90 años de la II República

Ante la situación económica, social y política: república

Foto: José Camó

El 14 de abril conmemoramos el 90 aniversario de la proclamación de la II República, hecho que constituye una oportunidad de reconocer los avances sociales, económicos y democráticos que significó para las españolas y los españoles aquel proceso: los derechos laborales y el derecho al trabajo como ejes fundamentales de la acción política, el impulso de la educación y la cultura, la defensa de los derechos de la mujer, las limitaciones al poder de la oligarquía, la apuesta por la dignificación de las condiciones de vida en el campo, el rechazo a la influencia de la Iglesia Católica y de los sectores más reaccionarios en la vida diaria de las gentes.

También es una ocasión obligada de rendir un merecido homenaje a todas aquellas personas que defendieron la democracia frente al golpe de Estado fascista de 1936. Los que la defendieron antes del golpe, los que lo hicieron durante el mismo y aquellas y aquellos que lucharon por la libertades democráticas durante los cuarenta años de la dictadura fascista. Sin embargo, esto no será posible si miles de personas siguen desaparecidas en cunetas y fosas indignas. Mientras que el Estado no asuma su responsabilidad, no cumpla con los convenios y tratados internacionales por uno de los mayores genocidios de la historia contemporánea, no podremos pasar esa página de la historia. Seguimos exigiendo Verdad, Justicia y Reparación.

Llegamos a este 14 de abril tras un año intenso marcado por una pandemia que nos condiciona en todos los sentidos, situación sanitaria agravada por las políticas neoliberales que desarticularon los servicios públicos esenciales y privatizaron una buena parte de la sanidad y de las residencias de personas mayores. Privatizaciones ligadas en muchos casos a las corrupciones y los beneficios desmedidos de fondos de inversión financieros y grandes empresas.

Estamos en una situación económica y social que afecta a la clase trabajadora, a importantes sectores sociales y con especial crudeza a las mujeres y a la juventud. En la fase actual el sistema coacciona, con todas sus fuerzas y recursos, para que se apliquen políticas neoliberales contra la mayoría de la población y por ello una tarea prioritaria es trabajar para vincular, unir y sumar las diferentes luchas y movilizaciones que se están dando para avanzar en la construcción de la unidad popular, del bloque político y social alternativo, rupturista y republicano.

El proceso de restauración del régimen monárquico pretende mediante determinadas reformas y algunos retoques mantener las bases sobre las que se sustenta: un modelo económico y social en beneficio de una minoría, el mantenimiento del poder del sector financiero, una democracia limitada y controlada y la monarquía. Frente a este rediseño del régimen monárquico es necesario construir una alternativa programática, social y política lo más amplia y unitaria posible. Una alternativa que confronte y derrote social y políticamente la recomposición del sistema.

El nuevo país que necesitamos se llama República

Siempre, pero especialmente en la situación actual, la República es la mejor salida para la inmensa mayoría de la población y para todos los pueblos del Estado. Defendemos la República no como una forma política abstracta sino como una salida real a las necesidades y reivindicaciones básicas del conjunto de la sociedad, con un contenido político y económico antioligárquico y al servicio de la mayoría social trabajadora y el pueblo. La República como garante de los servicios públicos básicos y los derechos sociales y base política de un modelo económico y social sostenible al servicio de la mayoría. La República como salida a la situación económica, social y política de nuestro país.

La III República será justa para la clase trabajadora y garantizará los derechos al pueblo o no será. Será participativa, antifascista, feminista, laica, federal y solidaria o no será. Pan, trabajo, techo, educación, sanidad, igualdad, pensiones y cultura para la mayoría social trabajadora y el pueblo. Dignidad, libertades y derechos democráticos para la ciudadanía, que no quiere ser súbdita, y para los pueblos del Estado.

Este cambio social, este proceso constituyente, solo será posible con la más amplia participación para construir un nuevo sistema político republicano que profundice la democracia, establezca una economía que garantice los derechos sociales, defienda lo público como fundamento de la economía productiva y del sistema financiero, avance en el ecodesarrollo y en la defensa del equilibrio medioambiental, haga efectiva la igualdad legal y real entre mujeres y hombres, garantice el futuro para la juventud e instaure un Estado laico que desde el respeto a la libertad ideológica y a las distintas creencias haga real la separación entre las iglesias y el Estado.

Para avanzar en la alternativa republicana es fundamental la acción coordinada y la movilización unitaria del conjunto del movimiento republicano. En noviembre de 2018 se organizó el Encuentro Estatal por la República, espacio plural y unitario de las plataformas/coordinadoras y organizaciones republicanas de las distintas comunidades que ha hecho un llamamiento general a realizar en el conjunto del Estado acciones unitarias por la República, según la situación sanitaria de cada territorio, en torno al 14 de abril.

El creciente desprestigio de la monarquía ha creado una coyuntura más favorable a la República. Tenemos que aprovechar esta situación. El conjunto de las fuerzas de progreso de nuestro país, organizaciones políticas y sindicales, movimientos sociales y vecinales, colectivos ciudadanos, estamos llamados a participar en las acciones convocadas en abril en defensa de los derechos sociales y democráticos y por una vida digna. Tenemos que construir un nuevo país. Se llama República.

Secretario Adjunto de Movimiento Republicano del Área Externa del PCE

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