El 13 de agosto comenzó en México el proceso de diálogo entre el gobierno del presidente Nicolás Maduro y miembros de las oposiciones venezolanas bajo la denominación de Plataforma Unitaria de Venezuela.
El inicio de esta nueva etapa de diálogo llega tras varios intentos anteriores en Oslo y Barbados en 2019, iniciativas que fueron boicoteadas por sectores afines a Guaidó que no dudaron en mantener la estrategia de presión y asfixia contra el pueblo venezolano, robando sus activos y promoviendo nuevas medidas coercitivas unilaterales (sanciones) de la administración estadounidense.
En esta nueva oportunidad participan dos sectores diferentes de la oposición que han mantenido abiertas disputas y confrontaciones tanto de carácter táctico como en su encuadre con los factores extranjeros. En tal sentido destacan los representantes del eje Guaidó-Leopoldo López y del sector alineado con Henrique Capriles.
Este diálogo entre venezolanos, como destacó Marcelo Ebrard, ministro mexicano de Exteriores, cuenta con su país como anfitrión, la facilitación de Noruega y el acompañamiento de Países Bajos y la Federación de Rusia. Posteriormente Noruega, en tanto facilitador, informará qué países se incorporarán al llamado Grupo de Amigos que actuarán como testigos de las conversaciones.
De esta forma queda refrendado ante la comunidad internacional el reconocimiento del gobierno venezolano por parte de la oposición y la existencia de varias oposiciones al chavismo. Cabe resaltar que la coalición antichavista Alianza Democrática, con representación en el Parlamento venezolano, electo el pasado diciembre, estará ausente en este diálogo, lo que demuestra su cesión a las presiones impuestas por el grupo de Guaidó que intenta seguir manteniéndose como «única y legítima» oposición al gobierno de Nicolás Maduro de cara a los actores internacionales.
El proceso se ha iniciado con la firma de un memorándum de entendimiento entre las partes para buscar acuerdos integrales. Recoge el compromiso de efectuar las negociaciones y llegar a acuerdos bajo siete puntos básicos que van desde la petición del levantamiento de sanciones, pasando por asegurar la protección de la economía nacional hasta el respeto de una convivencia política y social y el reconocimiento del Estado Constitucional venezolano. Todo ello con una derecha que una vez más muestra su división interna y su sumisión a Estados Unidos, particularmente los representantes del sector Guaidó-Leopoldo López que en las ocasiones anteriores utilizaron la estrategia de promover demandas inamovibles para hacer fracasar la negociación.
Esta nueva oportunidad que se abre en México, y que ha sido impulsada una vez más por el gobierno de Venezuela, demuestra que la búsqueda del diálogo y de la paz han sido siempre objetivos claros de las instituciones bolivarianas encabezadas por el presidente Maduro. Ahora los factores de oposición, en su amplia diversidad, tienen una nueva oportunidad de asumir el camino democrático y de respeto al Estado de Derecho, con una verdadera apuesta por la paz, desligándose de sus ataduras y sumisión a los gobiernos de Estados Unidos y rechazando definitivamente cualquier invocación a la violencia y a la injerencia extranjera. En tal sentido es fundamental el rechazo a las medidas coercitivas unilaterales, mal llamadas sanciones, que tanto daño han causado a la economía y a la sociedad de Venezuela.
Los factores contrarrevolucionarios acuden a este nuevo proceso de diálogo luego de años recurriendo a métodos ilegales e inconstitucionales que pretendían el derrocamiento del gobierno legítimo de Venezuela, con varios intentos frustrados de magnicidios, golpes de Estado, violencia callejera y sabotajes a infraestructuras petroleras, eléctricas y electorales. Su participación ahora, en el actual momento, obedece al evidente rechazo por parte del pueblo venezolano de todos esos métodos. Se trata de un pueblo con gran fortaleza, capacidad de resistencia y conciencia política y del momento histórico.
Como ha apuntado el presidente Maduro, ha llegado la hora de alcanzar soluciones soberanas, es la hora de decir basta a los chantajes del imperialismo y es el momento en que la oposición decida si va a respetar la voluntad del pueblo venezolano o si por el contrario seguirá colaborando con quienes persiguen y acosan a los pueblos que quieren ser libres y soberanos.







