Aunque EE.UU. sigue involucrado en la guerra de la OTAN y Rusia en Ucrania, es claro que la Unión Europea ha perdido la oportunidad que se abría con el repliegue de Trump sobre Ucrania para organizar una Conferencia Internacional que explorara posibilidades de una negociación política que pusiera fin a una guerra que amenaza con extenderse en el corazón de Europa. Esa negociación política y el no al rearme ha sido reclamada por miles de ciudadanos en las calles de las capitales de Europa y por partidos políticos de la izquierda transformadora, pero en la UE, como sabemos, manda la derecha belicista.
Ante la exigencia del rearme de Trump, la UE ha venido justificando ante sus opiniones públicas la necesidad de aumentar los presupuestos militares en la teoría de la “amenaza rusa” en un momento de crisis del proyecto de la UE y hasta de amenaza de desintegración de la misma, y de una irrelevancia enorme, cada vez mayor en el tablero geopolítico mundial.
Algunos especialistas llevan advirtiendo desde hace un año del peligro evidente de no cerrar la guerra de Ucrania y de que esta pueda extenderse a una guerra sobre todo con Alemania, y consecuentemente con toda la UE. Es el caso, por ejemplo, de Rafael Poch quien ha venido escribiendo sobre la histeria antirusa que se extiende ya en las sociedades de varios países, especialmente en Alemania y de que puede darse una profecía autocumplida, donde “una creencia falsa en su origen promueve su propia autorealización”. Este mismo analista nos recordaba estos días cómo el presidente Joe Biden señalaba en marzo de 2022 que “no se podían suministrar tanques y aviones a Ucrania porque se provocaría la III Guerra Mundial”. Cuatro años después en el terreno militar se ha ido mucho allá y la situación podría desbordarse.
La UE no puede seguir ignorando la gravedad de esta guerra que podría tener consecuencias catastróficas pues ha traspasado todas las líneas rojas que durante la Guerra Fría se hubieran considerado peligro extremo. La situación es muy grave pero en la UE no hay conciencia de ello.
La guerra va para cinco años y hemos visto sus terribles desastres, pero sin noticias por parte de los bandos respecto a los muertos que ha conllevado. Solo Trump ha dado el dato de que se producen 53.000 muertos de media al mes, y de ser cierto, habría provocado ya en el mes 51 de conflicto más de 2 millones 700.000 víctimas principalmente militares, pero también civiles.
La izquierda alternativa europea debe movilizarse por la paz y exigir una conferencia internacional que ponga fin a la guerra de Ucrania
En la demencia del rearme que recorre las cancillerías europeas se ignora algo tan básico como que Rusia no solo ocupa el segundo lugar como la potencia militar más fuerte del mundo detrás de EE.UU., sino que tiene el botón nuclear. Pero la UE sigue en su huida hacia adelante. Y hablando de demencia, entre los dementes más destacados el canciller alemán Friedrich Merz, socialdemócrata, que está rearmando a Alemania a una escalada histórica, pues tras décadas de recortes en defensa su gobierno ha declarado que su objetivo es construir el ejército más poderoso de Europa dentro de la OTAN y han aprobado un incremento presupuestario sin precedentes para 2026 de 82.690 millones más la creación de un “fondo especial” de 100.000 millones dedicados exclusivamente a la modernización y compra de material militar.
La izquierda alternativa europea debe promover movilizaciones por la paz en toda la UE que digan “NO AL REARME Y NO A LA GUERRA”, así como exigir el cierre de la estancada guerra de Ucrania en una conferencia internacional. Sí, existe un peligro de guerra en el corazón de Europa del que hablan en muchos ministerios de Defensa europeos, pero que la ciudadanía ignora. Nuestro deber es concienciar, denunciar, movilizar por la PAZ. La Comisión Internacional de IU elaboró un importante documento de Seguridad, Paz y Cooperación en Europa que todo militante debería conocer, donde se explica que existen alternativas a la guerra en la UE y cuales son sus caminos.








