Dos años han pasado desde la violación múltiple a una chica de 18 años en Sabadell. La condena de 31 años de cárcel para los tres violadores es insuficiente ante una justicia que de entrada cuestiona y no cree a la víctima.
La joven agredida no solo ha pasado dos años revictimizada sino también un proceso judicial donde se la ha presionado hasta límites inhumanos. No han sido suficientes dos años torturada por las secuelas, que, además, tiene que sufrir la posibilidad de que sus violadores puedan quedar impunes. No se tiene en cuenta el riesgo que corren estas jóvenes, ya que, según estudios oficiales, sufrir una violación multiplica por 6 el riesgo de pensamientos de suicidio.
Y no es de extrañar que, según la macroencuesta de violencias de 2019, solo el 8% de las mujeres que han sufrido violencia sexual fuera de la pareja lo denuncien a la Policía, la Guardia Civil o el Juzgado. Es evidente, cuando la justicia no te cree.
Urge la ley del “solo sí es sí” porque las mujeres no podemos seguir cuestionadas ni torturadas con interrogatorios después de haber sido violadas y agredidas sexualmente. Ni los violadores deben quedar impunes desde el momento cero. Exigimos ya la atención inmediata, coordinada y el acompañamiento de la víctima hasta la reparación.







