protección social.
El Frente Amplio denuncia también “el alineamiento del gobierno con las tendencias más conservadoras y reaccionarias de la política internacional”.
La coalición uruguaya de las derechas (los partidos tradicionales y la extrema derecha militar) superó al Frente Amplio por una mínima diferencia electoral.








